jueves, 16 de junio de 2011

¡Yo sí estoy indignado!


Josep Maria Llop el diputado ciego que sufrió malos tratos a manos de los "indignados"
Estaba cantado, desde el principio expresé mis reservas ante la milagrosa aparición por “generación espontánea” de lo que ha dado en llamarse el movimiento 15 M. En primer lugar porque uno ya es mayorcito como para tragarse una cosa de este tipo; los movimientos espontáneos están siempre organizados y férreamente dirigidos por una minoría que se oculta a la sociedad y a los propios participantes y, en asuntos de esta índole, cuantos menos misterios mejor y en segundo lugar porque la alegre pandilla de ciudadanos que conformaba el confuso “movimiento”, lo primero que hizo fue saltarse la legalidad.

Claro que la ocupación ilegal de espacios públicos, le parecía a la mayoría un pecado tan leve que no merecía la pena comentarse; pero de esos polvos estos lodos. La democracia no admite atajos ni excepción en lo que hace referencia al cumplimiento estricto de la ley, en democracia el respeto a la norma resulta imperativo. Si no se respeta la ley, lo que se produce podrá parecer bonito, esperanzador, estimulante, lo que ustedes quieran, pero no será nunca democrático.

Por mucho que le pese a la izquierda bien pensante de este país, el fin no justifica los medios, eso es algo sobre lo que conviene reflexionar y también deberíamos hacer una reflexión conjunta sobre lo fácil que resulta ilusionarnos con proyectos que fallan por su base, que se caracterizan desde el principio, por la falta de mensaje, por la ausencia de un proyecto definido. Un proyecto marcado por el buenismo, la repentización política, el adanismo y, sobre todo y fundamental, por su falta de respeto a la ley.

Se empieza ocupando ilegalmente un espacio público, se le niega el derecho a la libre utilización del mismo al resto de ciudadanos, lo que parece una infracción leve y a la mayoría de los progresistas les parece una tontería indigna de ser comentada y se termina agrediendo a un ciudadano ciego acusado del terrible crimen de ser diputado y además de CiU, y no contentos con la agresión se le intenta arrebatar el perro guía en una conducta de una bajeza moral, de una crueldad, de una vesania que debiera repugnar a cualquiera.

¡Oiga que los culpables, son un pequeño grupo que nada tiene que ver con el movimiento! Mentira, no me acojo ni al recurso de decir eso tan socorrido, de no es cierto. No amigos míos, el cuento de que son unos pocos y que su conducta nada tiene que ver con el resto, es una mentira pura y dura y es la respuesta obligada en estos casos; tampoco todos los diputados son corruptos y ya ven de que les ha valido.

Ayer en Barcelona los angelitos del 15 M, los violentos y los que se declaran seráficos opinantes y sacrificados ciudadanos que nos enseñan el camino que debe seguir nuestra sociedad, se agruparon frente al parque de la Ciudadela con una finalidad ¡Aturem el Parlament! ¡Detengamos el Parlamento!, todos estaban de acuerdo en cometer un delito, así lo tipifica nuestro ordenamiento, pretendían evitar un pleno del Parlamento catalán y todos estaban dispuestos a conseguir, al precio que fuera, que los parlamentarios no ocuparan sus escaños.

Por lo tanto el que de común acuerdo decide delinquir y sabe que para hacerlo forzosamente se va a emplear la violencia, el insulto, la coacción, la agresión física, no puede luego negar que el resultado de poner su voluntad al servicio de una acción delictiva, no sea de su responsabilidad.

Los que estaban ayer frente al Parlament, sabían que cometían un delito y les importaba un bledo, están convencidos y eso los convierte en peligrosos, que el sacrosanto fin a conseguir, justificaba los medios utilizados y eso no es verdad. Nos encontramos con gente que pretende hacernos creer que lo de insultar, escupir, gritar, empujar, evitar que las personas circulen libremente – aunque sea parlamentarios – tirar huevos, pintura, que todo eso no es violencia, está meridianamente claro que la afirmación es un falacia imposible de sostener.

