jueves, 25 de agosto de 2016

Otegui no será candidato


Como no podía ser de otra manera - aunque en esta casa de locos en la que hemos transformado a España, cualquier cosa pudiera suceder - la Junta Electoral ha decidido inhabilitar a Otegi como candidato a lehendakari para el 25-S. La Junta ha tomado esta decisión basando su decisión en la documentación aportada por la Audiencia Nacional, de la que se desprende de manera taxativa, que Otegui está inhabilitado hasta el año 2021.

Parece un asunto muy sencillo, sobre Otegui recae una sentencia firme de la Audiencia Nacional que le inhabilita para cargo público y para el ejercicio de sufragio pasivo por la condena del “caso Bateragune” de reconstrucción de la ilegalizada Batasuna y el plazo de la inhabilitación alcanza hasta el 2021. No debiera merecer ni una sola línea en los medios de comunicación la noticia de la decisión de la Junta Electoral. El problema radica en que Bildu ha utilizado esa candidatura para obtener propaganda gratuita y además acogerse al viejo recurso nacionalista del victimismo.

Eso no me preocupa, al fin y a la postre estamos hablando de etarras, filo etarras, aspirantes a serlo que llegaron tarde o admiradores de la banda asesina y no le vamos a pedir ahora, peras al olmo o limpieza de espíritu y “fair play”  a los filo etarras. Pero hay dos cuestiones que sí me preocupan y mucho.

Empezando por el principio, que es una manera como cualquier otra de comenzar, me preocuparon muchísimo los comentarios sobre si era posible que la inhabilitación de Otegui no pudiera aplicarse por “falta de concreción” en la sentencia. No es la primera vez que algún etarra  y las organizaciones que apoyan a estos asesinos, se han beneficiado de errores judiciales.

Llámenme raro, exagerado o desconfiado pero a mi estos errores, de los que como digo se han beneficiado algunos etarras, me recuerdan de manera irremediable a una figura que se daba frecuentemente en Italia. Me refiero a lo que se conocía como “sentencias sicilianas”, concepto que se aplicaba a aquellas sentencias que condenaban en primera instancia a mafiosos, pero que se hacían cometiendo errores técnicos de tal magnitud, que aseguraban la nulidad de la sentencia en cuanto el de la Cosa Nostra presentara el recurso correspondiente. Ya saben aquello tan viejo de “hecha la ley, hecha la trampa”, aplicada nada más y nada menos, que al plano de lo judicial.

No pretendo decir que cuando aquí, los jueces se han equivocado y con su error han favorecido a algún etarra, hayan prevaricado; pero hubiera ayudado mucho a la imagen de la Judicatura, si los jueces que con sus errores beneficiaron a esa panda de asesinos, hubieran sido castigados severamente por su error y el castigo publicado para conocimiento de la opinión pública. Porque es cierto que quien tiene boca se equivoca, pero quien yerra debe pagar por su error y por las consecuencias derivadas del mismo.

Eso por una parte, por la otra lo que me ha parecido desde un principio repugnante, ha sido el papel de la izquierda en este asunto. El PSOE que tiene un acreditado currículo de connivencia con los etarras; jamás se me olvidará lo  de Zapatero, que estando en la oposición firmaba con una mano el Pacto contra el Terrorismo, mientras que con la otra autorizaba a su gente en el País Vasco para que entablaran conversaciones con ETA, algo muy difícil de explicar, primero por la doblez demostrada y segundo porque un partido que está en la oposición charle alegremente con los de ETA, tiene un nombre, aunque en esta España de nuestros pecados, eso quedó, como tantas otras cosas, guardado en el amplísimo baúl del olvido que se construyó el PSOE para estos asuntillos.

Decía que el PSOE ha hecho honor a su trayectoria de lenidad con los etarras y desde el principio se puso de perfil. Está muy claro quiénes se opusieron a que Arnaldo Otegui fuera candidato de Bildu, lo hicieron el PP y Ciudadanos, mientras el PSOE junto con Podemos, se llamaba andana al respecto y se apuntaba a que se permitiera la candidatura de Otegui.

Y quién defendió lo indefendible, fue Dª Meritxel Batet, que no es una mindundi en el PSOE. No, quien defendió en nombre del PSOE, la legitimidad de la candidatura de Otegui, ostenta el cargo de Secretaria de Estudios y Programas del PSOE, así que nadie podrá explicar eso tan socorrido que se equivocó o que la prensa la interpretó mal. La Batet afirmó en la Ser que “Desde el punto de vista jurídico, Otegui ha cumplido sus obligaciones y por lo tanto tiene facultad de presentarse".

Ante el escándalo producido, Pedro Sánchez tuvo que salir a los medios para corregirla y explicar que no iba a opinar sobre la legalidad de la candidatura del etarra, pero que el PSOE no la iba a impugnar;  para añadir que “Corresponde a la Justicia y a la Junta Electoral decidir si el señor Otegi puede ser o no candidato y el PSOE lo que hará será respetar lo que diga la Justicia y la Junta Electoral”.

Lo que es una sandez como la copa de un pino, porque todos sabemos que aquí la última palabra la tienen los jueces y el que no acate una sentencia, comete delito de desacato. Pero resulta gravísimo que un pimpollo que pretende ser presidente del gobierno de España, no tenga opinión sobre la inhabilitación de Otegui, que la tiene, porque tonto del todo no puede ser; lo que sucede es que de cara a las elecciones del País Vasco, le conviene no opinar y mucho menos impugnar el disparate de Bildu. PSOE, PNV y Podemos se negaron a impugnar la ilegal candidatura de Arnaldo Otegui, un etarra que jamás ha mostrado arrepentimiento por lo que hicieron él y sus cómplices y jamás ha pedido perdón a las víctimas.

Qué bueno hubiera sido que el PSOE hubiera aplicado lo del “No, es no” en sus abundantes e íntimas relaciones con ETA, en lugar de pastelear, mentir y engañar a todo el mundo, incluidos los familiares de los socialistas asesinados por la banda.

Qué ya les vale.

1 comentario:

  1. Desconocía el artificio de las 'sentencias sicilianas'. Creía que sólo habíamos conocido sentencias que ofendían la razón por pura maldad prevaricadora de quien las emitía. Ahora veo que la prevaricaricación tiene caras más sofisticadas. El indigno doble juego del PSOE ya era y es conocido (y se reedita cuando aparece la ocasión), pero en lo que estoy en completo desacuerdo es que "el pimpollo" no sea, intelectualmente, muy débil. Pese a que quiera pasar por profesor de derecho.

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