martes, 9 de agosto de 2016

S’ha acabat el bròquil! ... pero no la tontería



Espero que me disculpen por titular en catalán, al final la tierra de uno tira mucho y pensando en la actualidad se me vino la frase a la cabeza. Es de uso común en mi tierra y traducida literalmente al castellano significa poca cosa: “Se ha acabado el brécol”, pero en Cataluña se usa de manera concluyente cuando alguien harto de que lo toreen, advierte que se han terminado las tonterías y que ojito que las cosas se pueden poner chungas.

Parece que el Partido Popular, hasta la coronilla de oír excusas, propuestas tramposas, “no, es no, abstenciones técnicas, acusaciones de chantaje y advertencia de que “no nos quebrarán” como si los portavoces de Ferraz intentaran hacerle los coros, a la gran Joan Báez,  ha lanzado una seria advertencia. No es que Rajoy haya dicho “S’ha acabat el bròquil!”  porque al contrario que Aznar no habla catalán ni en la intimidad, pero supongo que habrá dicho a su gente “Se acabó lo que se daba, carallo”.

Mariano Rajoy ha advertido a socialistas y  naranjitos que oído al parche porque sin investidura no habrá fijación de techo de gasto (fundamental para las CC.AA) ni Presupuestos, insiste en una advertencia que parece pasó desapercibida cuando desde Génova se hablaba de que “todo” iba en el mismo paquete. Así que lo que han hecho desde el PP es colocar las cartas boca arriba y poner orden y concierto en el inmenso barullo de declaraciones, propuestas y pactos de padres desconocidos que circulan por doquier.

La idea lanzada por el equipo de Sánchez de que no hay ninguna urgencia porque el gobierno en funciones puede llevar al Congreso lo del techo de gasto, los objetivos de reducción del déficit, los Presupuestos para el año 2017… por ser  “cuestiones de especial urgencia”, ha quedado liquidada de raíz, porque está claro que en estas cosas, como en otras de esta vida, hay que contar con el padre de la criatura y por lo que dice Rajoy no parece estar de acuerdo, de hecho recuerda a Ferraz que la ley es "taxativa" al descartar que un gabinete cesado pueda aprobar un proyecto de ley como son los Presupuestos Generales del Estado.

Hay cosas que chocan frontalmente con la lógica y el sentido común. Un ejemplo singular es el de Ciudadanos, que está dispuesto a discutir, negociar y pactar la política económica y fiscal de un gobierno al que no quiere dar el sí que necesita para poderse constituir. Así que ya lo sabemos todos, hay que negociar el paquete completo, Investidura, techos de gastos y Presupuestos y desde Génova se recuerda que ya no se puede esperar más, porque si no tenemos un gobierno antes de treinta días, España no podrá cumplir su compromiso con la UE, con las consecuencias que todos conocemos y que empezarán a sufrir de manera singular las CCAA, incluidas las que gobiernan los socialistas.

Las cosas están complicadas, pero lo que no se puede hacer es jugar a complicarlas todavía más, llevamos dos legislaturas con un gobierno en funciones y eso es un disparate aquí y en Cafarnaúm. Todos sabemos que a Pedro Sánchez y su gente no les conviene que esto se resuelva por el camino de la lógica y con la celeridad que merece un asunto de tal gravedad. 

Por el contrario el interés de Sánchez está en alargar todo lo posible este estado de inestabilidad manifiesta, porque hasta que no haya un gobierno ejerciendo como tal, en el PSOE no se atreverán a convocar el congreso que debería haberse celebrado el pasado mes de febrero. Como todos lo sabemos, hay que buscar la única solución que existe, permitir que Rajoy gobierne con una serie de asuntos de Estado  firmados antes de la investidura, de manera que se garantice la viabilidad del gobierno, nacido de un pacto que necesitamos como el aire que respiramos, pero que obligatoriamente tiene que estar dirigido a conseguir un gobierno viable y eficaz.

Decía en el título que el “bróquil” se había acabado, pero no la tontería, me refería - lo habrán adivinado ustedes - a Pedro Sánchez que no pierde oportunidad para demostrar su estulticia. Dicen gente muy próxima al “líder” socialista que éste no va a cambiar el “no, es no”. Quiere decírselo a Rajoy en el Congreso y así por lo visto reparar su ego algo abollado por los dos fracasados intentos de investidura que protagonizó y si tiene que acudir a la militancia para que aprueben un pacto con UP, lo hará tal y como lo hizo ya.

Ya lo conocemos, así que eso no puede sorprendernos, pero lo que llama la atención es su afirmación de que si hay que ir a unas nuevas elecciones “el PSOE puede dar una verdadera sorpresa”. Igual es que consideraría sorprendente conseguir un resultado peor que el del 26J, pero me temo dice otra cosa. Estima que puede conseguir un éxito electoral en unas terceras elecciones, eso demuestra que este chico o no es de este mundo o esta poseído por la tontería más absoluta.

Si les soy sincero, me inclino por la segunda posibilidad.

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