viernes, 24 de junio de 2011

¡Hay que ver el calor que hace!

Calor, mucho calor
Esto de escribir todos los días en el blog, ofrece a veces las mismas dificultades que encontrar un tema de charla con el vecino del tercero, con el que hemos coincidido accidentalmente en el ascensor. Que conste que cuando hablo de esta anécdota, hablo de memoria, en Fuerteventura afortunadamente puedes pasarte meses sin pisar un ascensor, pero vamos ya saben ustedes a lo que me refiero.

De siempre sabemos que cuando a uno no se le ocurre tema del que conversar, en vez de mantenernos en un silencio que entendemos descortés, lo de comentar las vicisitudes meteorológicas es tema muy socorrido ya que no de gran lucimiento, recurso que por otra parte, todo el mundo acepta con naturalidad. Es un hecho que forma parte de una serie de automatismos sociales que están aceptados por convención.

Es lo mismo que sucede cuando uno en el trance que supone que te atienda el médico, coincide con una mamá con niño, pareja tan frecuente en las salas de espera, como una de la Guardia Civil en las carreteras y en vez de guardar un cortés silencio, uno se siente - impelido por la costumbre - obligado a pegar la hebra y cómo difícilmente encuentra uno tema sobre el que charlar, lo automático es preguntar por la edad del infante y todos tan contentos. Ya para que les cuento si el tamaño de la sala favorece el contacto físico, porque entonces irremediablemente se aprovecha la pregunta para acariciar la cabeza al tierno infante, que  se acuerda de tu progenitor mientras te fulmina con la mirada.

Lo mismo pasa, cuando a uno se le amarga el teclado de tanto hablar de si la crisis para arriba o la rotura del mercado para abajo, si lo del diferencial de la prima de riesgo o del último saqueo parlamentario, llevado a cabo, con el agravante de mofa y befa, por los nacionalistas. Especie política que, a lo que se ve, están en esto de la "cosa pública" para mercadear con los votos que consiguen y lo del interés general o bien común son conceptos que no están en sus diccionarios.

Cuando a uno no le apetece hablar más del 15 M y la falta de consistencia de las propuestas que se les ocurren o de la canallada que supone que Bildu gobierne en Guipúzcua, sin que los partidos, supuestamente democráticos, es decir PNV, PSOE y PP se pongan de acuerdo para evitar que los etarras administren ayuntamientos y la Junta General de esa provincia y todos tienen excusa para permitir que los asesinos consigan sus objetivos.

Cuando uno tiene el convencimiento de que de nada sirve denunciar que estamos llevando a la Nación al tacho de la basura, con una alegría y tranquilidad de espíritu que da escalofríos. Cuando lo del euro y la UE están yéndose para el carajo a paso redoblado, que decía un himno antiguo, lo de Grecia pinta a tanatorio económico y la patria de Homero ya no huele a retama sino a cadaverina económica; mientras nosotros estamos en la UVI y el médico ya ha dicho eso de que si queremos avisar a los parientes más cercanos, quizás éste sea el momento.

Cuando uno acierta a leer la noticia de que los fondos de inversión contemplan el panorama de una intervención económica de la UE en España y nos explican que la línea roja ¡cuánto daño hacen los lugares comunes!, digo que el límite considerado tolerable está situado en los 300 puntos y llevamos un par de días paseándonos alegre y confiadamente en torno a los 280.

Cuando uno se da cuenta que ha trabajado duramente toda su vida, y cuando digo duramente me expreso con precisión y ahora esta panda de hijos de puta, y si no les gusta la expresión, pongan ustedes la que les parezca, se van a encargar de birlarme, bueno a mí y al resto de pensionistas, la pensión que nos hemos ganado a pulso y ya veremos si habrá que vivir de la mendicidad y además por toda explicación, como al niño de la consulta, nos darán un par de palmaditas cariñosas en la espalda, acompañadas de unos murmullos pretendidamente tranquilizadores.

Cuando uno lee que los de CiU están preparando un proyecto legislativo que produce titulares como este: “La trampa del proyecto "estrella" de Mas: podrá cambiar leyes sin pasar por el Parlamento". ¡Sí señor! Artur Mas ha decidido con un par, ¿cómo que qué significa eso de un par?, mire usted Dª María, déjelo correr que hoy no está el horno para bollos, digo que Mas ha decidido que si “Madrit” puede eliminar la independencia del Poder Judicial, por qué no va poder él sustraerse al obligado control del Poder Legislativo y mientras tanto a lo de la independencia de los tres poderes y a Montesquieu que los vayan peinando.

O cuando uno lee que: “Ni cien días de tregua a los gobiernos del PP: UGT montará en todas las autonomías "populares" movilizaciones contra los recortes.” y ustedes sabrán perdonar el exceso de comillas, pero es lo que tienen las citas. Y si no les gustan las noticias sobre sindicatos, pasan página y les salta a los ojos el texto que dice: “El jefe de la oposición no contará con los datos sobre el déficit para el Debate sobre el estado de la Nación, por decisión del Gobierno…"

No es que no haya temas para hablar y escribir durante cien años, pero ciertamente se apodera de un servidor una como especie de náusea existencial, porque astenia primaveral no puede ser, que acabamos de entrar en el verano y yo soy muy español, como para tener eso del spleen, esplín dice el DRAE, que sufren los británicos; así que será lo de la náusea o una ligera depresión exógena, pero de verdad lamento comunicarles que, al menos hoy, no me apetece nada tratar estos temas.

Así que ¡vaya calor estamos pasando!, aunque afortunadamente me han dicho que el fin de semana refrescará.

Miren por donde he conseguido completar el espacio que me toca cada día. Ya les decía que esto de hablar del tiempo no será brillante ni divertido, pero socorrido lo es un rato. Hasta mañana y no olviden hidratarse mucho.




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