martes, 20 de septiembre de 2011

Rubalcaba el nacionalista

Rubalcaba I, el Nacionalista


Para poder entender las actuaciones de Rubalcaba hay que colocarlas en el contexto adecuado. El candidato socialista se enfrenta a una misión imposible,  sabe que no puede ganar las elecciones salvo hecatombe del Partido Popular, lo sabe y actúa en consecuencia. Su objetivo no está en la victoria, sino en evitar que el PP gane las elecciones del 20 N y consiga mayoría absoluta,  ese es el objetivo que persigue y al que se dedica con todas sus fuerzas y si la situación lo demanda, sin escrúpulo alguno.

De conseguir lo que se propone, los populares no gobernarían en España. Ese es el mensaje que está mandando a las distintas fuerzas políticas, básicamente las nacionalistas. Si consiguiera evitar la mayoría absoluta del PP, Rubalcaba se propone pactar con todo aquel que necesite y con estos pactos, conseguir la mayoría suficiente que le permitiera gobernar. Ahí está su verdadero objetivo, un objetivo que hay que tener presente; porque muchos lo contemplan como un candidato que conocedor de su derrota, cumple el trámite como puede y que no representa peligro alguno. Quien piense así se equivoca gravemente.

En una situación como la que describo, conociendo como conocen los nacionalistas las urgencias de Rubalcaba como candidato y la actual debilidad socialista, podrán fácilmente imaginar ustedes cuál iba a ser el resultado. Los nacionalistas irían al acuerdo con un nivel de exigencias todavía mucho más radical del que ahora conocemos. Asistiríamos sin duda y no exagero lo más mínimo, a la debacle de España como nación.

Rubalcaba está a lo que está y no le va a temblar el pulso, tiene una serie de problemas que pueden acabar con él y se dedica a la labor de solucionarlos o al menos acallarlos. Está lo que se conoce como el caso Faisán, un asunto que lo salpicaría sin remedio. Hoy a las cinco de la tarde la Audiencia Nacional decidirá si se procesa a los imputados por colaboración con banda terrorista o simplemente por revelación de secretos. El gobierno está llevando a cabo un presión muy importante para llevar el agua a su molino, sobre todo desde que se ha filtrado que los acusados están dispuestos a “tirar de la manta” si le les procesa por colaboración con banda armada.

Por otra parte tiene que lidiar con el peligro que le suponen las filtraciones que ya se han producido y las que sabe se producirán, sobre su intervención en las negociaciones que siguen produciéndose con ETA. Está cumpliendo con su parte en el compromiso y los presos etarras están siendo trasladados a cárceles más cómodas, próximas al País Vasco, se libera o se le atenúa el régimen penitenciario a muchos con una “generosidad” cuya causa debiera ser explicada con total transparencia.

Tiene el asunto de la presencia de ETA en las elección es generales casi arreglado y Sortu recibirá por parte del Constitucional el mismo trato que consiguieron los socialistas para Bildu. Sabe que con esto no se va a dar la declaración de abandono de las armas de ETA, pero al menos consigue que los asesinos no lo pongan en una situación embarazosa, publicando el contenido de algunas de estas actas de las reuniones con la banda y sus acuerdos, unos documentos que los etarras han utilizado desde siempre, como palanca para presionar a los socialistas.

Dos problemas relacionados íntimamente con el terrorismo que ha intentado controlar; por una parte Zapatero está haciendo lo imposible para que el Faisán esta tarde alce su vuelo en dirección a Irún y por otra se está cumpliendo con todas las condiciones que ETA puso a los socialistas con la clarísima voluntad de conseguir una declaración de la banda, aunque sea descafeinada, que mejore sus expectativas electorales.

Pero finalmente las elecciones se ganan o pierden por la capacidad del candidato para conseguir votos. Sabe, se lo dicen las encuestas, que necesita urgentemente votos y sabe también dónde pueden estar esos votos que necesita, a cualquiera se le ocurre  que Andalucía y Cataluña son los caladeros a los que hay que acudir en demanda de los votantes que necesita y no tiene.

Y para eso no ha dudado en alinearse con las tesis de la inmersión lingüística y además afirmar "que no puede ser que el final de un proceso estatutario se decida en el TC, una vez que los afectados por ese proceso, en este caso el pueblo catalán, hayan votado". No puede ser, afirmó, que un tribunal corrija lo que la soberanía popular ha sancionado. Habrá que advertirle a Rubalcaba y a sus presuntos votantes que la soberanía popular reside en el Parlamento español. De todas maneras podría haber explicado a los catalanes que efectivamente para evitar que el Constitucional modifique los textos aprobados en referéndum,  basta con recuperar el viejo “recurso previo de inconstitucionalidad”. Esta medida fue eliminada por el Gobierno del PSOE en 1985 para evitar que la oposición bloqueara leyes orgánicas.

Es cierto que no es admisible que una ley se ponga en marcha, con un recurso de inconstitucionalidad pendiente de resolver, por eso antes que los socialistas lo derogaran existía ese “recurso previo de inconstitucionalidad”, que evitaba tal disparate jurídico. Esto es lo que no ha explicado a los votantes catalanes.

Aunque para mí lo más grave del periplo rubalcabiano por Cataluña está en una frase que demuestra la miseria moral del individuo, que pretendiendo ser Presidente del Gobierno del Reino de España, es capaz de afirmar lo que sigue. “Una relación es cosa de dos, como en el caso de Cataluña y España”.

Rubalcaba es un hombre que no comete lapsus, por tanto cuando habla de España y Cataluña como dos realidades diferentes y encontradas, lo hace con conocimiento de lo que está haciendo, que no es otra cosa que renegar de lo que ha defendido siempre, la unidad de la patria española que vende por los cuatro cochinos votos que esa afirmación le pueda conseguir. España y Cataluña no son dos, Cataluña forma parte de España de manera indisoluble, eso lo saben Rubalcaba, los socialistas, los catalanes e incluso los separatistas.

Rubalcaba no tiene escrúpulo alguno en su lucha por conseguir votos, si hay que alienarse con los separatistas – ahora soberanistas – se alinea; si hay que engañar, como es el caso del recurso previo de inconstitucionalidad, se engaña; si hay que defender la inmersión lingüística en Cataluña contradiciendo sentencias firmes del TC y del TS se defiende lo indefendible; si hay que retorcer un principio básico como es el de la “soberanía popular” se retuerce, si hay que ser más nacionalista que los nacionalistas... Lo que haga falta, todo sea por conseguir un puñado de votos.

Estas cosas son las que hacen peligroso a Rubalcaba, no su hasta ahora no demostrada inteligencia, valía, capacidad de liderazgo o su carisma como candidato electoral, lo que le hace peligroso es su demostradísima falta de escrúpulos a la hora de conseguir lo que se propone

Hoy le ha tocado al Rubalcaba nacionalista, mañana veremos…

2 comentarios:

  1. "Para poder entender las actuaciones de Rubalcaba hay que colocarlas en el contexto adecuado."

    Exacto, Miguel, la historia en su contexto. Rubalcaba fue nombrado ministro del interior un mes antes del caso Faisán. Casualidades de la vida. Aparte de todo lo demás que tan bien relatas, es decir, los apoyos con los que va a contar.

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  2. Al pan pan y al vino vino amigo, y al que no le gusta, que se espere al siguiente.... Muy bueno el artículo Miguel, como siempre...

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