domingo, 12 de diciembre de 2010

Otra metodología para el Sáhara.


El otro día, sería ayer, leía distraídamente la prensa diaria, cuando por sorpresa, me encontré con una noticia que despertó mi interés. Rezaba el titular: “Rabat pide otra metodología en la futura negociación con el Polisario”.

Otra metodología ¡ la pedía Rabat!, concretamente el ministro de Exteriores del Rey alauita. Muy serio el hombre se lamentaba del estancamiento de las negociaciones y pedía que se aplicaran a las conversaciones, unos medios y una metodología innovadores, que permitieran llegar a la solución del conflicto.

Que, quien representa al poder de la teocracia marroquí, se atreva pedir se implementen nuevos procedimientos para sacar del atasco a las negociaciones, cuando su Rey y su gobierno se han negado siempre a seguir las instrucciones de la ONU para resolver el conflicto, me parece una muestra de cinismo, extraordinaria.

Pero si uno lee con atención las declaraciones del marroquí, comprende con claridad cuál es la verdad que oculta esa petición. Lo que está diciendo realmente el ministro, es que si el Polisario quiere obtener algo positivo de esas negociaciones, deberá aceptar la nueva metodología marroquí: El viejísimo “trágala”, procedimiento utilizado por los magrebíes en este y en otros muchos asuntos.

Por si las cosas no quedaban claras, que hay algunos que no se enteran, el señor Fassi Fihri –así se llama el ministro de Asuntos Exteriores marroquí- continúa hablando y nos recordaba que “la situación ha dado un viraje peligroso tras el desmantelamiento del campamento de Gdaim Iziz y los posteriores disturbios, vividos en el Aaiún”.

Es que, hablando se entiende la gente y por eso, el vasallo del Rey marroquí nos recordaba la brutal represión marroquí, denominándola genéricamente como disturbios, para que todo el mundo tenga presente la “firmeza” con la que actúan las autoridades marroquíes.

Probablemente, la nueva metodología que se espera aplicar, no es otra que el viejo truco del palo y la zanahoria. Un sistema que seguro sirve, a los intereses del expansionismo marroquí; pero cierra el paso a un derecho inalienable de los saharauis, el derecho que tienen a la independencia y a la autodeterminación.

Si sois buenos y aceptáis la nueva metodología, es decir lo que a Rabat se le antoje, esto funcionará, nos dice el vasallo del rey de Marruecos. ¿No? pues os espera violencia y represión durante muchos años. Esta es la propuesta de Marruecos, mantenida en el poder de los USA, el apoyo de Francia y la complicidad del gobierno socialista de Madrid.

Hemos permitido en silencio, que Marruecos actuara con una brutalidad sin límites en el Sáhara. Al tiempo, al cabo de muchos días el Parlamento español criticó lo ocurrido poniendo mucho cuidado en no nombrar a Rabat, al teócrata alauí o a Marruecos. De inmediato nuestros amigos y vecinos se han apresurado a actuar, usando una diplomacia propia de matones de taberna.

Nuestro gobierno falló en su momento y continua genuflexo ante Rabat. Durante la represión marroquí o los disturbios polisarios, llámenlos como quieran, resultó muerto un español de origen saharaui, murió, parece ser, a resultas de la violencia ejercida por la policía marroquí. El gobierno español no logró aclarar las circunstancias de su muerte.

Ahora lo han enterrado, sin practicarle una autopsia tal y como reclamaba su familia, sin permiso de ésta y en un lugar que no ha sido comunicado ni a sus familiares ni a las autoridades españolas. Todo un ejemplo de falta de transparencia y desprecio a las normas más elementales del derecho internacional.

Lo del Aaiún sucedió y nosotros miramos hacia otro lado. En Madrid se escudaron en la ONU, aquí –en Canarias- se protestó, hubo alguna que otra mini manifestación, tres o cuatro declaraciones de condena y se acabó lo que se daba.

Los hemos dejado solos, ante la extrema brutalidad de la corrupta monarquía alauita; esta irresponsabilidad la estamos pagando. Los marroquíes han olido la debilidad española y actúan en consecuencia.

Es difícil entender y todavía más difícil aceptar, que el gobierno español sea incapaz de defender la vida y los intereses de los ciudadanos españoles en el extranjero. Sucede en Cuba, en Venezuela, en Argentina y ahora en el Aaiún. En esa ciudad han matado a un ciudadano español y nuestro gobierno no ha hecho nada por aclarar las circunstancias en las que se produjo esa muerte y ni siquiera ha sido capaz de recuperar el cuerpo de nuestro compatriota.

Los saharauis, sean del Polisario o no, no sé yo si aceptarán la “nueva metodología” marroquí, pero lo que está claro es que el gobierno, no el Estado, sino el gobierno español sí acepta mansamente las maneras de nuestros vecinos.

Cedemos ante las presiones de unos matones, no sé en qué lugar ha quedado la honra colectiva de este país, que tolera la injusticia marroquí con sonrisita de conejo y que ni siquiera es capaz de defender la vida de sus nacionales más allá de nuestras fronteras.

Será que no estoy capacitado para aceptar las nuevas metodologías que nos impone Marruecos; confío en que a ustedes les pase lo mismo.



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