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Semántica, engaños y milongueos varios...


Dice el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua que semántica es aquello “perteneciente o relativo a la significación de las palabras”. Naturalmente sé que muchas palabras tienen distintas acepciones y que incluso, en poesía, “la fuerza de la rima obliga a decir que son blancas las hormigas”, aunque el problema está en que los políticos no hablan castellano o español. Hablan en alto politiqués, un idioma muy parecido al castellano, tanto que los oídos inexpertos tienden a confundirlos.

La palabra hablada, el habla, el dialecto, la lengua, nacen de la necesidad de comunicación que tienen los seres humanos. El pensamiento sirve para que nos entendamos a nosotros mismos y el habla para que podamos relacionarnos de modo inteligible con nuestros semejantes. Hablando se entiende la gente, se dice muy frecuentemente.

Pero los políticos no quieren que se les entienda, al menos no quieren que se les entienda bien y tienden a utilizar ese lenguaje, el alto politiqués, para que el común de los mortales, los ciudadanos en definitiva, entendamos una cosa, cuando realmente nos están explicando otra muy distinta. El alto polítiqués es una herramienta que ayuda a la casta política a tener tranquila a la ciudadanía, que a lo que se ve, le gusta que le cuenten o canten milongas.

Viene a cuento el proemio porque los del Servicio Extremeño Público de Empleo, el Sexpe, se han lanzado al mundo del milongueo más descarado y utilizando torticeramente a la pobre semántica que andaba tranquilamente por allí, han comenzado una campaña en la que en los folletos, editados por la Junta de Extremadura, los parados pueden leer frases tan “ingeniosas” como: “No tengo empleo pero no estoy parado, estoy buscando trabajo” o “No tengo empleo pero no estoy parado, estoy orientándome” o la más abrumadoramente insultante “No tengo empleo pero no estoy parado, estoy formándome”.

 
Que el dinero público en Extremadura, comunidad con una tasa de desempleo prácticamente del 24%, se gaste en folletos que sólo sirven para engañar a todos y todas -como diría uno que yo me sé- a los parados y a los que todavía les queda un puesto de trabajo, dice bien a las claras que los intereses de la casta política están a cada día que pasa, más alejados de los de los ciudadanos.

La utilización de eufemismos no puede ocultar la realidad, el que se ha quedado sin trabajo, está parado. Parado en la acepción que define precisamente esta situación: “Desocupado, o sin ejercicio o empleo”. Repugna la utilización de técnicas que sólo buscan deformar la realidad de las personas y cosas, por afán puramente partidista.

En este país hemos asistido al desarrollo de un campeonato mundial semántico, en el que el gobierno de ZP se tiró cerca de dos años, describiendo la situación económica del país, sin mentar a la bicha, es decir sin pronunciar la palabra crisis. Este esfuerzo baldío, sólo sirvió al partido en el poder para intentar mejorar sus resultados en las encuestas y acusar de falsarios y antipatriotas a los que llamaban crisis a la crisis. ¡Lo que son las cosas!

Claro que el ciudadano de a pié, tiene tendencia a dejar que le canten dulcemente milongas que lo consuelen, pero hasta un límite, llegado el momento los ciudadanos comienzan a irritarse. ¿Sirvieron para algo aquellas afirmaciones que definían la situación, como ralentización, bache, desaceleración, crecimiento negativo? No, no sirvieron más que para llevar a cabo el obsceno ejercicio que supone mentir con la boca chica a quién merece la verdad por encima de todo, para entendernos, a los españoles.

Ahora estos tontos del Sexpe, han decidió que a los parados hay que llevarlos al jardín. ¿Parado?, quite usted hombre, usted no está parado, está orientándose, que no es lo mismo, no sea usted exagerado. ¿Parado?, ¡qué manera de exagerar! Claro que cuando los parados de Extremadura, que son muchos, terminen de orientarse, a lo peor corren a los del Sexpe y a sus responsables políticos a cantazos por las calles y los caminos extremeños; que es lo que se merecerían esa punta de indeseables.

Se queda uno sin trabajo, se pone en la cola del Paro a las cinco de la mañana para que lo atiendan, y allá sobre el mediodía -después de que el del Sexpe haya desayunado, atendido sus llamadas particulares en el teléfono de la oficina, haya salido a echarse los cigarritos reglamentarios y comentado convenientemente lo del Osasuna-Madrid, le toca después de siete horas de angustia que lo atiendan y le dan en la boca con el folleto que predica la buena nueva.

Usted no tiene empleo, pero no está parado. En todo caso está buscando trabajo, orientándose o formándose, gracias a nuestros desvelos. Pero tranquilo compañero que para eso estamos aquí. Y si a usted le da por partirle la de comer, al paniaguado de turno, que le consta que está trabajando allí, porque su tío es del PSOE de toda la vida, prepárese para que lo empapelen a conciencia.

Ya digo, milongas de campeonato mundial, y el ciudadano a tragar que parece es lo que toca, al menos hasta las elecciones.

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