lunes, 27 de diciembre de 2010

Sostenella y no enmendalla

En estas fiestas navideñas a las que ya tenemos medio vencidas, aunque nos queden todavía los fastos de la llegada del 2011 y la Noche de Reyes, tengo, creo que tenemos la mayoría, la costumbre de hojear la prensa con cierta premura. Pero a pesar de, por una parte  la poca atención que le presto y por otra la falta de noticias de cierta relevancia, o quizás por eso precisamente, estos días fijé mi atención en dos artículos, uno publicado en papel y otro en formato digital que comentaban la misma noticia.

Una noticia que llamó mi atención. Pude leer que José Luís Rodríguez Zapatero volvía a estar anímicamente en la cresta de la ola y se mostraba optimista; tanto sobre su situación personal, como por el futuro de su partido y sobre todo, se mostraba animado sobre la evolución de nuestra economía. Este podría ser el resumen de los dos trabajos periodísticos que como les digo, despertaron mi interés.

No cabe duda que la noticia se produce, gracias a una filtración interesada, del entorno más próximo del Presidente. Cabe, por tanto, recibirla con todas las precauciones posibles. Independientemente de lo que se decía, que ahora comentaremos, antes quiero hacer una reflexión.

Ustedes no se han preguntado nunca, cuál debe ser el estado anímico de Zapatero, tras lidiar mal, los problemas de la crisis en nuestro país. No están interesados en saber, con que ánimo se puede encontrar un hombre, que se supone cree que es un líder, tras recoger durante tres años un sinfín de fracasos estrepitosos. Manejando problemas que habrá que reconocer que algunos ha heredado; pero nadie podrá negar, que su actuación y la de su gobierno, ha contribuido en gran medida a agravar la situación.

Creo que la mayoría de nosotros, podría pensar que Zapatero se encontraría profundamente deprimido, buscando soluciones, que esas sí le vienen impuestas, y aplicando una serie de medidas que contradicen frontalmente a su programa, su ideología y sus más profundas convicciones que hunden –como todos sabemos- sus raíces en la izquierda socialista, más que en la socialdemocracia de manual.

Y en ese sentido se han producido una serie de movimientos. En clave interna el PSOE ha comenzado a mostrar nerviosismo, de tal manera que Marcelino Iglesias ha tenido que pedir orden y prudencia a los “barones” socialistas, y para consumo público se ha procedido a la “elección” de un presidente de facto, Rubalcaba, para evitarle el desgaste a ZP o para preparar el relevo, que hay opiniones para todos los gustos. Otros habíamos puesto fecha, tras las elecciones locales, para que Rodríguez Zapatero entonara su “adiós a la vida", política, no me malinterpreten.

Pero se podía leer el día de Navidad, en la edición digital de El País que: "José Luis Rodríguez Zapatero seguirá, por el momento, sin desvelar si será o no candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE para las próximas elecciones generales. Pero lo que sí ha dejado claro estos días a sus colaboradores más próximos es que va a agotar la legislatura; que no va a tirar la toalla con unas elecciones anticipadas y que estará al frente del Gobierno hasta marzo de 2012, al margen de que sea el candidato del partido o no lo sea y de lo que digan las encuestas."

Y afirman sus más próximos que tiene la intención de agotar la legislatura, con la intención de poner en marcha las reformas pendientes que le son exigidas por Europa. Entre otras, el nuevo modelo para las pensiones, la reforma laboral, pero la de verdad, sin pasteleo sindical, y conforme a lo que impongan desde fuera; la liberalización de servicios, la reducción de cargas administrativas y el fortalecimiento de la cooperación autonómica. Todo un programa de actuación liberal que parece desea aplicar con entusiasmo nuestro presidente, al que no asustan, a lo que se ve, los anuncios de los próximos desastres electorales que le vaticinan todas las encuestas, las propias y las ajenas.

No entiendo como se puede estar pletórico y entusiasmado, tal y como dicen sus más allegados, cuando sólo le cabe afrontar la situación, implementando unas medidas, que sabemos como empiezan pero de las que ignoramos como será su final, medidas cuya aplicación, seguramente asustarían a muchos neo-con.

No me vale la idea que se queda por sentido de la responsabilidad, ni entiendo como su partido permanece entre inane y exangüe, ante este cúmulo de disparates que a nada llevan, más allá de la autodestrucción de ZP y la de la organización socialista.

¿A qué juegan?, no lo sé, pero este entusiasmo tan injustificado de Zapatero, no augura nada bueno. Ya se ha estado barajando lo de tocar el salario mínimo; los recortes de sueldos y pensiones, probablemente no hayan hecho más que empezar. La estructura de ayuda social va a desaparecer, tal y como la conocemos. La economía no va a crear empleo antes de un año, ¿de qué está contento Zapatero? No lo sé, aunque insisto, sólo de pensar en su entusiasmo y optimismo, me pone la carne de gallina.

Por el bien de España y por la supervivencia de su organización política, espero que los socialistas reconduzcan, en la medida de lo posible, la situación. Lo de sostenella y no enmendalla, nunca ha traído nada bueno.


Coda:

Mi mensaje de condolencia por la pérdida que hemos sufrido todos. Ha muerto Luis Mariñas. Descanse en paz.
































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