sábado, 4 de junio de 2011

A vueltas con la gratuidad del Sistema Sanitario Público

Todos queremos esto
A pesar del empeño de la troupe psocialista he sido capaz, “no es fácil” - que dirían los de Punto Pelota - digo que he sido capaz de encontrar un tema, que llamara mi atención lo suficiente, como para comentarlo en un post de “Al sol de Fuerteventura” y que no tratara ni de lejos de ZP, ni del “dedazo”, ni de la sucesión al “trono” de la Secretaría general del PSOE, ni a los múltiples disparates que en las distintas autonomías están llevando a cabo psocialistas de toda laya, condición o color.

Se trata de la presunta intención de los responsables del gobierno catalán, que pretenden modificar la ley de acceso a la asistencia sanitaria pública en Cataluña, en el sentido de que sean precisos seis meses de antigüedad, como mínimo, en el padrón municipal correspondiente, para tener derecho a las prestaciones de la Sanidad Pública en Cataluña, salvo –como es natural- el libre acceso a los Servicios de Urgencias.

La actual norma sanitaria, aprobada en 2010, señala como titulares del derecho a esta asistencia sanitaria pública a "las personas empadronadas en cualquier municipio de Cataluña, y las que estén temporalmente, que tengan derecho a la asistencia sanitaria del Sistema Nacional de Salud, de acuerdo con la normativa básica del Estado". Ahora pretenden modificarla añadiendo lo de lo de los seis meses mínimos de antigüedad en el padrón.

La nueva propuesta del gobierno de CiU se mueve en el mismo sentido de otras que ya ha acometido la Generalidad, la semana pasada los responsables de Bienestar Social anunciaron que se suspendía “temporalmente”, me van a permitir las comillas, la universalización de las ayudas a las familias con hijos de 0 a 3 años limitándolas a aquellos que se encuentren en situación de vulnerabilidad y que acrediten cinco años de residencia legal.

Bien, está claro que una serie de colectivos se van a ver directamente aludidos por la medida, aludidos y perjudicados. A todo el mundo le vendrán a la mente los inmigrantes, que hoy por hoy disfrutan de derechos sociales plenos desde el mismo momento de su empadronamiento. Pero pueden crearse otros problemas, como se recogía en la noticia de El Digital, la Generalidad está pensando en aplicar la medida a los españoles, no catalanes, que empadronados en Cataluña no disfrutarían de la asistencia plena hasta alcanzar la antigüedad requerida.

Esto no es una crítica, por encima del recorte de derechos sociales que supone la medida, que eso desgraciadamente ya no es noticia en esta país, ni de las voces interesadas que se apresurarán a tachar de xenófoba y racista a la medida, o a aquellas voces que acostumbran a hacer carne, con razón o sin ella, cuando se habla de Cataluña y que se desgañitarán condenando la modificación, me gustaría si ello es posible, que reflexionáramos sobre las razones que han llevado a los de CIU, que no son santo de mi devoción que conste, a adoptar estas medidas.

Tenemos un problema, no se pueden pedir  mayores y mejores servicios asistenciales, sociales, sanitarios, educativos, etc. y a la vez exigir que se bajen los impuestos. Nos enfrentamos a un problema de economía básica, mejor a un problema de sentido común: No se puede gastar más de lo que se gana o produce.

¿Son los catalanes una punta de xenófobos insolidarios, incapaces de la menor empatía con los problemas de los demás?, pues he de decir que, salvo las excepciones de rigor, no. Los catalanes y lo sé, porque yo lo soy, son gente viajada, trabajadora, responsable y muy aptos para la administración. Las razones que empujan a la adopción de medidas como estas, son financieras, desgraciadamente no hay dinero suficiente para mantener el servicio tal y como lo conocemos hoy en día.

Podemos hacer, como se hace todos los días, negarnos a reconocer el problema en su verdadera dimensión y aducir que hay partidas de dinero público que están mal administradas y de las que se podría sacar el dinero que hace falta. Dicho esto, uno se queda tranquilo y el déficit sigue creciendo inmutable hasta el momento en el que el sistema colapse y ya no existan soluciones aplicables.

Es cierto que se administra mal, seguramente deberíamos tener una Sanidad mucho más centralizada, la creación de una carta única de servicios, por ejemplo, impediría la existencia de tanto usuario viajero que se empadrona en la Comunidad que mejor le pueda atender un problema sanitario puntual, puntual y caro. Debemos reconocer que el sistema en su escala actual no es sostenible.

Esa es la idea que debe preponderar, más allá de buenismos, más allá de voluntarismos inútiles, debemos hacer una reflexión profunda que nos lleve a implementar un sistema que  garantice la mejor atención posible para todos, pero con las medidas de contención y de priorización del gasto a las que nos obliga nuestra realidad.

Miremos a nuestro entorno y adoptemos las medidas que se han demostrado eficaces en otros países. Tenemos una sanidad admirable, ¿pero es sostenible?, ¿podemos permitirnos este modelo? Está claro que no, hay que tener presente que hasta el momento la situación es grave, muy grave, pero reversible, si continuamos en la línea de empeñarnos en lo imposible el sistema colapsará y con él la Sanidad Pública.

Una adecuada y parcial centralización del servicio, no podemos mantener 17 sanidades en España y aplicar medidas encaminadas a recortar gastos muy importantes que estamos dando gratuitamente, sin que tengamos la capacidad financiera suficiente, pudieran ser muy bien las medidas que asegurarían la sostenibilidad del sistema. ¿Recortes?, claro Dª María de esto es de lo que estamos hablando, de dónde y cuándo aplicamos la tijera. Aunque existen otras muchas cuya aplicación resulta imperativa

Por una parte estamos hablando tímida pero insistentemente del copago y sin embargo insistimos en dar servicios que no podemos mantener. Los inmigrantes son seres humanos, naturalmente y deben tener la atención médica que les asegure su salud, pero con el mismo sentido de austeridad que se debe aplicar a los españoles. Si no trabajan, habrán de acogerse, como hacen los españoles, al servicio de beneficencia de la sanidad pública.

No le den más vueltas ya saben por experiencia que una cosa es lo que uno quiere y otra muy distinta lo que la vida nos da, hay que proteger a todos los que viven en nuestro territorio, esto sólo será posible si comenzamos ya a aplicar medidas que garanticen la sostenibilidad del sistema. No se puede estirar más el brazo que la manga, nos lo dice la experiencia.



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