viernes, 31 de diciembre de 2010

Fin de año

Amanece 2011

Bueno, se ha hecho largo, pero como reza el viejo dicho, no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante. Parecía que no iba a llegar nunca, pero aquí estamos ante el 31 de diciembre de 2010. El último día de la primera década del siglo XXI.

Un año, a que engañarnos, que nos ha hecho pasar ratos de todos los colores; unos buenos, otros malos y otros peores. Muy probablemente la situación económica, la inestabilidad política, el paro y otras cuestiones -no menores-, han contribuido a procurarnos un año complicado.

No voy a dar un repaso a lo que me pueda parecer lo más significativo del año, eso lo dejo a los especialistas en balances anuales, que por estas fechas nos acribillan con su producción: Los diez éxitos deportivos más importantes, las diez mujeres mejor/peor vestidas del año, las diez mejores canastas (baloncesto), los diez políticos más importantes, etc., etc.

Hemos pasado un mal año, y sólo los que sean capaces de adaptarse a la nueva situación, podrán vivir con cierta comodidad, esta nueva realidad que nos toca vivir. Todavía, hay gente que cree que, con el tiempo y una caña, volveremos a la situación económica que hemos disfrutado durante unos cuantos años. Eso no es cierto, vamos a ser más pobres. El modelo que servía de plataforma a nuestra vida ha hecho colapso y hay que aplicar uno nuevo a nuestra existencia.

Cuanto antes nos empapemos de esa realidad, antes nos adaptaremos a las nuevas exigencias y viviremos conforme a la nueva situación, que se nos va a imponer. No es un mensaje pesimista, estoy convencido de definir una realidad, por tanto creo que me limito a lanzar un mensaje realista.

Sin entrar en política, asuntos como la poca competitividad de nuestra industria, la falta de diversificación de la economía, la atonía crediticia, la crisis financiera internacional, la lacra del paro y un largo etcétera de cuestiones, nos advierten que el porvenir no puede ser, todo lo risueño que desearíamos.

Cerramos un año malo y esta noche abriremos la puerta de nuestra existencia al nuevo año. Creo que lo podemos hacer de manera moderadamente optimista. Va a ser un año difícil, pero tenemos una ventaja, estamos convenientemente entrenados, no nos va a coger por sorpresa. Creo que hacer frente a las dificultades con optimismo, ayuda a superarlas y sobre todo a sufrir menos, mientras acometemos la, en ocasiones dura, tarea de vivir.

Animo desde aquí, modestamente, a una reflexión: Aunque el 2010 ha sido un año más malo que la carne de pescuezo, si echan la vista atrás, seguro que encuentran motivos para la sonrisa. Recuerden pues, los momentos buenos que han vivido y reciban a este nuevo año, que habrá que torear con la decidida voluntad de vivirlo plenamente, aprovechando lo bueno que traiga; que les deseo sea mucho, y estén dispuestos a vencer las dificultades inherentes que la vida conlleva, en los tiempos y momentos felices y en los que no lo son.

Pero quiero aprovechar una cita que debemos al genio de uno de nuestros clásicos –nada menos que D. Miguel de Cervantes y Saavedra- , y que un amigo me mandó ayer en un mensaje de facebook, detalle que desde aquí quiero agradecer.

Decía Cervantes por boca de D. Quijote: “...Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.”

Así que apoyándome en la opinión de mi ilustre tocayo, D. Miguel, les deseo que sea cierto lo que nos transmite y que habiendo durado mucho tiempo los males que nos acucian, el bien esté ya cerca, tan cerca que comience su despliegue, esta noche a las 00,01 horas del 1 de enero de 2011, que deseo sea venturoso para todos ustedes.


Coda:


Esta entrada está dedicada a mi buen amigo facebookiano, Frank Think Flames, que tuvo el acierto de mandarme la cita que he utilizado.

























jueves, 30 de diciembre de 2010

¿Será verdad qué, a la tercera, va la vencida?

Vuelvo al tema de estos dos últimos días ¿el motivo? He recibido algunos mensajes de lectores de este blog, cuyo contenido da a entender que no he sido capaz de explicar claramente el problema que estamos viviendo, a cuenta del “déficit tarifario”.

Como sabrán ustedes, el gobierno negó hasta la saciedad, que tuviera previsto para el año 2011 un aumento de la tarifa eléctrica de un 10%. Hemos podido ver cómo han cumplido su promesa; el ejecutivo socialista ha autorizado una subida de un 9,8%, que hasta los que hemos estudiado el bachillerato de letras, sabemos que no es un 10%. Otra cosa distinta es si a ustedes, como a mí, les parece una manera tramposa de cumplir lo prometido.

No es que sorprenda demasiado, el infierno está empedrado de buenas intenciones, y además no creo que haya muchos ciudadanos que fíen de las promesas de este gobierno. Pero lo que está claro es que nos suben sin remisión lo del recibo de la luz. Y lo suben para aminorar el déficit tarifario, un déficit creado por la diferencia existente entre lo que pagábamos por la energía eléctrica y su coste real.

El déficit era compensado a las eléctricas por el Estado con el dinero de nuestros impuestos. Ahora que ya no hay dinero y que ZP no puede endeudarnos más, porque se lo impide Europa, se sube la tarifa, para aminorar ese déficit.

Recopilemos. Ya sabemos que nos suben la tarifa y qué es eso del “déficit tarifario”. Ahora vamos a ver quién o quiénes son los padres de la criatura. De acuerdo con los datos de la Comisión Nacional de la Energía, en 2004, cuando el PP abandonó el poder, el déficit tarifario sumaba la nada despreciable cifra de 1.499 millones de euros, mientras que 2010 cerrará con una deuda acumulada entre el Estado y las eléctricas superior a los 25.000 millones de euros. Si utilizamos algo de aritmética básica, nos daremos cuenta que el déficit de tarifa, se ha multiplicado por diecisiete durante la etapa socialista.

Sabemos por tanto, de una parte, que nos suben el precio un 9,8%, por otra, creo que ha quedado claro el concepto del déficit tarifario y, ya de paso, sabemos quiénes son los padres de la criatura, y en qué proporción, aunque sea aritmética, les atañe la responsabilidad de esta situación.

Pero hay una pregunta que se cae de madura, ¿cómo es posible esa subida tan importante durante la etapa zapateril? Tenemos suerte, la respuesta es sencillísima. Otra cosa es que yo sea capaz de explicarla con cierta claridad.

Veamos, hay una serie de variables, menor consumo, mala aplicación de la potencia instalada, etc., que justifican en una pequeñísima parte el aumento del déficit. Aunque no justifica de modo alguno el crecimiento exponencial de ese déficit, que antes pagábamos con nuestros impuestos; después se ha financiado con emisiones de deuda pública, que pagaremos en un futuro con nuestros impuestos y que en el 2011 pagaremos directamente en el recibo de la luz.

