miércoles, 23 de julio de 2014

El increíble latrocinio en UGT

Se manifiestan contra casi todo, excepción hecha de la corrupción interna del sindicato
Llevaba unos días en los que a pesar de intentar esquivar el tema, no podía hacer otra cosa que hablar de los líderes de Podemos, he querido cambiar de tercio, pero si es cierto que hablamos mucho de esos dos caballeretes que dirigen la citada organización, qué decir de la pobre Unión General de Trabajadores, a la que se han cargado, no la derecha, ni los fascistas, de ese trabajo se han encargado muy diligentemente sus dirigentes, sin que hasta la fecha haya reacción alguna por parte de sus afiliados, que por lo visto prefieren manifestarse contra el PP o guardar un incomprensible silencio, mientras la cúpula de su sindicato se alza con el santo y la limosna.

En España, a la vista está, el control del dinero público es una filfa, los responsables de comprobar en qué se gasta nuestro dinero son unos desgarramantas de mucho cuidado, que se ganan el pan a traición, muchos de los cuáles deberían dar cuenta de su ineptitud y pagar por ella, porque habrá que convenir que no se puede ser tan malo, si no es a propósito. Aunque que de vez en cuando nos enteramos de algo, gracias a las denuncias de la gente que trabajaba para o con los presuntos defraudadores que por una razón u otra se molestan con su patrón y tiran de la manta. Ya ven ustedes lo mal que estamos, vale más un chivatazo, que la labor de los que debieran controlar el gasto del dinero público, que cómo sabemos, sale de nuestros bolsillos.

Sucedió con el ex tesorero Bárcenas, en lo del caso Gürtel si no es porque el “Albondiguilla” - un concejal que se quedó fuera de un reparto – cantó hasta la Traviata, estaríamos todavía mirando hacia la luna y eso es lo que ha pasado en la UGT. No hay que hacer ni puñetero caso a su candoroso Secretario General que lleva doliéndose hace un par de años de la campaña que sufre el sindicato por parte de la “derechona” y su particular “Brunete mediática”, porque lo que afirma es absolutamente falso.

Si conocemos los detalles del monumental latrocinio producido en UGT-A es gracias a las denuncias y la documentación aportada por los trabajadores del propio sindicato, que vieron con sorpresa como los mandaban al paro, aplicando la reforma laboral por la que UGT le montó una huelga general al gobierno.

Todos los días la prensa, radio y televisión, salvo las afines, se hacen eco de un nuevo escándalo que pone de manifiesto el sideral tamaño del robo que desde UGT se hacía del dinero público en beneficio de su cúpula. Creo que no hace falta explicar demasiado lo de la corrupción generalizada, profunda y parece que transversal que sufre el sindicato nacido del PSOE, claro que alguno me dirá que eso sólo pasa en Andalucía y yo me permitiré una salvedad; eso sólo pasa en Andalucía… que sepamos.

Porque no creo que en Madrid, Cándido Méndez pueda alegar eso tan socialista de que se ha enterado por la prensa de los problemas de corrupción en los que andan metidos hasta el corvejón sus compañeros sindicales. Es imposible que desde la dirección federal, iba a decir nacional, del sindicato ignoraran lo que sucedía. Por ahora sabemos, que al menos en Andalucía, UGT había organizaba un sistema para defraudar, pero no vayan a pensar que lo hicieron cuatro sinvergüenzas a escondidas, no fue así, estaba perfectamente organizado y afectaba prácticamente a todos los niveles del sindicato y estas cosas que se hacen tan a las claras ineludiblemente llegan a los oídos interesados, por lo tanto cabe deducir que si Cándido y su gente no saben nada, es que no había interés en conocer lo que sucedía en UGT-A,  al menos en la cúpula federal del sindicato.

Clama al cielo el amor que sienten los dirigentes sindicales por los hoteles de lujo, los restaurantes de cinco tenedores, por los relojes caros y otras cosas que me callo. Ahí está Federico Fresneda  el ex tesorero de UGT Andalucía, que anda pringado en el asuntillo de las facturas falsas, que el día que fue detenido lucía un reloj de pulsera Patek Philippe, que puede costar entre 10.000 y 25.000 euros. Resulta difícilmente creíble que al jefe del tesorero no le llamara la atención lo del reloj de lujo.

El fraude se realizaba a nivel institucional, todos los lunes, que para esto de la pasta aunque no fuera suya, eran muy mirados,  Federico Fresneda, el del reloj de lujo, se reunía con cuatro responsables de departamento del sindicato, que no consta si gastaban relojes parecidos, para decidir qué ayudas había que justificar y tras eso solicitar las facturas a los proveedores que colaboraban con el sindicato en el fraude y así poder justificar los gastos que no se habían producido.

La cosa estaba tan organizada que el amigo Pastrana, ya saben el Secretario General de UGT-A, que dimitió de aquella manera y que está metido hasta las trancas en estas cositas, un tipo muy listo, tan listo que presuntamente los fondos del sindicato le pagaron su vivienda particular, digo que el amigo Pastrana que además de listo, era muy organizado, puso en marcha un programa informático llamado SYPRO, que controlaba desde el 2010 las diferencias entre las facturas emitidas por unos proveedores “fieles” al sindicato y lo verdaderamente servido, no fuera a ser que con el gran volumen de transacciones se cometiera un error.

Pues de todo esto D. Cándido Méndez no sabía nada el pobrecillo,  dicen que está con un disgusto terrible, porque además se ha enterado – por la prensa eso sí - que las facturas de los hoteles que utilizaba en sus viajes a Andalucía se pagaban con esos fondos y está el pobre desolado, parece que hasta ha perdido el apetito. Pero lo que no ha perdido es su amor por el poder, porque de dimitir, nada de nada.

Vale, nadie sabía nada, pero ahora que se sabe, aunque técnicamente haya que aplicar la presunción de inocencia, me pregunto dónde está la airada reacción de los afiliados de UGT-A, que saben perfectamente, porque se lo han contado sus compañeros, que su sindicato era como la cueva de Ali Babá pero con pelucos caros y programas informáticos diseñados para defraudar, cuesta trabajo creerlo, pero nadie ha abierto la boca, quizás porque haya muchos que tengan porqué callar.

Nos quejamos de la corrupción, pero sucede a nuestro lado y nos ponemos de perfil. Si los ciudadanos no acabamos con la corrupción, ella acabará con nosotros, precisamente ese fenómeno va a ser el instrumento con el que algún iluminado populista consiga enganchar a los ciudadanos en alguna de esas apuestas suicidas que surgen en los momentos de crisis y corrupción generalizada tal y como es nuestro caso.


Mientras tanto y que por pedir no quede, que Cándido Méndez nos haga el favor de dimitir y que la Fiscalía Anticorrupción actúe de inmediato y se investigue a UGT en toda España. 

Qué quieren, siempre he sido un optimista ¡qué le vamos a hacer!

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