miércoles, 15 de junio de 2011

Según el color del cristal….

Esperanza Aguirre ofrece la reforma de la ley electoral en la Comunidad de Madrid
Antes de comentar el asunto que nos trae por aquí, quisiera reconocer que a mí Esperanza Aguirre me cae simpática. ¡Claro! dirán algunos, como es usted de derechas hasta decir basta…, pues no, no va el asunto por los derroteros ideológicos aunque algo habrá de ello, pero del centro derecha son Trillo, el que ha sido el peor ministro de Defensa, hasta que Carme Chacón le arrebató el deshonroso título, o José Manuel Soria y he de reconocer que me caen como una patada en el hígado.

Estas cuestiones de las simpatías personales se mueven entre lo previsible y lo misterioso, gente, buena gente, de la izquierda es Julio Anguita y es alguien por el que siento un gran respeto y me cae bien el Califa ¡qué quieren que les diga!, aunque ideológicamente estemos muy separados.

Pero una de las cosas, además de la simpatía personal que me despierta Esperanza Aguirre, que me atraen de la Presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid es su valentía política y la extraña cualidad que posee para poner de los nervios a la izquierda, en cuanto dice más de cuatro palabras o hace cualquier cosa, por mínima que sea... Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Leía ayer, entre extrañado y divertido, las reacciones de la gente de izquierdas en los foros, ante el anuncio de Esperanza Aguirre, que muy oportunamente opino yo, o haciendo gala de la demagogia y del oportunismo político más descarnado, si fiamos de las opiniones progres vertidas sobre el asunto, explicaba que estaba dispuesta a cambiar la ley electoral de la Comunidad de Madrid.

Lo que ayer anunció la Presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid no es otra cosa que un proyecto, ni siquiera tiene la categoría de proyecto, Esperanza tiene en mente una idea y la anuncia. Por resumir, una responsable política anuncia que está dispuesta a llevar a cabo unos cambios que afortunadamente está en disposición llevar a buen fin, me refiero naturalmente a la cuestión de la aritmética parlamentaria, por lo tanto no estamos hablando de un brindis al sol o de una promesa electoral.

El anuncio es el que es y naturalmente el proyecto que traslada a la opinión pública tendrá que pasar por distintos estadios hasta que se vote en la Asamblea de Madrid. Por tanto, tiempo hay para disentir, criticar, aportar, aplaudir, pero ya ven lo que son las cosas, la progresía bien pensante, arremetió unánimemente contra el anuncio de Aguirre.

Esperanza afirma que se propone reformar la normativa electoral de su Comunidad para "que los ciudadanos se sientan mejor representados" en la Asamblea de Madrid. Para ello, planteará en su discurso de investidura dividir la Comunidad de Madrid en circunscripciones para que el voto ciudadano valga lo mismo en cualquier parte del territorio, así como desbloquear las listas electorales.

Bueno esa es una oferta que, desde mi punto de vista, merecería el aplauso unánime de la sociedad, que debería procurar animar a otros responsables autonómicos a hacer lo mismo o cosa parecida. Pensemos en que hace bien pocos días los del 15 M recogían entre sus reivindicaciones, algo que muchos pensábamos y reclamábamos desde todo el arco ideológico: La reforma de la Ley Electoral, deberíamos tener presente que en esta vida todo viaje, por largo que sea, comienza con un modesto primer paso.

Quizás sea ésta la iniciativa que nos facilite la labor de poner en marcha las reformas que necesita nuestro sistema urgentemente. No digo yo que este proyecto que nos presenta Esperanza Aguirre sea el mejor, no lo puede ser porque por ahora es el único, seguro que resulta manifiestamente mejorable, pero ahí está el trámite pendiente y el trabajo de todos para mejorar la idea primigenia.

Aunque me pueda divertir la incongruencia que supone lo de defender una idea y denostarla si quién la propone resulta que es de derechas, me parece que lo más adecuado es no ahondar en las diferencias y buscar cuestiones como esta, en las que la mayoría podemos estar de acuerdo. Estoy de maniqueos hasta el gorro, ni la izquierda es tan buena como presumen sus terminales mediáticas ni la derecha tan mala, bueno por decir verdad la derecha no es mala per se, quizás esta afirmación le suene rara a mucha gente pero es cierta.

Así que animo a todos a caminar por la senda que ha abierto Esperanza Aguirre, que pretende modificar la actual legislación electoral, al menos en su ámbito de actuación. Me parece una buena idea y debería contar con el apoyo de los unos y de los otros, al fin y a la postre, en mi modesta opinión, lo que propone es un paso importante dado en la buena dirección.

Sobre lo del oportunismo o no de la medida, la demagogia y todas las cosas de este tipo, olvidemos el sectarismo. A ver si ahora resulta que la izquierda “oficial”, es decir los que se dicen de izquierdas van a oponerse a una medida interesante que puede beneficiarnos a todos, como aquel quinto del cuento que logró hacer famoso su pensamiento “qué se joda el sargento que no como rancho”. “La verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero” ese es el pensamiento que debiera preponderar.

Y para que conste, no estoy llamando sargenta ni porquera a Esperanza Aguirre.



























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