Veamos cuales son los motivos de ese aumento. En primer lugar el empeño socialista de vendernos lo de las “renovables”, cual redivivo bálsamo de Fierabrás, que todo lo iba a solucionar. El problema del déficit no lo han arreglado –todo lo contrario-, pero si ha permitido que unos cuantos de sus amigos se hayan enriquecido. El gobierno socialista pagaba una subvención de 450 euros por megavatio hora producido a través de placas solares, y se vendía a 64 euros. ¡Vaya negocio compadre!

Creo que son cifras que no admiten discusión, una barbaridad económica que ha permitido enriquecerse a unos cuantos cazaprimas, que dispusieron de la información suficiente, en el momento oportuno. Unos pocos se enriquecían, mientras aumentaba de una manera escandalosa el montante del déficit tarifario. En el año 2010 las primas para ese tipo de producción ascenderán a 2.500 millones de euros que terminarán en las cuentas corrientes de los cazaprimas y que, naturalmente, se cargarán en el recibo de la electricidad que usted consume.

Y ahí no para todo el gobierno socialista, que debe sufrir del conocido “síndrome Rodiezmo”, subvenciona la producción de carbón nacional - de peor calidad y mucho más contaminante que los que se importan- subvención que hemos estado pagando, indirectamente, a través del déficit y  que a partir de enero, pagaremos directamente en nuestro recibo.

Una más, el propio Ministerio de Industria reconoce que desde mediados del 2009, el carbón que tan caro pagamos los españoles, no se ha utilizado en las centrales térmicas del país. O sea que pagamos un carbón malo de solemnidad, que no se puede utilizar. De hecho los stocks de carbón se han triplicado, desde finales de 2007.

A pesar de lo que cuento y de que el precio de esas subvenciones ascienden ya a 2.400 millones, el gobierno de Zapatero tiene previsto comprar, entre este año y el próximo, carbón que no se utiliza, por valor de 592 millones de euros, siempre de acuerdo a lo que manifiesta el Ministerio de Industria.

Por tanto, creo que ha quedado claro que nos suben el precio de la energía eléctrica para pagar, en parte el déficit tarifario. En segundo lugar espero que lo del déficit sea un concepto que haya resultado comprensible. En tercer lugar, he procurado aclarar quiénes son los padres de esta criatura y en qué proporción. Y en último lugar, y ante el aumento exponencial del montante del dichoso déficit, he aportado unos datos que explican cuál ha sido el motivo de ese aumento escandaloso.

Pero estén tranquilos, ya ha dicho el ministro de Industria –qué oportunidad ha perdido de tener cerrada la boca- que este aumento supone el precio de un café por miembro de una familia tipo. Así que tranquilidad y feliz Año Nuevo, que esto es una tontería que ha orquestado la oposición y la prensa. Digo yo, vamos.





miércoles, 29 de diciembre de 2010

Factura de la “luz”: Usted palma, las eléctricas se hinchan

Ayer hablábamos de la subida del coste de la energía eléctrica y hoy volvemos al asunto, para ver si soy capaz de explicar el entuerto, con total claridad. Sobre todo para que les quede claro a ustedes, lo que algunos pretenden ocultarnos.

En esto de la luz, como en todo, los paganos somos ustedes y yo, es decir, nosotros. Los consumidores que además a cada día que pasa, perdemos más rápidamente, nuestra condición de ciudadanos y volvemos, parece ser que de manera irremisible, a nuestra vieja condición de súbditos.

Hablábamos ayer del déficit tarifario, déficit producido por la intervención estatal, que fijó un precio político a la energía eléctrica, por debajo del supuesto coste de producción. El déficit está, en la actualidad en los 18.000 millones de euros. Si uno escucha a algún portavoz de este gobierno, pudiera llegar a pensar que ese déficit lo asumen las “eléctricas”, cuando lo  cierto es que lo paga el Estado. Y habrá quien piense que si lo paga el Estado, todo está bien. Aunque eso sólo lo pueden pensar quiénes sostengan la peregrina teoría de que “el dinero público no es de nadie”, tal y como afirmaba, en sus buenos tiempos, una ministra socialista, de las de cupo.

Pero como la realidad deja poco espacio a la fantasía, lo cierto es que lo que “paga” el Estado, lo pagamos nosotros con nuestros impuestos. Por tanto, lo que no han pagado ustedes directamente en el recibo de la luz, lo han hecho, indirectamente, a través de sus impuestos.

A las eléctricas les importa un pito el déficit tarifario. Cobran de usted y lo que usted supuestamente deja de pagar, se lo abona el Estado. Un botón de muestra: En plena crisis, en este 2010 tan duro por el que todavía transitamos, las tres grandes compañías energéticas españolas -Iberdrola, Endesa y Gas Natural- repartieron este año 3.556 millones de euros entre sus accionistas en concepto de dividendo. Y además tienen previsto aumentar esa cantidad para el 2011 en una cifra que estiman sobre los 4.589 millones.

Así que, pese al recorte de tasas que les ha impuesto el gobierno de Zapatero y de que sus beneficios dependen y están condicionados por la fijación del precio de la luz, por parte del gobierno; las compañías conocidas por “las eléctricas”, han recogido unos beneficios muy importantes en el 2010 y prevén superar estas cifras en el 2011.

Pero advierten, que el aumento del precio contribuye únicamente a la reducción del déficit como tal, ya que la subida lo que hace es aminorar la diferencia existente entre el coste de fabricación/distribución con el precio final. Traducido al cristiano, vayan ahorrando porque a lo largo del 2011, veremos como el precio que pagaremos por la energía eléctrica seguirá subiendo. Ayer señalaba como una de las causas de estas subidas, el precio que pagamos por el gas y el petróleo, y señalaba también el coste de la subvenciones a la minería del carbón.

Las subvenciones al carbón suponen un montante de unos 580 millones de euros, cantidad que dividida por el número de mineros, a los que conservamos artificialmente sus puestos de trabajo, da un cociente de 220.000 euros. ¡Sorpresa!, un minero de la cuenca leonesa, entre otras, nos cuesta tanto como un controlador, nada más y nada menos que 220.000 euros al año. Esto sí que me parece demencial.

Así que arrastramos una serie de errores que han cometidos todos, nadie escapa al problema, aunque como no podía ser de otra manera, los unos culpan a los otros y viceversa.

El gobierno socialista en boca del vicepresidente Chávez, defendió como una necesidad, la subida del precio de la luz porque España es "un país dependiente desde un punto de vista energético" y tiene que hacer frente a la "hipoteca" que, según dijo, el Partido Popular dejó a los ciudadanos con las bajadas del recibo que aplicó cuando gobernaba.

