viernes, 23 de septiembre de 2011

Un “faisán” merece algo mejor que este potaje

El Magistrado Instructor del caso "Faisán"


Ayer vivíamos las consecuencias de la decisión tomada por el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que reunido por su presidente el magistrado Gómez Bermúdez (11 M), sorprendía a todos - salvo a los iniciados - decidiendo sobre un tema distinto para el que había sido convocado.

Gómez Bermúdez decidió, arguyendo la complejidad jurídica del asunto – la calificación del delito cometido - que en lugar  que decidiera la Sala Segunda, sobre una apelación de las defensas que hasta la fecha era  la que entendía del llamado caso “Faisán”, lo hiciera el Pleno de la Sala. Llama la atención que subrayara la “complejidad jurídica” del asunto a resolver: Decidir si los procesados lo eran por los delitos de “colaboración con banda armada, encubrimiento y revelación de secreto", como sostenía el Magistrado Instructor, o simplemente por “revelación de secreto” como pretendían las defensas y la fiscalía.

Y llama la atención lo de la complejidad y las dudas ante este asunto de un magistrado como Gómez Bermúdez que en la  sentencia que dictó sobre el 11 M  tenía meridianamente claro lo del delito de colaboración con banda armada o terrorismo. De hecho y para que no haya duda reproduciré unos párrafos de la mencionada sentencia. Decía entonces, que parece tenía las cosas bastante más claras que ahora, que para la existencia del delito de colaboración: “ … sólo exige que se realice voluntariamente una acción o aportación a la banda terrorista que facilite su actividad criminal… y ello prescindiendo de la coincidencia de los fines, pues lo que aquí se sanciona no es la adhesión ideológica… ni siquiera exige que el colaborador comparta los fines políticos o ideológicos de los terroristas, sino que basta con saber que se pone a disposición de esos criminales un bien o servicio, que se les está ayudando o facilitando su ilícita actividad”.  Sabía perfectamente lo que era y no era la colaboración con banda armada, pero lo que entonces valía para un minero asturiano, resulta no ser de aplicación para unos funcionarios del Ministerio del Interior.

Cuál es el verdadero motivo por el que lo tenía tan claro entonces y ahora se debate en un mar de  dudas, es algo que seguro nos gustaría saber a todos… o a casi todos. Presumíamos saber para qué se reunía el Pleno; pero miren ustedes lo que son las cosas, ya saben que una cosa trae otra, que si nos pusimos a charlar y cuando nos dimos cuenta…, efectivamente cuando se dieron cuenta los magistrados habían decidido revocar el procesamiento de los tres acusados, por entender que no había suficientes indicios y devolver la causa al Instructor para que continuara  investigando el asunto. Sobre la calificación del delito ni palabra, que con las cosas de comer no se juega.

Aunque no era necesario que se pronunciaran al respecto, sigo sosteniendo lo que ayer afirmaba, que al reconocer el Pleno la existencia de un delito y no pronunciarse sobre el tipo delictivo, al devolver la Instrucción a una Sala de la Audiencia Nacional, se reconocía de facto que el presunto delito, cuya existencia reconocía, tiene que ver con el terrorismo, ya que únicamente la Audiencia Nacional entiende de estos delitos.

Las reacciones fueron inmediatas, el PSOE se lanzó en tromba a proclamar su victoria, dando por cerrado el caso y anunciando su archivo. Rubalcaba, Blanco y todos los demás se apresuraron a salir a los medios, utilizando los mismos argumentos, lo que hace pensar  en la existencia de un “argumentario”  preparado para la ocasión. Naturalmente el PP entendió que la noticia les daba la razón, existía delito, los procesados veían revocado el auto de procesamiento, pero seguían en su condición de imputados y sólo hacía falta profundizar en el proceso de la Instrucción, lo que no les preocupaba porque tenían toda su fe depositada en el buen hacer de la Justicia.

Está claro que si el Pleno reconoce que el chivatazo existió y por tanto se cometió un delito, cuya investigación debe instruir la Audiencia Nacional, la fiesta no es como la cuentan los socialistas. Si hubo chivatazo, sólo se pudo llevar a cabo desde el Ministerio del Interior; desde el punto de vista político da igual si lo hizo Juana o su hermana. De todas maneras el estudio del tráfico de llamadas en la hora en que se producía físicamente el chivatazo, dará para nuevas sorpresas. Llamadas desde Ferraz a Moncloa por ejemplo o el tráfico del teléfono de Camacho – actual ministro del Interior - pueden abrir nuevas vías que nada van a gustar al PSOE.

Por otra parte el Instructor ha decidido a reforzar los indicios contra la cúpula de Rubalcaba y de momento, el magistrado no tiene pensado archivar la causa y tratará de reforzar su investigación. Según han señalado fuentes cercanas al instructor, éste no piensa dar carpetazo al asunto sino por el contrario estima que durante su investigación ha encontrado indicios suficientes como para que la cúpula policial del Ministerio de Interior en 2006, actualmente imputada en la causa, se siente en el banquillo de los acusados.

Parece y así lo dice la prensa, que el juez Ruz esperará a conocer exactamente el contenido del  auto del Pleno que se publicará dentro de quince días aproximadamente, para saber cuáles son las lagunas en la investigación que aprecian los magistrados de la Sala de lo Penal de la Audiencia y así poder profundizar en la misma.

Así que la furiosa, aunque unánime reacción del PSOE, sólo denota la preocupación que sentían los socialistas por este tema, un tema que por mucha ayuda externa que reciban, va a salpicar la campaña de Rubalcaba, aunque lo que son las cosas y probablemente las filtraciones, el PP ya había anunciado hace días que el caso Faisán no formaría parte de sus argumentos de campaña.

Un asunto que está muy claro, gracias a la instrucción del juez Ruz, que consiguió con su empeño que la Fiscalía pasara de pedir el archivo del caso a  solicitar se investigara el chivatazo que ahora todos conocen, pero que entonces muchos negaban y a acusar a dos de los tres imputados por un delito de revelación de secretos. Lo que sucedió está tan claro y lo que no lo está es porque aún no se ha investigado, que el Pleno de la AN ha decidido que lo mejor, no sé para quién, era ganar tiempo, aunque a mí me parezca que lo que se ha hecho es perderlo, al objeto que pasen las elecciones y ya después sabiendo quién se sienta en Moncloa y en qué condiciones, en ese momento con tranquilidad  y sin correr demasiados riesgos se decidirá.

Este “faisán” merecía terminar de manera mejor que guisado deprisa y corriendo en un hediondo potaje, que desde luego perjudica claramente al interés de la Justicia, pero que atenta muy fundamentalmente a la imagen de sus servidores, que han demostrado una vez más que, en este país cuando se entiende de asuntos que tengan que ver con la política, el interés que prima es el “político” quedando en segundo y hasta en tercer plano el interés de la Justicia.

Así que habrá que conformarse, después del 20 N hablaremos del… Faisán.

2 comentarios:

  1. Si los fiscales, continúan obedeciendo las órdenes de los gobiernos de turno, en España jamas habrá justicia, es que por lógica es imposible.

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  2. Cierto, Miguel. Ojalá después del 20/N no se escape el faisán, porque cuando los imputados empiezen a largar es posible que los españoles (y lo jueces) se den cuenta ya de una vez que la cúpula de los Cuerpos de Seguridad del Estado no actúan independentemente del Ministerio del Interior.

    Y estoy totalmente de acuerdo con Paco Llanes.

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