sábado, 4 de diciembre de 2010

Estado de alarma


Hoy es un día triste, los ciudadanos, como no puede ser de otra manera, estamos indignados ante la actitud de los controladores aéreos que se han tomado la justicia por su mano y han logrado cerrar el espacio aéreo español, situación ante la que el gobierno ha decidido declarar el estado de alarma, que le permitirá someter a ciudadanos normales y corrientes a la jurisdicción militar.

Una medida desesperada y durísima que ahora se va a intentar vender como el gesto lógico de un gobierno caracterizado por su firmeza ante situaciones parecidas y que lucha contra los privilegios de algunos. Eso amigos míos es absolutamente falso.

Dice la Constitución Española en su artículo 116 que una ley orgánica, en este caso la Ley Orgánica 4/81, regulará los estados de alarma, de excepción y de sitio y las competencias y limitaciones correspondientes. Ya he afirmado que no puedo estar de acuerdo con la conducta de los controladores a los que hoy todo el mundo señala como los culpables, a mí me van a permitir que haga uso del precepto constitucional de la presunción de inocencia para calificarlos de presuntamente culpables, pero desde luego tampoco puedo estar de acuerdo con un gobierno débil e incompetente que no ha sido capaz de evitar un cuadro como el presente.

Escuchaba hoy la intervención de Rubalcaba tras el Consejo de Ministros, un periodista le preguntó cuál era el motivo por el que el Gobierno a lo largo de todo un año hubiera permitido que la situación con los controladores se fuera emponzoñando hasta el estallido que sufrimos.

Pérez Rubalcaba contestaba que “ayer el ministro de Fomento….” No ha sido capaz de reconocer que la situación con los controladores se había ido deteriorando sin que el gobierno hubiera puesto remedio a un asunto que amenazaba con estallar hasta que ayer definitivamente lo hizo, creando serias dificultades a más de 250.000 pasajeros y unas pérdidas multimillonarias a muchísimas empresas y al propio Estado.

Las señales habían sido muchas, pero ignoradas por la soberbia o la incapacidad de Blanco que siempre ha creído que se iba a comer crudos a los trabajadores del control aéreo de este país. Hemos visto, como en su momento, se amenazaba con acudir a los militares para suplir el trabajo de los controladores.

Lo hizo Reagan en USA pero todo el mundo sabe, salvo quizás el ministro de Fomento, que en España trabajan en el control aéreo de nuestro país 2.400 personas y que los controladores militares no llegan ni a 600, por lo tanto difícilmente pueden sustituir 600 a los más de 2400, eso sin entrar en consideraciones de habilitaciones UE que no tienen los militares, dominio del inglés o capacitación real para enfrentarse a un centro de control realmente complicado.

Hemos vuelto a sufrir a un gobierno, incapaz de hacer frente a la situación, aplicando medidas absolutamente inútiles tales como que los militares se “hicieran cargo” de los cuatro centros de control aéreo del país, lo que no servía para nada. La presencia de un Jefe militar en la oficina no pone en marcha milagrosamente esos Centros de Control que permanecieron inoperativos.

Pero se aplicó la medida, a sabiendas de su inutilidad en ese afán de maquillar la imagen de un gobierno que a cada día que pasa está más confuso, descoordinado y prácticamente rendido ante unos problemas que les resultan sencillamente insolubles.

Resulta sorprendente que ciudadanos que están indignados ante lo sucedido y piden las condenas más duras para los controladores, sin embargo estuvieran dispuestos a apoyar a aquellos trabajadores del metro de Madrid, cuando decidieron que si Madrid tenía que estallar, que estallara.

Porque son exactamente iguales las conductas irresponsables y hasta abyectas de los dos colectivos y dirigidas al mismo fin, evitar que el ciudadano ejerza el derecho que tiene a la libre circulación, bien es cierto que en un ámbito territorial distinto, unos en el espacio aéreo español y otros en el metro de la capital de España.

Y por otra parte les animo a una reflexión, ustedes pueden creer que exista algún país civilizado en el que el responsable del control aéreo publique una medida que sabe va a sublevar a los controladores aéreos, justo antes del comienzo de un “puente” importante y que tras esa publicación, tal y como estaba previsto, se monte la de Dios es Cristo en ese país y el gobierno se vea obligado a, primero militarizar el control aéreo y después tenga que declarar el estado de alarma mientras que el responsable del desaguisado y de los controladores no haya dimitido o haya sido cesado e impertérrito siga al frente de sus responsabilidades, seguro que no.

Los controladores han actuado irresponsablemente y quizás su conducta pueda ser castigada penalmente, pero el responsable de garantizar su libertad y la mía para volar o coger el metro cuando nos dé la gana es el gobierno, no hay otra, y que D. José Blanco sea todavía ministro del gobierno de España no añade otra cosa que vergüenza a la situación.

Actúese contra los responsables, ninguno de ellos debe irse de rositas, pero no caigamos en la trampa, los responsables están en los dos bandos, los controladores de una parte y los responsables de Fomento de otra. Caiga sobre ellos el peso de su responsabilidad pero me parece exigible la dimisión del ministro de Fomento, ítem más lamentar el hecho de que Zapatero tras adoptar una medida de excepción gravísima no se haya dignado dar la cara y salir a los medios para explicar lo que ha sucedido a sus mandantes, es decir, a los ciudadanos que algún derecho tendremos, vamos digo yo.



































No hay comentarios:

Publicar un comentario