Así que ya sabemos que la culpa de todo la tiene el PP. Lo malo es que los populares, a su vez, califican de demencial a la política energética socialista y señalan como una de las causas del problema, entre otras, al reparto de "primas a determinadas empresas que han ganado mucho dinero". Y ya puestos, aseguran que “el 95% del problema del déficit tarifario ha sido generado por la incompetencia de los ministros de Industria, Montilla y Clos, quienes hicieron el problema gravísimo”.

Lo más cierto es que todos los gobiernos han ido cobrándonos la luz a escondidas y ahora cuando no hay pasta y el déficit tarifario no se puede pagar a través del Estado; esa carga vuelvea contra la cartera del ciudadano y a quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. O es que tienen ustedes alguna duda, de que si ZP pudiera endeudarnos un poquito más, lo del aumento del precio de la luz hubiera sido convenientemente retrasado para finales del 2012.

Así que ya saben, como siempre -ustedes, nosotros-, pagamos y los listos se hinchan a ganar dinero a nuestras costillas, mientras los responsables del embolado nos cuentan milongas varias, para eludir la responsabilidad que en este caso, como en otros, alcanza a tirios y troyanos. ¡¡Niño apaga la luz del pasillo, coño!! Hasta mañana si Dios quiere.

































martes, 28 de diciembre de 2010

No es una inocentada


Probablemente, haya algún alto responsable político, al que de pequeño le decían que era muy gracioso y ha decidido dar la noticia hoy, día de los Santos Inocentes, jornada en la que se acostumbraba a gastar bromas, más o menos ingeniosas.

Hoy en día la tradición va de capa caída, pero alguno, ya saben el gracioso de turno, debe haberla recordado y ha decidido que la mejor fecha para anunciar la “subida de la luz” era precisamente el día 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes y desde hoy, día de la conmemoración laica de los Pobres Consumidores.

No quedaba otra, tras la suicida política energética seguida por todos los gobiernos democráticos que en España han sido: Aqueos, troyanos o mediopensionistas, todos han pretendido ignorar una realidad, que ahora nos pasa por encima como una locomotora. ¿Perdón, como dice?, ah sí, eléctrica, naturalmente. Faltaría más.

La verdad es que producimos una energía eléctrica cara, muy cara. Y todos, centristas liberales -pero poco-. Socialistas - presuntamente socialdemócratas- y conservadores varios, han preferido cerrar los ojos al precio real de la “luz”, lo que ha ido produciendo un déficit monstruoso al que nadie ha querido hacer frente.

Hoy disfrutamos de un déficit acumulado de 16.500 millones de euros, el gobierno Aznar se empeñó en la política de congelación de tarifas. Hoy, tras la aplicación de una política continuista, este déficit se ve agravado por la equivocada decisión de aplicar subvenciones a la producción de energía eléctrica a través del uso de paneles fotovoltaicos.

La fiesta fotovoltaica, nos ha costado por ahora los 20.000 millones de euros de subvención, a lo que habrá que añadir los costes de financiación e intereses de la deuda pública que sustenta nuestra política de subvenciones a costa de lo que haga falta.

Hemos vivido unos años en los que se ha llevado a cabo “una importante apuesta por la implementación de energías renovables”, la consecuencia es que más de la mitad de la factura eléctrica que pagamos, va destinada a primas e impuestos. Pero esa apuesta no ha disminuido nuestra dependencia de las energías fósiles. Seguimos importando petróleo, gas, y subvencionamos carbón a un precio que nos va suponer para el próximo año el pago de una factura cercana a los 20.000 millones de euros.

El gobierno actual, heredero y copartícipe del desastre, emprendió una política de reducción de primas y modificación de tasas a la baja que supuso un duro golpe a las eléctricas: un recorte de 4.600 millones de euros y ahora en coherencia autoriza, a través de la Comisión Delegada del Gobierno, un aumento en la tarifa que utilizan más de 17 millones de hogares españoles, de un 9,8%.

El ministro de Industria, dice que los servicios lo deben pagar los usuarios, y eso es cierto, aunque aquí eso es solamente cierto a medias. Transporte público y otros servicios esenciales gozan de las subvenciones directas o indirectas correspondientes.

El problema reside en que la renta per cápita se ha reducido en un 5%, mientras que servicios tan esenciales como la luz han subido desde julio del 2007 un 43%. Sube la luz, subirá el gas y probablemente el agua. El encarecimiento del precio del petróleo, que ha duplicado el precio del barril en el último año, anuncia subidas en estos asuntos y en otros tan importantes como el transporte.

Mientras, seguimos empecinados en producir una energía que no somos capaces de pagar y que reduce la casi invisible capacidad competitiva de nuestra industria a la nada absoluta.

La dependencia del gas, carbón y petróleo es simplemente suicida. No somos capaces de pagar lo que cuestan las energías renovables, que son muy caras de producir, ¿qué nos queda?, la única solución, posible, eficiente, limpia y barata se llama nuclear.

No me voy a poner a hacer propaganda, no nos queda otro camino. En Francia llevan mucho tiempo utilizándola y no he visto a ningún turista francés de color verde o con dos cabezas. Comprendo que costará vencer una idea, inscrita en el subconsciente de unas cuantas generaciones. Hay mucho ciudadano que está convencido que ser partidario de “Nucleares no, gracias” es la demostración de un progresismo que da caché y lustre a quien lo ejerce.

Pero guste o no, no nos queda otra, es la única solución posible a nuestro alcance, eso o volver económica y socialmente a los años cincuenta del pasado siglo. Alguno habrá que recuerde las restricciones y aquello de la “pertinaz sequía”.

Insisto, no es una inocentada. Es un tema que hay que tratar con criterios muy por encima de los prejuicios y las banderías ideológicas. Nos jugamos el porvenir, el nuestro y el de unas cuantas generaciones de españolitos. Feliz día de los Santos Inocentes.
































lunes, 27 de diciembre de 2010

Sostenella y no enmendalla

En estas fiestas navideñas a las que ya tenemos medio vencidas, aunque nos queden todavía los fastos de la llegada del 2011 y la Noche de Reyes, tengo, creo que tenemos la mayoría, la costumbre de hojear la prensa con cierta premura. Pero a pesar de, por una parte  la poca atención que le presto y por otra la falta de noticias de cierta relevancia, o quizás por eso precisamente, estos días fijé mi atención en dos artículos, uno publicado en papel y otro en formato digital que comentaban la misma noticia.

Una noticia que llamó mi atención. Pude leer que José Luís Rodríguez Zapatero volvía a estar anímicamente en la cresta de la ola y se mostraba optimista; tanto sobre su situación personal, como por el futuro de su partido y sobre todo, se mostraba animado sobre la evolución de nuestra economía. Este podría ser el resumen de los dos trabajos periodísticos que como les digo, despertaron mi interés.

