miércoles, 10 de agosto de 2016

Mucho ruido para tan pocas nueces


Por fin ayer tarde a las cinco de la tarde, una hora muy torera, aunque nada tuviera que ver con lo taurino la ceremonia que se celebró en el Congreso de los Diputados, en la que Albert Rivera, líder de Ciudadanos, arropado por la mayor parte de su Dirección, comunicó a través de los medios a todos los españoles, lo que ya había trasladado a Mariano Rajoy por escrito en la mañana de ayer, que no era otra cosa que las condiciones de regeneración democrática que fijaba Ciudadanos para negociar el sí en la investidura de Rajoy.

Vayan las condiciones por delante: El compromiso por parte del PP de que ningún imputado por corrupción política esté sentado en un escaño u ocupe un cargo público. La eliminación de aforamientos. Una nueva ley electoral,que comprenda listas abiertas y garantice que cada voto valga lo mism, El fin de los indultos por corrupción política. Establecer una limitación de mandato a la presidencia del Gobierno de un máximo de ocho años. Poner en marcha iniciativas de transparencia, como la creación de una comisión de investigación parlamentaria para que casos como el de los papeles de Bárcenas se investiguen en las instituciones.

Mi primera impresión y la segunda también es que para este viaje no hacían falta tantas alforjas, comprendo que como el propio Albert Rivera explicaba, Ciudadanos ha dado un paso al frente para romper el bloqueo institucional existente y que eso igual le ha hecho rebajar algo sus exigencias; pero si soy sincero tengo que preguntarme si todo esto no se podría haber solucionado ya hace mucho tiempo. Las exigencias de Ciudadanos son lógicas y razonables, de hecho algunas de ellas ya fueron aceptadas por el Partido Popular para conseguir el apoyo de C,s para el gobierno de la CA de Madrid.

Se ha pasado los últimos seis meses proclamando, lo que proclamaba, vetando a quien vetaba y ahora el asunto se resuelve con un compromiso que le hubieran aceptado en Génova la tarde del 27J. Me parece bien que rectifique, comprendo que cuesta dar el brazo a torcer, pero la tozudez no se puede confundir con la coherencia y creo que de  eso ha pecado sobradamente la cúpula de Ciudadanos.

Aunque en el discurso de Albert Rivera, bien construido como siempre, hay algo que me crea intranquilidad, dice Albert que es "condición logística" fundamental de la negociación, que Rajoy acuda a la sesión de investidura y que, por tanto, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, cumpla con el mandato constitucional y concrete día y hora.

No me parece razonable ese empeño por fijar el día para la sesión de investidura, porque parece que Albert Rivera tenga interés en obligar a Rajoy a que se acepte acudir al Congreso obligatoriamente, antes de que culminen las negociaciones que deberán llevarse a cabo, para que los 32 diputados de C,s apoyen la investidura de Rajoy con un sí.

No creo que Rivera tenga ninguna duda sobre la presencia de Rajoy en el Congreso, si él por fin se compromete a apoyarlo con sus diputados, por eso, llámenme desconfiado, me ha parecido más un exceso sospechoso que una petición razonable lo de la  "condición logística". Puestos a pensar mal, que ya conocen el dicho, si ahora Rajoy acepta que le fijen fecha y hora para presentarse a la investidura y la negociación PP-C,s, no fructificara por esas cosas raras de la política, Mariano Rajoy se encontraría obligado sí o sí a acudir a la investidura.

Hay una buena praxis a la hora de negociar: Si te ofrecen humo, ofrece humo, pero nunca ofrezcas como contrapartida a lo inefable, algo concreto. Y lo que está haciendo, al menos hasta ahora, Albert Rivera es vender humo, buenas palabras todas las que quieran, excelentes sentimientos a porrillo y todo ello vendido en condicional, mientras como contrapartida exige un compromiso firme y sin marcha atrás a Mariano Rajoy.

Así que bien está lo que bien acaba, pero cuidado que esto no ha hecho más que empezar, que ya hemos visto cómo funcionan estos señores de Ciudadanos, que hoy dicen una cosa y mañana Dios dirá. Ojito con aceptar compromisos firmes, ante la dulce canción que trae hasta nosotros las ansiadas palabras de pacto, acuerdo, gobierno...

Que la letra está muy bien, pero la música si soy sincero, no termina de convencerme.

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