jueves, 30 de junio de 2011

Oramas se luce en el Congreso

Oramas en el Congreso, mira al tendido

La verdad es que he visto dos veces la intervención de la nacionalista Ana Oramas en el Debate del estado de la Nación. Intervenciones de este tipo y otras parecidas hacen que uno pierda la poca fe que tiene en la casta política en general y en los partidos políticos en particular.

Sólo puede excusar una intervención como esta, si la diputada de CC hubiera sufrido repentinamente una crisis psicótica que le impidiera situarse en la realidad. Sin una disminución muy profunda de las facultades intelectuales, creo que resulta imposible ocupar el tiempo que le correspondía, en un asunto tan serio como lo es el debate de la Nación, en montar un cuadro sentimentaloide pleno de flores, almíbar, halagos, baboserías y recuerdos compartidos con el inefable ZP.

Debe ser que a la diputada Oramas, en el fondo, lo de la Nación y su actual estado le importa un bledo. Y para quién piense o diga que una afirmación así es difícil de mantener, recordar la magnífica frase que dedicó a los Presupuestos Generales del Estado del 2010 tras la aprobación de los mismos, gracias entre otros, a su voto, una frase que debiera estar esculpida en un frontis de traquita, naturalmente de Tindaya, en la sede de Coalición Canaria. Dijo nada más y nada menos que “estos presupuestos son malos para España pero buenos para nosotros”

Lo de nosotros he de suponer que estaba referido a los de Coalición Canaria, que tras pagar el precio de votar unos presupuestos deleznables, podían seguir chupando de la piragua y explotando la debilidad del gobierno Zapatero. Pero se refiriera a quien se refiriera con lo de nosotros, lo que dejó claro la diputada Oramas es su absoluta falta de patriotismo, o de solidaridad con el resto de ciudadanos españoles, si les molesta el término, y su incapacidad manifiesta para ostentar cualquier representación pública.

Creía que ya no tendría que hablar más de ella, supongo que soy un hombre de poca fe y he dudado de la capacidad insuperable que posee la señora Oramas para meterse en unos jardines de muchísimo cuidado. Se subió a la tribuna de oradores en el Congreso, soltó una perorata infumable y dejó a la parroquia boquiabierta y a los canarios boquiabiertos y avergonzados.

Ya no es por el almibarado discurso, empalagoso hasta decir basta, inoportuno, fuera de la realidad y del contexto general, agradeciendo a Zapatero la labor que nos ha llevado hasta donde nos ha llevado. Que independientemente de la visión que cada uno tenga sobre la situación, habrá que convenir que en el Congreso no estaba el horno para bollos ni la situación como para echarle flores a ZP. Pero aún faltaba lo peor, el lacrimógeno párrafo que dedicó al sacrificio que han sufrido las niñas de ZP y la de Oramas, sus familias y ellos mismos, que hay que ver lo sacrificado que es esto de ser diputada o alcaldesa de La Laguna, pudiendo simplemente ser madre de familia.

Y teniendo presente como lo están pasando tantas madres de familia, aquí y en Matapuercas del Archiduque, la exhibición del presunto sacrificio llevado a cabo por la diputada Oramas por el obligado abandono de su familia y su hija, me parece una muestra clarísima de que esta señora nos ha tomado por tontos.

Si tan duro es esto, dimita; que nadie le obliga a vivir como diputada, nadie le ha pedido que se sacrifique por nosotros, que no será tan duro el asunto cuando hay bofetadas por estar en las listas que llevan a ese presunto matadero de madres de familia que lo abandonan todo en aras del servicio público.

Que ya les vale, viven como curas - pero de los que vivían en Navarra y antes de 1936 - cobra la inmensa mayoría, muchísimo más de lo que ganaban en sus actividades anteriores, el trabajo no es de los que matan, nadie les empuja y ahora nos enteramos que la pobre Oramas ha destrozado su corazón por defender nuestros intereses y encima ni siquiera se lo hemos agradecido.

Pues por mí no lo haga, aunque he de suponer que su partido tendrá la suficiente sensibilidad para que, compadecido de su triste situación, le permita dimitir e incluso, si fuera necesario afiliarse al PSOE en León, al objeto pueda continuar cerca de su adorado Zapatero. ¿Quién se va a atrever a romper una relación de amistad tan profunda?

Pero ¿quién dejó subir a la Oramas ese día a la tribuna? Vaya ridículo más espantoso, aunque ella, estén ustedes seguros, continuará encantada de haberse conocido.

4 comentarios:

  1. Si sería ridícula e impresentable que ¡hasta el mismo ZP estaba avergonzado!

    Creí que eso de avergonzarse ZP era un imposible, no sólo moral: fisiológico. Pues no. ¿Vieron la cara que se le puso al "homenajeado"?

    (y encima tuvo que dale las gracias..)

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  2. Es que el "trago" tuvo que ser de alivio. Supongo que el cachondeo fue de los que hacen época. Vivir para ver... y para reirse.

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  3. Tenemos una nueva Anita la fantástica

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