No cabe duda que la noticia se produce, gracias a una filtración interesada, del entorno más próximo del Presidente. Cabe, por tanto, recibirla con todas las precauciones posibles. Independientemente de lo que se decía, que ahora comentaremos, antes quiero hacer una reflexión.

Ustedes no se han preguntado nunca, cuál debe ser el estado anímico de Zapatero, tras lidiar mal, los problemas de la crisis en nuestro país. No están interesados en saber, con que ánimo se puede encontrar un hombre, que se supone cree que es un líder, tras recoger durante tres años un sinfín de fracasos estrepitosos. Manejando problemas que habrá que reconocer que algunos ha heredado; pero nadie podrá negar, que su actuación y la de su gobierno, ha contribuido en gran medida a agravar la situación.

Creo que la mayoría de nosotros, podría pensar que Zapatero se encontraría profundamente deprimido, buscando soluciones, que esas sí le vienen impuestas, y aplicando una serie de medidas que contradicen frontalmente a su programa, su ideología y sus más profundas convicciones que hunden –como todos sabemos- sus raíces en la izquierda socialista, más que en la socialdemocracia de manual.

Y en ese sentido se han producido una serie de movimientos. En clave interna el PSOE ha comenzado a mostrar nerviosismo, de tal manera que Marcelino Iglesias ha tenido que pedir orden y prudencia a los “barones” socialistas, y para consumo público se ha procedido a la “elección” de un presidente de facto, Rubalcaba, para evitarle el desgaste a ZP o para preparar el relevo, que hay opiniones para todos los gustos. Otros habíamos puesto fecha, tras las elecciones locales, para que Rodríguez Zapatero entonara su “adiós a la vida", política, no me malinterpreten.

Pero se podía leer el día de Navidad, en la edición digital de El País que: "José Luis Rodríguez Zapatero seguirá, por el momento, sin desvelar si será o no candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE para las próximas elecciones generales. Pero lo que sí ha dejado claro estos días a sus colaboradores más próximos es que va a agotar la legislatura; que no va a tirar la toalla con unas elecciones anticipadas y que estará al frente del Gobierno hasta marzo de 2012, al margen de que sea el candidato del partido o no lo sea y de lo que digan las encuestas."

Y afirman sus más próximos que tiene la intención de agotar la legislatura, con la intención de poner en marcha las reformas pendientes que le son exigidas por Europa. Entre otras, el nuevo modelo para las pensiones, la reforma laboral, pero la de verdad, sin pasteleo sindical, y conforme a lo que impongan desde fuera; la liberalización de servicios, la reducción de cargas administrativas y el fortalecimiento de la cooperación autonómica. Todo un programa de actuación liberal que parece desea aplicar con entusiasmo nuestro presidente, al que no asustan, a lo que se ve, los anuncios de los próximos desastres electorales que le vaticinan todas las encuestas, las propias y las ajenas.

No entiendo como se puede estar pletórico y entusiasmado, tal y como dicen sus más allegados, cuando sólo le cabe afrontar la situación, implementando unas medidas, que sabemos como empiezan pero de las que ignoramos como será su final, medidas cuya aplicación, seguramente asustarían a muchos neo-con.

No me vale la idea que se queda por sentido de la responsabilidad, ni entiendo como su partido permanece entre inane y exangüe, ante este cúmulo de disparates que a nada llevan, más allá de la autodestrucción de ZP y la de la organización socialista.

¿A qué juegan?, no lo sé, pero este entusiasmo tan injustificado de Zapatero, no augura nada bueno. Ya se ha estado barajando lo de tocar el salario mínimo; los recortes de sueldos y pensiones, probablemente no hayan hecho más que empezar. La estructura de ayuda social va a desaparecer, tal y como la conocemos. La economía no va a crear empleo antes de un año, ¿de qué está contento Zapatero? No lo sé, aunque insisto, sólo de pensar en su entusiasmo y optimismo, me pone la carne de gallina.

Por el bien de España y por la supervivencia de su organización política, espero que los socialistas reconduzcan, en la medida de lo posible, la situación. Lo de sostenella y no enmendalla, nunca ha traído nada bueno.


Coda:

Mi mensaje de condolencia por la pérdida que hemos sufrido todos. Ha muerto Luis Mariñas. Descanse en paz.
































domingo, 26 de diciembre de 2010

Noticias. ¡Madre de Dios! qué noticias

Hoy es San Esteban. Celebramos en mi tierra el segundo día de Navidad. La tregua navideña comienza a alejarse y la prensa, ajena al ambiente de la celebración, nos sigue sacudiendo el alma con noticias el 24 y 25 de diciembre, fum, fum, fum; que francamente son para poner los pelos de punta, al más pintado.

El señor Más, don Arturo y los del PSC, sean los que sean. No sé yo, si tras el revolcón electoral ha dimitido alguno de los responsables de los socialistas catalanes, han decidido firmar un pacto y ya de paso -aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, lo que, como todo el mundo sabe, constituye un escándalo manifiesto- han manifestado que se pasan por el mismísimo “arco del triunfo” la sentencia del Tribunal Supremo que reconoce al castellano como idioma vehicular de la enseñanza en Cataluña.

Así que, por un lado, el presidente saliente de la Generalidad y por el otro el entrante, se ponen de acuerdo para cometer un presunto delito de desacato. Mientras Rubalcaba, vicepresidente del gobierno de iure y presidente de facto, se escuda en que “no ha leído la sentencia” para no comentar nada sobre este vidrioso asunto. Como si del contenido de la misma se pudieran derivar excusas o motivos para no acatarla.

Y claro la ciudadanía a lo suyo. Sin tener presente que, por omisión, les estamos concediendo un poder omnímodo a nuestros gobernantes. Hemos creado una cultura política dispuesta a justificar cualquier desafuero por grave que sea y los ciudadanos tan tranquilos.

Llevamos años escuchando a los nacionalistas, y a algunos de los que teóricamente no lo son, una serie de lamentaciones, excusas, pretextos y jeremiadas varias sobre determinadas decisiones judiciales, que en el fondo, no son otra cosa que el papel de regalo en el que se envuelve el concepto de: “No es justo lo que no es de mi gusto”. Cuando lo más cierto es que las sentencias judiciales se acatan –por imperativo legal- y, si uno no está de acuerdo con su contenido, se recurren.

Que el gobierno de la nación, se escude en que no ha leído el texto de una sentencia, para no comentar el anuncio del desacato al Supremo, es señal de que las cosas van muy mal. De todos es sabido el deseo socialista, expresado por Guerra, de enterrar a Montesquieu. Pero lo que resulta difícil de aceptar es que del deseo pasen a la acción, aceptando un pacto que no acata una sentencia del Supremo y que liquida la teoría de la independencia judicial.

