lunes, 28 de julio de 2014

La familia que roba unida, permanece unida

Jordi Pujol y Marta Ferrusola
Me van a permitir que parafrasee el lema de una campaña que hace muchísimos años animaba a rezar el rosario en familia, la llevaba a cabo el Padre Peyton un sacerdote americano y el eslogan rezaba – nunca mejor dicho – así: “La familia que reza unida, permanece unida”. Muy parecido es lo que le pasa a la familia Pujol, parece que efectivamente la familia que roba unida, permanece unida… por el interés, pero si la justicia interviene y le dejan hacer su trabajo, cosa que igual resulta hasta difícil, lo mismo permanecen unidos, pero en el banquillo de los acusados.

Hace bien poco, los medios de comunicación lanzaban la noticia,  Jordi Pujol confesaba que durante 34 años había ocultado a la Hacienda Pública una fortuna que permanecía oculta en el extranjero y que, según manifestaba el Presidente de Honor de Convergencia Democrática de Cataluña, procede de la herencia de su padre, que la dejó allí - le faltó decir, en tierras lejanas - en previsión de la ruina familiar a la que iba indefectiblemente a conducir la actividad política de nuestro amigo Jordi, al que por lo visto su señor padre lo tenía muy calado.

Lo cierto es que la confesión, si es que eso es una confesión, no puede ser más opaca. Pujol no aclara a cuánto asciende la cuantía del capital oculto, no confiesa la identidad del primer administrador de la misma y  tampoco explica cuál de sus siete hijos, la administraba en la actualidad, pero para lo que pretende conseguir con la confesión el clan Pujol-Ferrusola ya les va bien.

La presunta confesión del Miserable Pujol, lo lamento pero el antónimo de honorable es miserable, así que reclamaciones al diccionario o si lo prefieren al maestro armero y al que no le guste que le eche azúcar. Decía que eso que nos cuenta el Miserable está claramente dirigido a conseguir que la justicia decida entrar en el asunto del dinero colocado en tierra extraña, teniendo como único objetivo a Jordi Pujol  y evitar así las investigaciones en torno a los Pujol Ferrusola y a la propia matriarca del “clan del 3%”.

Al ex Honorable Pujol, ya le da todo igual, tiene 84 años, por lo que su presunta responsabilidad penal se la trae al pairo,  con esa edad nadie va a la cárcel. Por otra parte, muy probablemente los delitos que confiesa, hayan prescrito o se pueda defender su prescripción y aunque no creo que le haya hecho demasiada gracia, la familia ha decidido que para salvar a la reina Marta y a los infantes, convenía sacrificar, al que en su momento era el rey, pero que hoy en día es, en el mejor de los casos, un alfil o un peón distinguido en el tablero de los intereses de los Pujol Ferrusola.

Ahí está Marta Ferrusola, la mamma del clan, un híbrido entre dominátrix y señora de la alta burguesía barcelonesa,  referente de un catalanismo rancio y racista, que afirma que todo lo que dicen sobre ella y sus hijos es mentira, pero que indudablemente tiene muchísimo que ver con los oscuros asuntos que a estas alturas pretende Jordi Pujol, tapar con su declaración.  No sé por qué pero me da la impresión que el pobre hombre, porque eso es lo que ha demostrado ser el ex Honorable, debe sufrir una enfermedad terminal y con su confesión va a permitir que su familia pretenda llamarse andana y decir aquello tan viejo, de a mí que me registren, para seguidamente echarle la culpa de todo al difunto, que no saben ustedes lo bueno que es tener un finado para que cargue con todas las responsabilidades en un proceso penal.

Lo importante de la confesión, no es lo que dice, que realmente no dice gran cosa, lo verdaderamente importante está en lo que no dice, porque lo de la herencia del padre, se lo creerán los muy crédulos y los seguidores de aquella serie que se llamaba Dallas, pero me parece que está claro que con ella se pretende ocultar muchísimo dinero – se habla de 157 millones de euros -  de procedencia más que dudosa, que tan hábilmente han manejado y ocultado el clan de hermanos Pujol Ferrusola y los papás de estos chicos, a los que parece que se les ha acabado el chollo porque al final, aunque haya mucho indocumentado que lo niegue, quién la hace, la paga.

Ahora son multitud los que se rasgan las vestiduras, habría que preguntar si  es que existe alguien en Cataluña que no tuviera noticia, al menos por la vía del rumor, de los chanchullos de esta familia. Me parece imposible aceptar que la mayoría de los ciudadanos que viven en Cataluña no sospechen que CiU se ha financiado ilegalmente a cuenta del célebre 3% de las comisiones en los contratos concedidos a empresarios amigos y que lo que ha sobrado de la financiación se lo han repartido unos cuantos capitostes del partido.

Y para que nadie se libre, porque lo cierto es que pringados hay a montones y de toda ideología, resulta difícil de aceptar que los catalanes no sepan o al menos tengan noticia de que el PSC, a través de los alcaldes del cinturón rojo de Barcelona, ha recogido también una pasta gansa a cuenta de las recalificaciones urbanísticas y por tanto que también hay mucho sociata que se lo ha llevado crudo.

A lo mejor estoy equivocado, lo del “President” les ha pillado absolutamente por sorpresa y nadie tenía ni idea de la corrupción. Pero ahora depués de que Jordi Pujol, decidiera ir al confesionario, como cualquier concursante de Gran Hermano, nadie puede llamarse a engaño, porque lo cierto y verdad es que en Cataluña, lo de las comisiones ilegales, el dinero distraído, las calificaciones urbanísticas perversamente concedidas y muchas cosas más, están a la orden del día.

Lo del déficit en la balanza fiscal, habrá que irlo olvidando, porque ya ha quedado claro que lo de la fiscalidad y sus consecuencias para el bolsillo de los catalanes, les importaba un bledo a sus políticos, que lo que son las cosas, no pagaban a Hacienda. Lo de Espanya ens roba, resulta insostenible en boca de unos políticos que están en su gran mayoría bajo la sospecha de haberse enriquecido ilícitamente y que no les ha importado nada encarecer los contratos públicos, al exigir una comisión que el empresario paga al político y automáticamente repercute en el precio final, que es lo que pagamos todos los ciudadanos.

Nadie puede respetar a un tipo que todavía mantiene el tratamiento de Honorable, el señor D. Artur Más, que ante la confesión del ex Honorable Jordi Pujol,  en la que afirmaba que mientras era Presidente de la Generalidad de Cataluña, defraudaba a Hacienda, diga  que el fraude fiscal de los Pujol es un “asunto personal y familiar”. Que si por familiar se refiere a lo relativo a ese tipo de organización tan conocida de la isla de Sicilia, pues sí, pero si lo de familiar no va por ahí, es para que el inefable Mas dimitiera, porque con esa ideas no puede presidir ni la junta de vecinos de una escalera.

Resulta urgente una intervención generalizada contra la corrupción en Cataluña y creo que debe llevarse desde la Audiencia Nacional, toda vez que la pasta que se confiesa defraudada está en el extranjero y porque además como le dejen la investigación en manos del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, lo mismo les dan a los Pujol Ferrusola una medalla.


A partir de la confesión de Jordi Pujol, nadie podrá decir que los que pretendemos saber quién ha robado y cuánto, lo hace movido por el odio a Cataluña y los catalanes, habrá que recordar que esa ha sido el arma con el que se han cerrado muchas bocas. Los miserables que se lo han llevado crudo, los que han defraudado, los que no han pagado impuestos, se han tapado y se tapan con la bandera de Cataluña, no creo que nadie, pueda aceptar ya una infamia de tal calibre.

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