martes, 13 de septiembre de 2011

La “vía de agua” socialista, sus causas y consecuencias


Así ve Chaves al PSOE
Ayer, el aún vicepresidente Chaves, acusaba al ministro de Educación de su gobierno de abandonar el barco a cuenta de una vía de agua. Lo de la vía de agua y el abandono no justificado, nacía de la declarada intención de Gabilondo de no volverse a presentar a las elecciones bajo las siglas del PSOE.

Habrá quien piense que con su habitual y reconocida habilidad dialéctica Chaves lo que ha hecho ha sido llamar rata a un ministro del gobierno de ZP, de todas maneras extraña la gallarda defensa del buque que se hunde, toda vez que hace bien pocos días el propio Chaves expresaba la misma intención. Claro que el partido que preside supongo que tiene los resortes bastantes como para conseguir torcer su voluntad y le ha obligado a aceptar un puesto de aspirante a diputado raso en la lista de las próximas generales por la provincia de Cádiz.

Probablemente Gabilondo tenga muchísimas menos cuestiones que esconder y el partido no pueda presionarlo en la misma medida que a él. Cuando  Chaves anunció su decisión la basó en el deseo de “dejar paso a la juventud”, ahora que ha tenido que decir digo, donde dijo Diego, la misma decisión es comparada con la manida figura de las ratas que abandonan el barco.

Pero está bien que el Presidente del PSOE reconozca en un castellano medianamente inteligible que el proyecto socialista está tocado y hundiéndose… Está claro que desde las “alturas” se ha hecho un llamamiento  a los dirigentes socialistas para mantener un cierto orden en sus filas al precio que haga falta. El partido socialista se enfrenta a una catástrofe que le puede dejar listo de papeles durante mucho tiempo.

Eso en el terreno de las expectativas, en el en el terreno de lo real, de lo más próximo,  se enfrentan a un peligro muy grave, los socialistas no  pueden permitir que el PP alcance la mayoría absoluta que le dan todas las encuestas, incluidas las de El País y la Ser, y que permitiría gobernar a los populares con comodidad sin tener la necesidad de pactar con nadie. Esta situación  dejaría a los populares con las manos libres para llevar a cabo una investigación a fondo de la administración socialista, que parece tiene mucho que ocultar.

El resultado de esa investigación o investigaciones sería catastrófico para el PSOE. El PP al que se enfrentan ya no es el de Aznar, que al fin y a la postre, cuando alcanzó el poder lo hizo a través de una mayoría minoritaria, en estos momentos el Partido Popular alcanzaría una mayoría absoluta muy holgada y el PSOE cobraría su peor resultado electoral con menos de 125 diputados, lo que permitiría a los populares utilizar el bisturí sin compasión alguna.

Los populares ya han comenzado ese trabajo de limpieza en las instituciones en las que  ahora gobiernan, tras las pasadas elecciones autonómicas. Los primeros resultados de esa labor  anuncian lisa y llanamente una auténtica “ruina” para el PSOE. Por mucho que se empeñen en negar la mayor, lo que están poniendo en claro Mª Dolores de Cospedal en Castilla – La Mancha y Monago en Extremadura, es un modo de administrar  inadmisible, que en muchos casos pudieran entrar de lleno en el ilícito penal.

En Castilla – La Mancha, la Sindicatura de Cuentas de la Junta presentó ayer  un  informe que desvela que la deuda creada por el socialista Barreda asciende a  2.814,7 millones de euros, frente a los 2.600,6 millones que cifró en principio Cospedal. Los socialistas han dejado 167.727 facturas sin pagar, de ellas, 86.600 corresponden al ejercicio de 2010 y ascienden a 260,9 millones de euros. Hay cerca de 275 millones de euros en facturas a acreedores "extra presupuestarios". Pero lo peor no está ahí, lo más grave es que Barreda se atrevió a conceder 380 millones en subvenciones que no contaban con la preceptiva reserva de crédito, lo que puede colocar a los autores de la “gracieta” ante un presunto delito de malversación de caudales públicos. Mientras, Elena Salgado impertérrita sigue exigiendo a los populares que cumplan con el plan de estabilidad presupuestaria y reducción del déficit.

En Extremadura, ídem del lienzo, Vara dejó de contabilizar facturas por un valor de 381 millones de euros, incluyó ingresos ficticios para cuadrar sus presupuestos,  por ejemplo 102 millones de fondos de cooperación, otros, 82 producto  de la venta de viviendas públicas que al parecer no se llevó a cabo o los ingresos inexistentes del cobro de la deuda histórica que estaban valorados en el Presupuesto en 177 millones de euros.

Cospedal ya ha puesto en manos de los tribunales un asunto gravísimo, se ha detectado por los servicios de la Junta que podría haberse procedido al borrado y vaciado de algunas bases de datos antes del traspaso de poderes. Se han detectado la desaparición de muchos datos en el “Programa Tarea” que era el que se utilizaba para manejar las partidas relativas a las subvenciones que concedía Barreda, que así serían, si, como parece, han tenido que “limpiar” el rastro de su existencia.

Pueden imaginarse ustedes que le espera a la administración socialista de Andalucía si como parece el PSOE pierde allí el poder, lo de Barreda y Vara será seguramente un ligero aperitivo para lo que se pueden encontrar los de Arenas en la cuentas públicas andaluzas. Y si hablamos  de las cuentas estatales, las ministras de cuota y su peculiar manera de administrar, pueden ser una fuente inagotable de “hallazgos” contables  y administrativos que podrían superar el concepto del error.

Por eso el PSOE no puede permitir el triunfo popular por mayoría absoluta, a primeros de octubre o en la última semana de septiembre, los socialistas pondrán en marcha la actuación perfectamente concertada de sindicalistas - felizmente recuperados de su amnesia de siete años - indignados de todo tipo y condición, los que queden del sindicato de la ceja y agitarán a conciencia a los trabajadores de la sanidad y la educación públicas.

De aquí a las elecciones se hablará sólo de los recortes populares sin que nadie se acuerde y mucho menos acepte que son producto de la ruina económica que dejan tras de sí los socialistas. Así que mucho trabajo de comunicación le queda al Partido Popular, muchísima  pedagogía deberá llevar a cabo si quiere llegar a las elecciones con posibilidades claras de ganar, con la mayoría absoluta que necesita.

Los servicios de agitación y propaganda socialistas ya están en marcha. Coloquen el asiento en posición vertical, hagan uso de los cinturones de seguridad y, sobre todo, permanezcan atentos a sus pantallas…


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