viernes, 7 de octubre de 2011

La calle es importante, pero la legitimidad la dan las urnas


Para algunos este es el panorama más deseable


La frase es de Cristóbal Montoro, así se expresaba el popular en una entrevista cuando le hacían mención a lo que les esperaba a los populares después de las elecciones. Efectivamente este pensamiento debe presidir la actuación del Partido Popular si como parece, gana las elecciones generales, forma gobierno y el PSOE automática y premeditadamente le lanza a la calle a la izquierda del país. Hay que recordar a muchos, es más, hay que predicar urbi et orbi que la legitimidad sólo la dan las urnas.

Pudiera parecer una obviedad, pero en esta España de nuestros pecados es necesario reconocer que la claridad de ideas no es un elemento que precisamente sobre. Circunstancia que muchos, - sindicatos, PSOE, IU, 15 M y un largo etcétera - haciendo bueno eso de que a río revuelto ganancia de pescadores, están muy interesados en promover;  pues tal y como están las cosas el follón beneficia únicamente a las expectativas del PSOE, que ha decidido ahora, convertirse en luz, faro y guía de todos los zurdos que en este país habitan.

Aunque resulta tranquilizador que lo que se está preparando sea tan visible, que a nadie se le puede escapar cuál va a ser la situación el 21 N. Los sindicatos ya han advertido que están dispuestas a convertirse en una fuerza de oposición, respaldando la actividad del PSOE y otros partidos de izquierda; por su parte el 15 M, anda amenazando con la ocupación de Sol durante las próximas elecciones, un desafío a la legalidad, que supongo los socialistas tolerarán porque les beneficia. Decía que se ha hecho una exhibición tan obscena, que nadie puede tener la más mínima duda, de que el PSOE convencido de su derrota electoral, ha decidido siguiendo esa pulsión golpista que ha presidido siempre su trayectoria, no aceptar el veredicto de las urnas y echarse a la calle con la única finalidad de coaccionar al gobierno legítimo nacido de las elecciones y ver si pueden meter cuchara en un plato que los votantes apartan de ellos.

Honradamente pienso que éste va a ser un problema con el que inevitablemente se van a enfrentar Mariano Rajoy y los miembros de su gobierno. Las reformas que obligatoriamente hay que acometer, los durísimos recortes que hay que llevar a cabo, van a ser el caldo de cultivo que facilitará la labor de los que pretenden instalar a la nación en un  escenario a la griega, con huelgas interminables, desórdenes, etc., etc.

Hay que hacer pedagogía, es necesaria siempre y ahora mucho más, hay que explicar a  lo largo de la campaña lo que se pretende llevar a cabo; el discurso electoral pepero no puede ocultar nada  a los ciudadanos, que hartos de las mentiras y las tonterías de Zapatero y los socialistas, agradecerán un mensaje claro, sin doblez alguna. El PP debe llevar a cabo una tarea que permita que los votantes el día 20 N, sepan a quién votan y cuáles son las consecuencias de ese voto.

Frente a las falsedades, a los “inventos” socialistas y a las ocurrencias de Rubalcaba hay que oponer la verdad, la verdad pura y dura. Hay mucha gente en este país que todavía cree en la existencia de varitas mágicas. El PP debe explicar de manera extremadamente clara que no está en posesión de ninguna fórmula mágica y poner de relieve los sacrificios que nos esperan si queremos poner en marcha un proyecto que saque a España de esta situación. Los ciudadanos debemos entender que no se pueden mantener los gastos, tal y como se han producido hasta la fecha, en esa política suicida de endeudamiento por la que ha discurrido el PSOE a lo largo de estos últimos años.

La verdad os hará libres, dice la Biblia y yo estoy de acuerdo, es necesario explicar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad a los españoles para que éstos puedan, con un  perfecto conocimiento de la situación, libérrimamente decidir quién quieren que les gobierne en los próximos cuatro años, sabiendo que nos espera un camino muy  duro, pero que es el único que nos puede sacar del pozo en el que estamos, gracias a ZP y a los socialistas.

Y cuando los populares ganen, que pongan en marcha su proyecto y que actúen contundentemente contra aquellos que se salten la ley. No hay tiempo para contemporizar, no es momento para la aplicación de paños calientes. El Gobierno del PP debe tener muy claro lo que debe hacer y a ello se debe dedicar sin que el “ruido” producido por la calle le aparte un milímetro de su labor. El que no esté de acuerdo con lo que suceda, que proteste dentro de los límites que le permite nuestro ordenamiento jurídico, y el que se salte la ley que sea detenido y puesto a disposición judicial, respetando sus derechos, faltaría más, pero haciendo cumplir por encima de cualquier otro concepto el debido respeto a la ley, que parece han olvidado muchos.

Por otra parte hay que lanzar un mensaje  tranquilizador. El PP debe poner en marcha las medidas por muy dolorosas que sean, no hay más remedio que aplicar el bisturí. Precisamente las urnas les habrán dicho que eso es lo que demandan los ciudadanos y que el que quiera manifestarse que lo haga, que ya se cansarán, no hay cristiano que aguante cuatro años en la calle. Pero que el que decida que la calle es suya, pague las consecuencias; la policía y los jueces deben volver a recuperar su papel, es su trabajo el que garantiza la tranquilidad a la inmensa mayoría de los ciudadanos que lo único que pretenden es trabajo para poder sacar adelante a su familia y cierta tranquilidad.

Y si los sindicatos pretendieran paralizar al país como ya han “advertido” no hay problema, Zapatero, Blanco y sus cuates nos enseñaron el camino, se militarizan los servicios esenciales y aquí paz y más allá gloria celestial. No creo que nadie haya olvidado como se declaró un Estado de Alarma que recortaba los derechos constitucionales de los españoles y se militarizó un servicio esencial para resolver un problema laboral porque al PSOE le convino; y todo el mundo aplaudió con las orejas y aquí no abrió la boca nadie, ni siquiera los propios sindicatos.

Así que ya saben todos cuál es el camino a seguir si a los sindicatos se les ocurriera la infeliz idea de paralizar el país. No me invento nada, hace menos de dos semanas que desde CC.OO y UGT se “advertía”: “Atención, que estamos implantados en todos los servicios públicos esenciales de este país” amenazando así con su capacidad para detener la marcha normal de la nación.

Orden, rigor, prudencia, que  no está reñida con el valor, mano dura cuando y con quién haga falta, comprensión, claridad y transparencia deben presidir la acción del gobierno del PP y recordar todos que, se diga lo que se diga, se pretenda lo que se pretenda: La legitimidad sólo la dan las urnas.








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