martes, 29 de noviembre de 2016

El mal fario también le toca a Albert Rivera


Los inmaculados naranjitos

Hay que ver cómo es esta vida de dura y sorprendente, ayer hablaba yo de un trasvase de cargos públicos de los naranjitos hacia una nueva organización política llamada Unión de Ciudadanos Independientes (UCIN), cuestión preocupante porque los trasvases políticos  los carga el diablo y normalmente no se sabe bien cómo ni en qué momento exacto comienzan, pero muchos, entre los que se encuentra el naranjito mayor del Reino, sí sabemos cómo terminan y la cúpula de Ciudadanos empieza a pensar que los ha mirado un tuerto. Aunque haya algunos que suponen que el mal fario que desprende Pedro Sánchez les ha tocado a cuenta de aquel maldito pacto. Del cambio lo llamaba el nen Albert; del postureo lo llamaba yo y todos aquellos votantes naranjitos que en junio abandonaron los cálidos colores de Rivera y votaron al PP.

Aunque yo creo que teniendo en cuenta lo modernos, educados y finos que son en Ciudadanos, lo que les sucede es que el karma los está castigando. A los naranjitos les pueden pasar muchas cosas, pero son demasiado distinguidos como para que les alcance una cosa tan vulgar como el mal fario, así que será el karma el que se las está cobrando y sea una cosa u otra, ya iba siendo hora.

Porque por mucho que se revuelvan los innumerables portavoces de C,s, tendrán que aceptar que su líder Albert Rivera, ese chico tan joven, bien presentado y educado, fue el que mató… políticamente a Rita Barberá, con lo de que si el PP quería gobernar, tendría que hacerla dimitir.  Lo dijo en la tele y eso queda archivado para desesperación de los que trabajan en la imagen de Ciudadanos, así que no es raro que tras los últimos acontecimientos se haya presentado el karma, con la puntualidad que lo hace en otro ámbito el cobrador del frac, a cobrarle las  cuentas pendientes a Rivera.

Ya le advirtieron los augures que se anduviera con cuidado cuando Carolina Punset se hartó de aguantar tonterías de los dirigentes de Ciudadanos a los que acusó formalmente de “suavizar” su discurso contra el nacionalismo y dimitió de su ejecutiva. Albert Rivera continuó con ese discurso que tan pocos éxitos electorales le ha proporcionado y no corrigió un sorprendente bandazo hacia lo que en Ciudadanos ahora llaman el “nacionalismo moderado", lo que es una falacia porque los que conocemos a los nacionalistas sabemos que no existe un nacionalismo moderado, sólo existe un nacionalismo que conforme a sus necesidades tácticas o estratégicas modula su mensaje, pero al final todos son igual de malos. 

Lo sorprendente es que los que dicen combatirlos, se están empezando a rajar de manera escandalosa; en ese sentido las declaraciones de Inés Arrimadas, líder de C,s en Cataluña, afirmando que participaría en un referéndum independentista si éste era legal, son para nota alta y dan muy mala espina.

Rivera parece estar convencido que esa actitud que exhiben él y los suyos de intransigencia, cual si fueran los savonarolas de la transparencia y de la honestidad les proporciona votos, lo que resulta dudoso. Hay mucha gente que está harta de tanto niño pitongo dando lecciones todo el puñetero día y  si de transparencia hablamos, resulta que Albert se enfrenta a acusaciones muy concretas por parte de los componentes de una corriente de pensamiento naranjito que se conocen como TranC´sparencia, que acusan de  falta de transparencia y de democracia interna a la organización de Ciudadanos. Y los “tranC´sparentes” son más de 400 militantes de Ciudadanos, no gente que se haya ido del partido, perfectamente organizados que hartos de que se ignoren sus llamamientos para que Rivera cumpla con los estatutos del partido, pretenden llegar a la IV Asamblea con capacidad para imponer algunas de sus tesis.

Al final todo se paga y aquí está el karma reclamando su libra de carne naranjita. Queda muy bonito lo de llamar a los acuerdos que conforman el pacto con el PP, exigencias, pero una vez que lo repites tres o cuatro veces, la gente se empieza a mosquear hartos de unas posturas más propias del repelente niño Vicente y de resentidos socialdemócratas procedentes de UPyD y del PSOE, que de políticos que realmente trabajan por el interés general. Porque resulta estomagante escuchar una y otra vez lo de la lucha contra la corrupción, que realmente parece que la honradez y la honestidad la hayan inventado los naranjitos.

Sobre honestidad habría mucho que discutir, desde el continuado cambio de “chaqueta ideológica” que han llevado a cabo conforme les ha ido conviniendo, por poner un ejemplo. Todos recordamos que los naranjitos nacieron postulándose como centro izquierda, porque en ese momento les interesaba al objeto de recabar votantes y así se llevaron en Cataluña tanto voto socialista de los que horrorizados ante la deriva independentista del PSOE les votaron. Luego vino lo de ser de centro, porque convenía para las elecciones generales y ahora parece que están en el centro derecha - que no lo digo yo, que también - lo denuncia Carolina Punset,  europarlamentaria naranjita y hasta hace cuatro días miembro de la ejecutiva de Ciudadanos, así que de honestidad van justitos y pare usted de contar.

Si de transparencia y democracia interna hablamos, basta escuchar, no a disidentes, sino a los de TransC´sparencia, militantes  de Ciudadanos, que denuncian la falta de democracia interna y el exceso de política “digital” en la designación de cargos orgánicos y las listas electorales, así como las dificultades que coloca el aparato del partido a quiénes quisieran presentarse como candidato a la IV Asamblea de Ciudadanos contra la candidatura de Rivera. Traducido, exactamente igual que en el resto de los partidos.

Así que si les acaban de abandonar más de cien cargos públicos caminito de UCIN,  chaquetean cosa mala con la ideología, modulan el mensaje sobre el independentismo catalán – lo que en Ciudadanos es una absoluta blasfemia, ya que nacieron para luchar contra el nacionalismo y los sectarismos -  y no respetan la democracia interna, no parecen precisamente un buen modelo a seguir. Por desgracia para ellos y para nosotros se parecen mucho al resto de partidos.

¡Oiga pero son honrados! Pues sí, no seré yo como ellos que no respetan la presunción de inocencia, pero también podría decir que ser “honrado” cuando no se gobierna resulta relativamente sencillo. No vaya a ser que el día que gobiernen éstos, comencemos a encontrarnos con investigados (imputados) naranjas de toda laya y condición.

Al final, el que se pasa el día dando lecciones a todo el mundo está hecho del mismo barro que los demás, así que ojo con el karma que anda suelto, como bien saben Albert Rivera y sus chicos, otros con el PSOE que no parece se puedan permitir el lujo de ir a otras elecciones en mayo del próximo año.


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