Nuestra democracia parlamentaria se basa en el equilibrio y la independencia de los tres poderes consagrados en la Constitución. El ejecutivo, el legislativo y el judicial, deben permanecer en un equilibrio que garantice la independencia de cada uno de ellos sobre los demás. Este es nuestro sistema y si la mayoría no está de acuerdo con él se cambia y tal día hizo un año.

Pero se cambia de acuerdo a lo que dispone nuestra Constitución, no conforme a lo que le conviene a un nacionalista catalán, con pinta de dependiente del Corte Inglés, que pretende usurpar el papel mítico de Wifredo el Piloso, en la recreación de una Cataluña nueva, que mal que les pese a muchos, no ha existido jamás como nación independiente. Y el que dude de mi afirmación que lea historia.

Pero aunque como catalán y consecuentemente español, no esté de acuerdo con la postura del dirigente de CiU, puedo entender que este exabrupto jurídico, por no calificarlo de presunto delito, forma parte del acervo cultural de un nacionalista, a los que jamás les ha importando España. Ahora bien, lo que resulta inaceptable es que el PSC esté de acuerdo y el PSOE se ponga de perfil para no intervenir.

Esto no es una tontería más, de estos chicos tan simpáticos que nos apoyan con su voto. Es un desacato a nuestro Tribunal Supremo y el Ejecutivo y el Judicial deben ponerse en marcha y solucionar este asunto, de inmediato. Porque cabe preguntarse, si D. Arturo Más y su gente pueden ignorar las sentencias de un tribunal impunemente, por qué tengo yo que pagar mis impuestos, que me va fatal hacerlo, o por qué tengo que respetar y cumplir leyes que otros se saltan a la torera; gratis y en primera plana de los periódicos y ante los que nadie osa ni siquiera suspirar.

Para completar la primera plana del periódico del día de Nochebuena, nos enterábamos los lectores, que el nuevo código penal había puesto en la calle a 400 traficantes de drogas. Estoy convencido que, sus víctimas y las familias de éstos, estarán entusiasmados

Cuatrocientos narcotraficantes a la calle, justo el doble de lo que se esperaba. A estos les pasa con el Código Penal como con el paro, que cada vez que dicen que va a ir a mejor, mandan el doble de los ciudadanos previstos, a vivir del paro y no se ponen ni colorados.

Créanme si le digo que les tengo en alta estima. Por eso precisamente, me van a permitir, no les desee un próspero 2011. Tal y como van las cosas, me parecería un insulto.

























viernes, 24 de diciembre de 2010

Que esta noche es Nochebuena y mañana Navidad...


La Navidad es una época del año, mágica. Dicho así, además de un lugar común, probablemente no sea otra cosa que una afirmación de veracidad más que dudosa, o en el mejor de los casos, la expresión de un deseo. Probablemente haya muchos ciudadanos que deseen que, esta noche y mañana, mágicamente, nos convirtamos todos en seres amables, benéficos, solidarios, comprometidos, pacíficos, comprensivos, solidarios, y… felices. No suena sencillo, pero me parece bien que haya gente que crea en esa magia redentora.

Estas fiestas que estamos viviendo, como cualquier cosa de este mundo, tiene sus admiradores y  sus detractores. Todos conocemos a personas a las que esta festividad los transporta a un mundo envidiable y la disfrutan con entusiasmo, mientras que por el contrario conocemos a otros que manifiestan odiar estas fiestas y ante su cercanía, entran en un estado casi depresivo.

En el fondo creo que la Navidad tiene una virtualidad clarísima, saca, de cada uno de nosotros, lo que llevamos dentro. Unos, vencidos por la publicidad, se dedican a celebrar unas fiestas, cuyo origen está basado en el nacimiento de un niño en un pesebre; es decir el nacimiento de un pobre, y lo hacen con una orgía de consumismo.

Otros reniegan del carácter familiar de la fiesta y manifiestan que son días en que, irremediablemente se sienten impelidos, a recordar a los que ya no están con nosotros y eso les produce una melancolía insalvable. Abundan los que afirman, que les repatea la “obligatoriedad” de la fiesta y la sujeción a una fecha fijada por la costumbre.

Ustedes conocerán a los que se transforman, en automáticos deseadores de paz y felicidad. Y se lo desean a todos aquellos con los que mantienen el menor vínculo y, con quién no lo tienen. Desde el amanecer hasta la noche, desean felices fiestas a todo hijo de vecino con el que se tropiezan, además de felicitar a todos los “amigos” de las redes sociales y gastarse una pasta, en textos para sms. presuntamente navideños, con los que inundan la memoria del teléfono móvil de sus amistades.

Están presentes –en este interminable catálogo de caracteres-, aquellos a los que estas fiestas mueven a la reflexión y que perciben -precisamente en estos días- lo importante que son la solidaridad, el amor y la atención por los más desfavorecidos.

Lo he dicho antes y lo repito ahora, creo que hay tantas navidades, como hombres y mujeres que las celebren. Cada Navidad es distinta en función de quién la vive. Cada familia tiene sus costumbres y sus hábitos; cada persona la percibe y la disfruta de manera distinta.

A mí me gusta la Navidad,  creo que lo bueno de esta fiesta es, precisamente, su versatilidad. Tiempo de paz y amor, pues si señor, ¡fantástico! Tiempo para practicar “la elegancia social del regalo”, vale. Tiempo para la ilusión infantil, estupendo, fundamental. Momento para la reflexión, genial. Navidades en familia, superior. Fiesta navideña en el Caribe o en la nieve, pues si a usted le apetece ¿por qué no? Belén, ¡claro! me ha gustado siempre; árbol de Navidad ¿por qué no? Melchor, Gaspar y Baltasar, claro que sí. Qué usted prefiere al barrigón, ahora vestido de rojo a cuenta de Coca-Cola, otrora de verde, pues magnífico.

Tiempo de recuerdo de los miembros ausentes de mi familia, claro que sí. Tiempo para recordar a los seres queridos que ya han fallecido, seguro, eso es bueno, está bien. Es por ello que me gusta la Navidad ¿cuál?, pues a mí la mía, pero eso es lo bueno de esta fiesta. Seguramente la suya sea distinta, pero igual de buena que la mía o la de su vecino.

Hay que dejar fluir lo bueno que atesoramos, que es mucho más de lo que creemos y seguro que muchísimo más de lo que piensa nuestro  cuñado. Si hombre, el borrachín ese que se empeña en contar chistes pesados y aburridos. Hay que limitarse a querer celebrar. Qué por qué tengo que festejar justo en estos días y ¿por qué no?

La celebración, la fiesta, afortunadamente, vive en nuestro inconsciente colectivo. Déjese arrastrar por el ambiente, no se empeñe en nadar contracorriente. Si le gusta la Navidad disfrute de ella y si no le gusta, haga lo que le aconsejé a una buena amiga mía: “Si no puedes vencerles, únete a ellos”

Así que amigos míos yo les deseo que celebren la fiesta. Disfruten en la medida de sus posibilidades, las fiestas caras no tienen porque ser las mejores, tomen aire y acuérdense de los que menos tienen. Sí hoy precisamente.

