martes, 25 de octubre de 2011

Decíamos ayer...

Pasan los días, crece la tensión.

Efectivamente comentaba ayer el resultado de una encuesta sobre el efecto que la declaración de ETA había tenido sobre la opinión de los ciudadanos y las consecuencias que pudiera tener en su decisión electoral. Ayer lunes, a menos de un mes del 20 N,  la prensa escrita ofrecía los resultados de tres estudios demoscópicos cuyas conclusiones coincidían. Si el PSOE había puesto su fe en esa declaración de ETA, se había equivocado.

El efecto “paz” ha sido prácticamente nulo en la opinión pública, los tres estudios señalaban que el Partido Popular seguía ganado por goleada y que Rubalcaba, de acuerdo a los resultados recogidos, seguía en una  situación que lo llevaría a sufrir una derrota muy dura. Por otra parte hay que señalar un dato que a mí me parece muy importante. El 69% de los ciudadanos españoles no cree que ETA haya renunciado definitivamente a la violencia, queda claro pues que el inmenso trabajo propagandístico que pretendía preparar a la opinión pública para que aceptaran alborozados el suceso, no ha servido para nada.

Eso si hablamos de la ciudadanía en general,  hay gente mucho más incrédula, el 90% de los votantes del PP estiman que la declaración es falsa y que sólo responde a una maniobra propagandística para favorecer las expectativas electorales de la izquierda abertzale y de alguna manera “pagar”  los favores recibidos del gobierno.

De todas maneras las tres encuestas están de acuerdo en que el PP, si las cifras continúan así, obtendrá la mayoría absoluta. Es cierto que Público reduce la distancia entre el PP y el PSOE a 11,6 puntos mientras que La Razón apuntaba que de acuerdo a los datos recogidos Rajoy lograría el 46,2% de los sufragios, frente al 31,2% de Rubalcaba, lo que significa que el PP tendría mayoría absoluta con 186-189 diputados, frente a los 116-118 del PSOE. 

Independientemente de la diferencia observada entre la encuesta de Público que le da al PP 11,6 puntos de ventaja, mientras la Razón entiende que se mantiene en 15 puntos, habrá que recordar que al PP le basta mantener una ventaja de 8 puntos para obtener la tan ansiada mayoría absoluta. Por lo tanto creo que los populares se encuentran en una posición muy cómoda a la espera de que su adversario se decida a poner la sexta marcha con la intención de recortar distancias.

De ahí el giro que se le está dando a la campaña desde los cuarteles socialistas. Hay que pelear, hasta hace unos días lo más importante era la “paz”, ahora animan a los presuntos votantes socialistas a que peleen por defender sus derechos. El nuevo eslogan combinado con el superlativamente antiguo de ¡qué viene la derecha!, son los únicos argumentos electorales que parece les quedan a los socialistas. Magro bagaje me parece, pero es que la campaña de Rubalcaba ha ido de mal en peor desde su comienzo.

Creo que el PP ganará las elecciones y salvo intervención exógena, salvo catástrofe externa al proceso, lo hará con mayoría absoluta. Las elecciones del 20 N sólo las pueden perder los populares. Eso es algo que se palpa a todos los niveles, para los incrédulos una observación, mediten sobre el “cabreo” que tienen Elena Salgado, Zapatero y el propio Rubalcaba con las declaraciones de Sarkozy en las que el francés felicitaba a España por las acciones llevadas a cabo contra la crisis y lo hacía felicitando a Zapatero y Rajoy al alimón.

En el plano de lo internacional, en Europa, todos están convencidos del triunfo de Rajoy, la presencia de miembros de embajadas importantes en los actos del PP, señalan cuál es la tendencia. Por lo tanto ahora es el momento en el que el Partido Popular debe mantener la cabeza fría y los pies muy bien asentados en el suelo. No es momento para las alegrías, no es tiempo para la confianza, no hay peor ocasión para el relajamiento. Cuidado, que desde siempre el Partido Popular ha sido su peor enemigo.

Entre la militancia del Partido Popular existe el temor de que “algo” tuerza el camino hacia las elecciones, lo que yo llamaba unas líneas más arriba “intervención exógena”, bueno pudiera ser, aunque me parece muy improbable, una segunda catástrofe tipo 11 M, no creo que pueda barajarse. Hay que pensar que el PSOE ha apostado ciegamente en apoyar a ETA, cualquier atentado terrorista que se produjera les perjudicaría notablemente.

Nunca digas jamás, eso es muy cierto, pero también lo es que no hay que tener miedo al miedo. No parece que por la vía normal de los acontecimientos Rubalcaba pueda acortar la distancia que le separa de los del PP; es más, probablemente ésta se acentúe en el último tramo de la campaña. El miércoles el Consejo de Europa nos dirá que es lo que opina debemos hacer para mejorar nuestras expectativas económicas, eso le puede hacer mucho daño a Rubalcaba, que miren ustedes lo que son las cosas, se va a Europa a explicarles lo de la “rendición” de ETA al Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, una medida que electoralmente hablando supongo yo busca transmitir la idea de la “internacionalización” de Rubalcaba, que salta al ámbito europeo, pues parece que España y su territorio se le han quedado pequeños.

Mientras, Patxi López nos explica que hará lo posible y muy probablemente lo imposible por “resocializar” a los asesinos de ETA, a la vez Camacho sale a la palestra para explicar a los etarras que existe una oferta muy interesante de beneficios penitenciarios. Mal negocio para las expectativas electorales del PSOE, estas cuestiones no hacen más que subrayar el triunfo de ETA sobre el Estado de Derecho, son medidas que forman parte de la hoja de ruta comprometida por el PSOE con ETA. Su exhibición pública denota la falta de vergüenza, patriotismo y sentido de Estado de los dirigentes socialistas y favorece extraordinariamente las expectativas electorales de la izquierda abertzale que sigue celebrando el comunicado de ETA, como lo que es, el parte de la victoria.

Así que ya saben, hoy como ayer las encuestas machacan a Rubalcaba que se ve obligado a animar a la pelea a su gente y a pasear por Europa para pretender que se le reconozca su triunfo sobre ETA, el problema reside en que esto no se lo creen los ciudadanos españoles – lo dicen los estudios demoscópicos - ni nadie que tenga dos dedos de frente o que simplemente  dedique unos minutos a observar las  reacciones del entorno etarra.

¿Alea jacta est?, pues muy probablemente. Aunque como es sabido hasta el rabo todo es toro. Por tanto creo que tampoco resultaría aconsejable que unos  echaran por anticipado las campanas al vuelo, ni los otros llamaran con urgencia a las plañideras. Tiempo al tiempo.

2 comentarios:

  1. Si no se lo creen los ciudadanos españoles, los europeos menos aún ¡Que lucha más desesperada contra una justicia independiente! ¿Temen algo quizas? ¡Vamos, si ellos son muy honestos y no tienen nada que esconder! No entiendo esa desesperación. Muy bueno, como siempre, Miguel.

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  2. Es una vergüenza, el gobierno que sufrimos , y ahora ,sin ponerse colorado, nos cuentan que han acabado con las bombas, claro nos los dejan en las instituciones que asco de estos traidores, espero, que no saquen ni cien escaños , y sevan a la mierda de donde no tenían , que haber salido

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