sábado, 19 de julio de 2014

Pablo Iglesias, sostenella y no enmendalla

¿Declaración de Intereses? no me diga usted eso, que me entra la risa...

Parece que la organización política Podemos ha decidido alargar el tema que parecía cerraba definitivamente ayer, manifestando a través de un portavoz oficial al periódico ELSEMANALDIGITAL.COM que entre “el lunes y el martes” próximos, sin más tardar, Iglesias entregaría una nueva declaración en la Eurocámara. Pretendían justificar la presentación de una Declaración de Intereses irregular, arguyendo que “ha sido un error nuestro" para asegurar que el error se había cometido debido a “un malentendido entre la asesora de Pablo y los servicios jurídicos”.

Hoy vuelven a la carga y sin el menor empacho donde dijeron digo, dicen Diego y aseguran que Pablo Iglesias no presentará una nueva declaración y que cuando publique su declaración de la renta del 2013, se conocerán sus ingresos detalladamente. Un giro copernicano que diría alguno y que independientemente de subrayar la falta de criterio para afrontar un  problema relativamente sencillo de solucionar, confirma que se pretende vender a toda costa que el error lo cometió Podemos, pues dice su portavoz “fue un error nuestro” cuando todo el mundo entiende que la Declaración de Intereses es de la exclusiva responsabilidad de D. Pablo Iglesias Turrión.

Tienen que ser muy zotes en esa organización, para montar la que han montado. Por lo visto necesitaron de unos portavoces autorizados, una asesora, unos servicios jurídicos y cinco europarlamentarios para rellenar un documento muy sencillito, con sus instrucciones en castellano y hacerlo mal - que a confesión de parte, ya se sabe…- para veinticuatro horas después desdecirse y dónde decían habían patinado los de Podemos, la asesora de D. Pablo y los servicios jurídicos, ahora resulta que milagrosamente no hay error alguno y todo está bien.

Si éstos son los que nos van a arreglar los problemas derivados del paro, la deuda, el déficit, la sanidad, la banca, las estructuras financieras y todo lo que haga falta; como ya sospechábamos muchos, vamos de riguroso cráneo. Porque a las primeras de cambio y en un asunto tan sencillo de solventar, han liado un follón interminable y han cerrado en falso una crisis sencillísima de solucionar.

En cuanto se publicó la primera noticia hubiera bastado que Podemos telefoneara al periódico y le hubiera trasladado su agradecimiento al medio que había descubierto un error imperdonable y hubieran mantenido que gracias a la diligencia de los periodistas iban a poder solucionar un error infantil, pero error al fin y al cabo y que por ello les estaban profundamente agradecidos y a su disposición,  para que este asunto hubiera muerto en ese mismo  momento, pero  en lugar de decir una cosa tan sencilla se han dedicado a fabular y está claro que Dios no los ha llamado por ese camino, pues han soltado una sarta de tonterías indefendibles que al final les obligaron a  reconocer el error y ahora como desgraciado estrambote de este cúmulo de necedades, se retractan en menos de veinticuatro horas y aquí paz y más allá gloria celestial, lo que parece un disparate de tamaño universal.

Me llama muchísimo la atención, que a lo largo del proceso que ha sido largo, el que no haya abierto la boca - con lo que le gusta darle a la sin hueso al caballero - ha sido Pablo Iglesias. En todo momento Podemos se ha hecho cargo de un asunto que no le atañe, la organización política se mete dónde no le llaman con tal de defender al líder carismático de figura inmarcesible. Es lo que tiene admirar a Corea del Norte o Venezuela que al final se pega lo de la adoración perpetua a la figura del líder y claro se hace el ridículo más espantoso.

Podemos se ha explicado  fatal, pero al menos lo ha intentado, pero el que por lo visto entiende que desde su particular olimpo no le debe explicaciones a nadie es el mismísimo Pablo Iglesias, que a pesar de lo que presume de transparencia, en cuanto pintan bastos, se arruga y busca a un inane primo de zumosol para que lo defienda. El Sr. Iglesias cobra de nuestros impuestos y si comete un error o alguien le acusa indebidamente de ello, tiene la obligación moral o si prefieren la responsabilidad ética de dar cumplida explicación de este asunto a los españoles, que es de los que cobra y a los que supuestamente representa en la Eurocámara.

Puedo entender que tras tener conciencia de que lo habían pillado de cuatro patas, no lo digo yo, líbreme el cielo de hacerlo, lo dicen los portavoces de Podemos, le molestara, no el error sino el ridículo que supone cometer una torpeza de novato. Que al fin y a la postre Iglesias Turrión por mucho que él piense lo contrario, es un novato de tomo y lomo y además, ha demostrado con su silencio que no le importa nada aclarar el asunto del dinero, simplemente trabaja en su beneficio, porque lo que realmente busca es ganar tiempo y que el asunto pase a segundo plano.

Alguien le ha dicho, Pablo por tu padre no abras la boca que no te conviene y le ha dado un consejo envenenado. Porque si le conviene callar, naturalmente será porque ha hecho mal y en segundo lugar habrá que decirle a ese señor que se pasa la vida dando lecciones a todo el mundo, que él está en el Parlamento Europeo para trabajar por los intereses de los españoles, a los que sus interese políticos o de imagen, para nada nos preocupan.

Por otra parte subrayar dos asuntos muy importantes. En primer lugar, cualquiera que tenga la menor capacidad de análisis, podrá percibir que los argumentos esgrimidos por los sucesivos portavoces - no quiero ni pensar que siempre haya tenido que hacer el ridículo el mismo - digo que los argumentos exculpatorios iban dirigidos a su parroquia, porque sabían que el resto no iba a hacerles ni caso. El asunto estaba tan claro desde el principio, que desde Podemos tuvieron que reconocer el error y entonces, uno en su modestia, no puede por menos que deducir que esa organización política no le tiene el menor respeto al buen criterio de sus votantes, porque los argumentos eran absolutamente deleznables, casi vergonzosos por su inanidad.

En segundo lugar he echado en falta las olas de militantes que de manera “espontánea” hayan defendido la postura de Podemos, lo que me hace pensar que esas abrumadoras muestras de indignación popular que se producen en las redes sociales tan frecuentemente, no son tan populares y desde luego tienen de espontáneas lo que yo de arzobispo de la Seo de Urgel. Han procurado ofrecer un perfil lo más plano posible, de ahí el inexplicable silencio del líder y el de los grupos que animan con su presencia las redes sociales.

No estaban interesados en aclarar el asunto, el problema está en que nosotros, los que pagamos impuestos sí queríamos saber. Se ha comportado el líder y Podemos con una torpeza que obligatoriamente hace pensar que si D. Pablo Iglesias Turrión es incapaz de rellenar un documento sin liar la mundial, miedo da sólo de pensar que tuviera que solventar los gravísimos problemas que nos agobian. Hablar es gratis y la demagogia resulta rentable al menos durante un tiempo, pero la realidad de los hechos y su silente conducta nos dicen que no está capacitados para hacer frente ni siquiera a un problema tan sencillo  de solucionar como el de la dichosa Declaración de Intereses.

No hay fibra moral entre esa gente, cuando uno se equivoca, lo reconoce, pide perdón y repara el mal causado, éstos se dedican a lanzar cortinas de humo. Se han retratado.
Lo decía D. Gustavo Adolfo, que debía ser de derechas, hace algún tiempo:

¿Qué es casta? --dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es casta? ¿Y tú me lo preguntas?
Casta... eres tú.

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