Lo ideal es que lo hiciéramos los 365 días del año; pero que ese pensamiento no les impida hacerlo hoy. Quién sabe si no va a ser este de hoy, el primer paso de un larguísimo camino.

Me van a permitir que, en uso de la versatilidad que proclamo, me refugie en el clásico: “Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra, paz a los hombres que ama el Señor”.

Feliz Navidad, de corazón.





























jueves, 23 de diciembre de 2010

El PP, CC y el espíritu navideño ausente



Hablábamos ayer del espíritu navideño, espíritu que se hace presente por estas fechas entre nosotros. Y hacía presente mi opinión, de que ese pobre espíritu, tenía serias dificultades para llevar a cabo su misión en el entorno de los partidos políticos.
Sobre el PP canario, tengo que subrayar que resulta difícil suponer, que el mencionado espíritu se haga presente para los líderes conservadores y el entorno de su organización política. Tras romper el pacto de gobierno, el PP procuró observar una conducta “plana” que le permitiera hacerse olvidar.
De esa inmovilidad lo sacó el tema del Lifeblood, que causó preocupación entre los peperos. Ahora tras el amago de acuerdo parlamentario PSOE-PP, en el asunto de la distribución del espacio radioeléctrico, han conseguido que los de CC –milagrosamente amansados- se hayan percatado que, en todo caso, la responsable de lo ocurrido es una médico, ya jubilada, y con eso todos tranquilos.
Se repite la adjudicación, sin cambiar las bases. Por lo que el vencedor volverá a ser Lifeblood, y a quién Dios se la de San Pedro se la bendiga. Si hay que darle algo a Baxter para que se calle, para eso está el dinero público: para engrasar voluntades y enmudecer bocas y todo el mundo tan campante.
Esa política de permanecer a cubierto, la rompe el numerito “judicial” que ha montado Soria en Madrid; que recuerda más una pataleta infantil movida por el deseo de venganza, que a la búsqueda de justicia. Y me extraña porque con la discusión de que si la denuncia la hizo Rosell o Sosa, lo único que el líder del PP, va a conseguir, es que todo el mundo recuerde, qué fue, lo que en aquel documento se denunciaba.
Un personaje público que arrastra tras de sí asuntos tan “curiosos” como lo de la venta de la Favorita, las torres del Canódromo, el aval de Vanyera, Mogán, el caso Eólico, el caso Salmón… etc., dedicado ahora a resucitar temas y ponerlos de relieve, simplemente por darse una satisfacción y a la vez “advertir” a aquellos que puedan sentir la tentación de criticarlo, bien poco hace en favor de su causa y la del partido que preside.
Madrid le ocupa y en ello anda, empeñado en abrirse camino en la política nacional. Mientras, su partido en las islas le sirve de escabel y comienza el triste camino de la deriva que toman todas aquellas organizaciones que se dejan seducir por los líderes carismáticos de figura inmarcesible. Sin nadie capaz de hacer frente a Soria y sus pretorianos, me recuerdan muchísimo a Nerón y el incendio de Roma.
Y los de CC, andan ocupados en cuestiones marítimas, están más por invocar el espíritu del viejo Poseidón, antes que al más tradicional y entrañable, espíritu de la Navidad. Están con lo del mar canario como Mateo con la guitarra, claro que en el Senado rozaron lo esperpéntico o el ridículo más estrepitoso, a elegir.
Andaban por allí debatiendo, cuando Almudena Monserrat, la majorera, propuso que ya que los nacionalistas manifestaban que el territorio de la Comunidad Autónoma iba crecer gracias al “reconocimiento” de lo del mar canario y que eso iba a producir un importante crecimiento en la financiación de las islas, propuso como decía, que se incluyera un texto en la ley que reconociera específicamente esa situación.
Y el Sr. Belda, senador nacionalista, se negó, aduciendo que “eso no puede ir en el texto de esta ley”, y tras esa afirmación hizo un ejercicio, entre profecía y expresión de fe, explicando que la ley aprobada, en su opinión, abría la puerta a una mejor financiación.
Así que, para que quede claro, lo que se aprobó hace dos días no garantiza una mejor inanciación, en todo caso -y lo dice un senador de CC- abre una puerta. Que eso se entienda como algo positivo, cuando es imposible cuantificar esa financiación, y si resulta que lo de la ley, simplemente supone abrir una puerta y no la expresión de una mejora concreta, con su correspondiente ficha financiera, que quieren que les diga, suena a timo electoralista, a batata nacionalista, a cuento chino, desde lejos.
Mientras, las “familias” nacionalistas se apuñalan con entusiasmo, para conseguir un puesto de salida que asegure los cuatro años de sopa boba correspondiente. En Fuerteventura subrayar la gallarda postura de Soledad Monzón, que se negó a aceptar las presiones para apoyar el “doblete” de la Presidenta de CC, Claudina Morales, que tras anunciar su decisión irrevocable de no acudir a las elecciones, llamó a ATI para que la impusieran y lo consiguió.
La única persona con la dignidad suficiente para hacer las cosas como Dios manda, dimitir de los cargos que uno ostenta si no está de acuerdo con presiones e imposiciones, fue Soledad Monzón. Que tiene el mayor de mis respetos.
Así que ya saben los de PP asisten a la llegada de los renacidos espíritus del Salmón, Mogán, La Favorita, las Torres del Canódromo, el aval de Vanyera; mientras que los nacionalistas están con el de Poseidón.
Malos tiempos para el espíritu navideño en el entorno de los partidos políticos, que se le va a hacer.
Feliz Navidad.































miércoles, 22 de diciembre de 2010

El espíritu navideño y los partidos políticos

Por estos días, siempre se habla del espíritu navideño; que debe formar parte del mismo sindicato que las meigas gallegas. Esas de las que nadie, niega su existencia, pero que todavía no conozco a persona alguna que las haya visto. Todo el mundo reconoce y goza de la existencia de ese espíritu, que puntual llega hasta nosotros cada solsticio de invierno; aún cuando si uno profundiza un poco, en muchas de esas manifestaciones, se encuentre la nada más absoluta.

Desde luego, por donde no se ha arrimado ese jocundo, amable, solidario y generoso espíritu, es por el PSOE. Los socialistas están más, por prepararse para la guerra interna que se anuncia próxima, que por atender zarandajas navideñas. Que se le va a hacer.

Ayer por vez primera le falló a Zapatero, el truquito de la “geometría variable” aplicada a los pactos. Ni los nacionalistas más proclives a vender la primogenitura de la nación, por un plato de lentejas - para que se las coman su círculo más “íntimo”- se atrevieron ayer a apoyar la ley que, propiciada por la ministra de cultura, echó para atrás el Congreso de los Diputados.