Se ha seguido en este asunto unos procedimientos, sobradamente conocidos y utilizados por los totalitarios de cualquier color y ralea. En primer lugar se procede a buscar una causa que sea aceptable por todos, lo más etérea posible eso sí. Después se deshumaniza a los que se van convertir en “víctimas” de la santa indignación, se les arrebata su condición y el respeto que merecen como seres humanos, aquí bastó acusarles de corruptos y después despojarles de su representatividad ¡no nos representan!, tras lo cual el ejercicio de la violencia y la agresión se hace mucho más sencilla y aceptable para los componentes de la masa y sus aplaudidores.

Las imágenes de ayer dan que pensar, los parlamentarios siendo agredidos en la calle o conducidos en furgones policiales, helicópteros o en un convoy motorizado con una fuerte escolta, mientras dos mil indignados, mediante la utilización de la violencia, ponían en jaque a las instituciones democráticas de este país, son para echarse a llorar. Lo mismo cabe decir de los “héroes” democráticos que intentaron cargarse la constitución de Ayuntamientos y/o persiguieron concejales por las calles el pasado sábado.

Alguien con muchísima más autoridad intelectual y moral que un servidor, D. José Ortega y Gasset, dijo una vez “No es esto, no es esto”, habrá que ir pensando lo mismo sobre lo del 15 M y sobre todo poniendo remedio a tanta tontería y barbarie.





















2 comentarios:

  1. Estimado: Vivimos en una sociedad profundamente violenta, y no necesariamente por los “indignados”. Violencia es que nuestro sueldo mínimo sea uno de los más bajos de Europa. Violencia es que haya 5 millones de parados que no saben cómo llegar a fin de mes. Violencia es que bajen las pensiones. Violencia es que hagan leyes para que nos despidan más fácilmente. Violencia es que eliminen becas y recorten gasto en educación y salud. Violencia es que haya gente que esté siendo despojada de sus casas, quedando en la calle. ¿Quieres más ejemplos?
    Pero ¿Qué nos está sucediendo? Cuando vemos hechos aislados en donde se tocan los intereses de los ricos banqueros, y sus representantes políticos, aparecemos en todas las portadas de los diarios como violentos, somos condenados por tertulianos que desde sus cómodos sillones y con sueldos elevadísimos nos dicen cómo tenemos que protestar, etc.
    La violencia no se justifica en ningún caso, se repudia. Pero tampoco caigamos en la trampa de las operaciones mediáticas, porque hay violencias muchísimo más importantes, que están siendo silenciadas.
    Por otra parte, no es el movimiento el que resuelva los problemas de la gente. No desliguemos nuestro compromiso a un “Movimiento”, porque esto que se ha dado a conocer como 15M no es más que la expresión popular de la gente de a pie.
    Mañana, 19 de junio, nos manifestamos a las 18:00 en la plaza frente al Cabildo, en Puerto del Rosario.
    Saludos.

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  2. Vivimos en una sociedad extremadamente violenta si jugamos con el sentido de las palabras. Lo que tu llamas violencia es una vergüenza, un escándalo, pero no es violencia. Por otra parte cuando alguien empieza a exigir cosas que ya se han demostrado fallidas, cuando la exigencia "popular" significa más endeudamiento y la quiebra del Estado, no puedo estar de acuerdo. El sistema necesita un cambio, pero un cambio, no su destrucción, sobre todo cuando se pretende destruir el sistema que nos hemos dado, sin ofrecer nada cambio ¿cual es la alternativa que se ofrece?. Y por favor no me hables de la democracia participativa, ya hemos asistido a sus resultados, todos hemos visto el producto de las asambleas. Lo que tenemos ha derivado en una situación insufrible, pues pongámonos manos a la obra y cambiemos lo que haya que cambiar, pero dentro del sistema.
    Esa es mi opinión, no coincide en nada con la tuya, pero el denostado sistema al menos nos permite intercambiar ideas. Algo bueno tiene que tener.

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