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Podemos: Una cosa es predicar y otra muy distinta repartir trigo

Las bases ya no están tan conformes
Ya sé que lo de repartir trigo y la prédica está muy gastado, pero es de aplicación añadiendo otro dicho popular - por la boca muere el pez - a lo que ahora le sucede a Podemos y que enfrenta a la militancia con su cúpula. Conste que resulta lógico, Podemos, lo he repetido hasta la náusea, vive de lo que dice porque no ha tenido oportunidad de hacer nada y así se vive muy bien; dicen que el papel lo aguanta todo y ya para que les cuento lo que aguanta una pantalla de televisión.

Porque una cosa es prometer y hablar en las tertulias, sobre todo si éstas están concebidas como un reality y consecuentemente se utilizan las técnicas de comunicación correspondientes, de manera que el discurso del programa transcurre sirviendo a los intereses del espectáculo televisivo y no al de la comunicación política y otra muy distinta acomodar el discurso facilón y demagógico tantas veces repetido, a la realidad que vive un partido en el difícil trance de articularse como tal.

El proemio viene a cuento por lo publicado en El Confidencial Digital que titulaba una noticia así “Las bases de Podemos exigen que los imputados sean expulsados del partido” y subtitulaba  que “La ‘Propuesta de principios éticos’ presentada por Pablo Iglesias no incluye esta premisa”. Me parece lógica la disfunción existente entre la militancia de Podemos – los que sienten y padecen,  pero no saben bien de qué va la vaina – y su cúpula, que sabe perfectamente que es lo que pretenden y están dispuestos a hacer lo que haga falta, con tal de alcanzar el poder.

La militancia creyó a pies juntillas  todo aquello de la casta corrupta, que denunciaban sus líderes, dando por corruptos a los simplemente imputados del otro bando y ahora a cuenta de esa fe exige que se incluya en la Propuesta de principios Éticos, publicada de la mano de Pablo Iglesias, que se discutirá en octubre en su asamblea la exigencia de que los cargos públicos de Podemos que sean imputados, tengan la obligación de dimitir de su cargo.

Eso dicen las peticiones más discretas, se propone también que acepten ante notario que el que sea imputado deba dejar el escaño y ser expulsado del partido. Hay quien propone que además paguen mil euros de multa a Podemos y supongo que habrá otras propuestas, que habrán ocultado, que entiendan que lo mejor sería la horca, la guillotina o el fusilamiento para los posibles imputados entre los cargos públicos de Podemos, porque eso y no otra cosa, pedían para los imputados pertenecientes a lo que ellos llaman casta.

En Podemos la militancia se  ha tragado el anzuelo del discurso mitinero de su cúpula con sedal y plomada incluida y ahora Pablo Iglesias va a sudar tinta china para arreglar el entuerto que él mismo sembró con su demagogia en tertulias y medios afines, denunciando a los partidos tradicionales por mantener en su puestos a sus imputados. Porque la gente va muy perdida a cuenta de la utilización masiva de la demagogia y no entienden que la figura jurídica de imputado no supone per se, reproche penal alguno y es simplemente una medida garantista prevista en nuestro  sistema judicial.

Ya ven ustedes, un problema  que no tiene una solución demasiado sencilla y que será aprovechada por la competencia, tanto la externa como la interna, para complicarle la vida al inefable Pablo Iglesias, que ya ha mandado unos mensajes tranquilizadores, bien es cierto que por militante interpuesto, explicando las dificultades que ofrecen la aplicación de las propuestas radicales de los militantes más combativos.

El problema nace de la especial estructura de Podemos, que aún no está conformado como un partido al modo tradicional. Si lo fuera, su militancia sabría a qué atenerse y dominarían la ciencia de separar lo que se dice en plan mitin y propaganda, de lo real. Para muestra bien vale un botón, ahí tienen ustedes a los del PSOE que cuando antes de ayer, Susana Díaz decía en un acto preparado para celebrar un año de su gobierno, que pondrá "todos los controles que tenga la Junta de Andalucía para que nunca más se repitan casos de este tipo” refiriéndose a lo de los ERES. Lo hizo hablando en futuro y sin ningún temor a que su militancia le dijera que estaba muy bien explicar lo que piensa hacer, pero que estaría mucho mejor si rindiera cuentas de lo que hubiera hecho en ese sentido, a lo largo del año que celebraban, aparte de defender en Tele Sur a dos ex presidentes de la Junta imputados por el Tribunal Supremo y en cambio los asistentes, que sabían manera y conocen sobradamente lo que hay, se rompieron las manos aplaudiendo lo que dijo Díaz y tal día hizo un año.

Habrá quien diga que prefiere la “inocencia” de la militancia circular, al cínico colmillo retorcido de la militancia socialista en Andalucía. No sé yo qué decir, si ni siquiera son capaces de separar el grano de la paja en una cosa tan sencilla de entender, miedo me da el sentido de su voto. Porque esas exigencias nacen de las tragaderas que tienen para aceptar todo el discurso de Pablo Iglesias sin el menor sentido crítico, se tragaron lo de los imputados, como se tragaron lo de la Renta Básica Universal, la edad de la jubilación y demás camelos podemistas.


El problema real es que la militancia de todos los partidos aceptan las mentiras de sus líderes como si de verdad revelada se tratara, aunque unas se las crean y otras no y las defienden a capa y espada, parece que nada más estén preparados para percibir la falsedad en el contrario, pero no en los propios y eso es terrible. Si el ciudadano se convierte en un ser acrítico que acepta o denosta de manera automática lo que se le cuenta, según sea quien lo explique, vamos muy mal.

Todos, dirigentes y militantes deberíamos tener muy presente aquello de que "la verdad os hará libres", concepto que se ha repetido muchas veces pero que es muy cierto, por mucho que extrañe hoy en día a políticos y ciudadanos.

Comentarios

  1. pocos han deseado nunca la verdad. saludos. (http://alejandrovargassanchez.blogspot.com)

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