Por un lado, el esplendoroso cabreo de la ciudadanía, que está hasta el mismísimo cogote de soportar a este gobierno que anuncia el crecimiento de los derechos de los ciudadanos, mientras procede a recortarlos, con una dedicación digna de mejor causa. Por otro, la espantada de los de la ceja, que ya le ven las orejitas al lobo y se muestran bastante más tibios que hace unos meses, han dejado sin argumentos a los de CiU, PNV y CC. Vamos a los que le hacen los coros de manera habitual a ZP.

Por tanto, luto parlamentario en las filas socialistas y revolcón, que anuncia otros tantos, para la próxima temporada. Y consiguientemente la ministra en el alero.

Cunde el nerviosismo en las filas socialistas, animado por la enésima frivolidad de José Luís Rodríguez Zapatero; que como no puede ir a los actos, convenientemente amordazado, se animó en la copita navideña ofrecida en Moncloa y anunció urbi et orbe, que la solución al misterio de su sucesión lo ha comunicado ya a alguien del PSOE y a su mujer.

En Ferraz no entienden a que viene hablar de estas tontadas, cuando el partido se enfrenta a problemas  importantes. Es sabido que ZP va a dejar a España como un solar, pero como va a ser difícil conseguir que carguen con esa responsabilidad Aznar o Bush; tienen que comenzar una campaña que reduzca al máximo los daños inevitables, en la imagen que de los socialistas tienen los ciudadanos. Campaña que como todos ustedes pueden suponer, va a ocasionar unas cuantas bajas en las filas de la dirección actual del PSOE.

Y en esa tarea andan, aunque por aquello del espíritu navideño, las dagas que esgrimen, están perfectamente ornadas con bolitas de árbol de navidad, musgo, estrellitas, acebo, y en Cataluña incluso algún cagané. Lleva unos días, moviendo ficha un grupo que pretende cargar con la responsabilidad de la política económica española a Elena Salgado, ministra de Hacienda.

Y algún inocente pensará que es lógico que así sea, cuando les supongo enterados de como se conoce a Salgado en el Consejo de Ministros; un mote que la define perfectamente: “La bien mandá”. La política económica de este gobierno es de la incumbencia exclusiva de ZP.

Andan los “antisalgadistas” buscando un sucesor. Les apetecería que fuera Almunia, pero no parece que el Comisario europeo tenga en su familia antecedentes nipones y por tanto extrañaría muchísimo que se hiciera el harakiri, aceptando a estas alturas, la cartera de Hacienda del gobierno de España.

Por otro lado andan la Chacón y unos cuantos barones autonómicos, intentando buscar una cómoda posición de salida, para cuando se anuncie de forma oficial la carrera por la sucesión de Zapatero. Y Bono, no nos olvidemos de Bono, si se habla de dagas, hay que hablar de él obligatoriamente; anda el hombre posicionándose también, a los mismos efectos. Todo esto es observado, desde “el lado oscuro”, por Alfredo Pérez Rubalcaba, que sonríe, consciente de que pelea contra unos aficionados, mientras, eso sí, vigila y controla a Blanco y, parece ser, tiene pinchado el teléfono de una prima espectacular, de un controlador aéreo.

Y en Canarias, si hablamos de socialistas, peor. Tras la decisión de nombrar gestoras y poner a su frente a los que habían perdido las primarias, el PSOE en Tenerife anda con poquito espíritu navideño, para que vamos a engañarnos. Aún cuando parece, van a sucederse una serie de movimientos que pueden terminar en escisiones y trasvases de militancia a otras organizaciones políticas, eso será después de Reyes.

En el PP, están tranquilos. Génova sigue apuntado a eso de “piano, piano si va lontano”. No pueden decir lo mismo los populares canarios, que van a regalar un empadronamiento municipal de la capital del reino, a su carismático líder de figura inmarcesible. Soria anda a lo suyo y a su gente, que la vayan peinando; parece, que por mucho que les duela, esa es la figura.

Están retrasando los nombramientos de candidatos, porque se espera contestación y por otra parte tienen listas importantes para las que no encuentran a quién proponer. Así que el espíritu navideño no ha pasado tampoco por Albareda.

¿Y los demás?, los demás mañana que esto se está alargando demasiado.

De todas maneras recordemos, que líderes, sub líderes, palmeros y pelotas de toda laya y condición, son también personas. Por tanto, para todos, mis mejores deseos y que el espíritu navideño haga unas horitas extraordinarias con ellos, que no les va a ir nada mal.

Feliz Navidad.

.



































martes, 21 de diciembre de 2010

El joven que no amaba a los jamones

Hoy voy a tratar un asunto, a pesar de que me había jurado a mí mismo no comentarlo. Pero no hay que evitar asuntos porque su comentario pueda resultar delicado y sirva para que algunos -de los muchos aficionados a lo “políticamente correcto” que en el mundo son-, puedan aprovechar que el Ebro no pasa por Talavera, para atacar al que esto suscribe por xenofobia, racismo o lo que sea.

La noticia saltó a los medios, la madre de un alumno de religión musulmana, había denunciado, ante la Fiscalía, a uno de los profesores de su hijo por racismo. El profesor le había dicho al niño: “vete a tu país”. Sucedió en un instituto de la Línea de la Concepción. Que por cierto, ya no se sí se llama así o se ha quedado en la Línea, monda y lironda, así que me van a perdonar.

Parece que lo que está claro y no sujeto a discusión, es que el profesor andaba explicando a sus 30 alumnos que el clima de las sierras andaluzas (no sé, si se refirió a una concreta) por su temperatura y su bajo nivel de humedad eran ideales para curar el jamón. En ese momento, uno de los angelitos, interrumpió al profesor, para pedir que no se hablara de los productos del cerdo en su presencia.

Bien, estos son los antecedentes y aquí empiezan a divergir. La madre y su hijo manifiestan que la solicitud se hizo con una cortesía, rayana en lo versallesco. El profesor, según su versión, contestó con una formalidad y una lógica escalonada en la explicación que, francamente hace dudar de su estricta veracidad. Niega haberle dicho al mozo, que se fuera a su país y arguye que le explicó que la religión de sus alumnos no era un tema de consideración para el aprendizaje. Que era él el que tenía que acomodarse a los 29 alumnos restantes y no al revés y que siempre le cabía la posibilidad de irse a otro instituto, si allí, no se encontraba cómodo.

Yo la escena la veo distinta. Me imagino al profesor explicando lo del clima de las sierras andaluzas y a su mente ocupada en la contemplación extasiada de un maravilloso jamón de Jabugo; cuando sería interrumpido con una frase parecida a esta: Profe, delante “mío” usted no tiene que hablar del cerdo. Me imagino al profesor, haciendo alto en su explicación molesto y sobresaltado, dirigiéndose al alumno y explicándole: Mira chaval aquí nos gusta el jamón, la clase la llevo yo y esto son lentejas colega…., etc., etc.

Bien nada del otro mundo, hasta que la madre - madre no hay más que una- se pone como una pantera y se va para la Fiscalía, con unas intenciones que nada tienen que ver con la tolerancia que exige. La madre acepta la versión de su hijo. Yo no digo que mi hijo sea un santo, pero mi hijo no miente; de lo que se infiere que los que mienten son el profesor y los veintinueve compañeros de su hijo, que niegan, parece ser, su versión.

En una entrevista que se hacía a la señora, me sorprendió ver a su lado un árbol de Navidad. Deduje que no se encontraba en su domicilio, pues no entendía como una familia de estricta observancia musulmana, como cabía suponer de la reacción de su hijo, celebrara la Navidad.

Hoy se han despejado mis dudas, he podido ver una entrevista que le hacían a la señora y en ella, manifestaba que en su casa se celebra la Navidad y la fiesta de Reyes; proponiéndose como ejemplo de integración. No se compadece esta asimilación cultural y hasta religiosa, con lo del jamón.

Aquí no existe otra víctima que el joven. Lo que había sucedido en el aula -la Fiscalía ha decidido archivar la denuncia- se ha magnificado y eso lo va a sufrir en exclusiva, el chico; al que los padres están convirtiendo en carne de radical.

No faltará quiénes se acerquen al muchacho con la “sana” intención de utilizarlo como símbolo. Claro que cuando el chaval se convierta en un estricto cumplidor de la religión musulmana, tendrá que abominar de sus padres, musulmanes que celebran fiestas cristianas.

No se entiende gran cosa de este asunto, pero quizás debiéramos trabajar todos en un único sentido. La aplicación del sentido común. La madre disparata y se extraña de que el profesor no haya hablado con ella y se haya ido a “los periódicos”. Cuando ella lo ha denunciado directamente, sin hablar con él y las manifestaciones las hace a una televisión nacional. Por tanto, parece acreditado que es aficionada a utilizar las célebres dos varas de medir.

Bien está la tolerancia, pero que quede claro que son, los que aquí llegan, los que deben asimilarse a nuestras leyes, cultura y costumbres y no al revés. No se debe molestar y mucho menos discriminar a nadie en razón de sus creencias y costumbres, pero esta es una vía de doble dirección. Ese derecho también lo tenemos los ciudadanos españoles.

Y, por cierto, que alguien me explique porque ningún país de religión musulmana ha suscrito la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no creo que sea algo que tenga que ver con la religión o las creencias. Quizás si ellos empiezan a reconocer los derechos de los demás, en ese camino, puedan pedir comprensión para sus “especificidades”

Desde la intolerancia y la posesión de la verdad absoluta, no se puede exigir comprensión y tolerancia.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Ley de Huelga, ¿para cuándo?


Leo en la prensa que, el Partido Popular está ultimando el texto de una Ley de Huelga. Este proyecto formará parte de su programa electoral. Traducido al cristiano: Si ganan las elecciones, lo llevarán a las Cortes Generales para su aprobación.

Vaya por delante que, personalmente, me importa muy poco de quién parta esta iniciativa. En este caso, son los populares los que se han puesto a la tarea, tras la “huelga salvaje” del metro de Madrid. Pero podría ser la Comunión Tradicionalista, el PC o la Joven Guardia Roja quiénes impulsaran una iniciativa de este tipo y me apresuraría a dar la bienvenida, gozoso, a la idea y sobre todo al proyecto.

Hace unos días me quejaba de la falta de desarrollo de la norma constitucional que reconoce el derecho a la huelga. Dice la Constitución en el art. 28.2: “Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La ley que regule el ejercicio de este derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad”.

Los ciudadanos españoles hemos vivido, recientemente, unas experiencias que hacen más sencillo entender y aceptar la necesidad de legislar sobre el derecho a la huelga. Ni es aceptable lo que hicieron los controladores, ni tampoco lo es que se solucione un problema de índole laboral, aplicando medidas excepcionales que recorten los derechos constitucionales de todos los españoles.

El fin no justifica los medios. Si nos enfrentamos a problemas, que no se pueden solucionar, aplicando nuestras leyes con normalidad, y hay que aplicar medidas excepcionales, el motivo no es otro que la ineficacia y la falta de previsión de los gobernantes. Los de hoy y los de ayer; veremos que cabe decir de los de mañana.

Decía hace unos días, que prefería que la Ley de Huelga fuera desarrollada por un gobierno de la izquierda, que concitaría una mayor “comprensión” por parte de los sindicatos y que se encontraría con una menor oposición de un sector, que como es lógico, mucho tiene que decir al respecto.

Pero tal como pintan las cosas, ya me da lo mismo quién sea el que ponga en marcha la iniciativa. Vamos a vivir, de hecho estamos viviendo, una realidad que nos va a llevar sin remisión a una confrontación muy dura entre los sindicatos y todos los demás.

Tras la espantada electoral de Zapatero, que parece no se va a presentar a las elecciones, los “sindicatos”, es decir UGT y CC.OO. empiezan a salir del dulce letargo en el que han vivido, a cuenta del contubernio con el gobierno socialista. Una falsa paz sindical que tan cara nos ha salido a los ciudadanos.

Enero se advierte calentito. Anuncio de huelga general si se confirma la ampliación hasta los 67 años de la edad de jubilación. Pero creo que deberíamos prepararnos al menos para dos situaciones “la más probable y la más peligrosa”. El gobierno actual, tiene la obligación moral de emprender la tarea que le lleve a aprobar una Ley de Huelga. No creo que lo haga, es más, tampoco creo vaya a finalizar esta legislatura.

Estoy convencido que tras las elecciones locales del próximo mes de mayo, si se produce el revolcón que todo el mundo espera, se disolverán las Cortes y se convocaran elecciones. A no ser que el PSOE espere algo que pueda mejorar su horizonte electoral, lo que parece dudoso.

Necesitamos por tanto una ley, justa y eficaz. Que proteja de igual manera al trabajador que quiera ir a la huelga o el que prefiera ir a trabajar; una ley que acabe, de una vez por todas, con las acciones de los “piquetes informativos”. Una ley que regule los servicios mínimos de manera inteligente y justa y que proteja a los ciudadanos, salvaguardando los servicios esenciales.

¿Complicado? Pues diría yo que comprometido; pero tampoco supone la cuadratura del círculo. Hasta la fecha muchos han vivido cómodamente en ese vacío legal. Los sindicatos, en muchísimas ocasiones, han aprovechado la ausencia de una regulación, para hacer lo que han querido.

Es hora de que quién viva justa y eficazmente protegida, sea la mayoría. Que de eso se trata y no de otra cosa.