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El juez Castro y las sentencias sicilianas



Sé que este escrito no me va a hacer ganar muchos amigos, seguro que incluso entre los que generalmente comparto ideas y estamos de acuerdo, generará más de una controversia. Debo confesar que entre los múltiples defectos que "adornan" mi personalidad, sobresale uno que en ocasiones resulta muy incómodo, desde pequeñito si no digo lo que pienso, reviento. Lo de Dª Cristina de Borbón y Grecia  es un asunto que desde hace mucho tiempo quería comentar, pero cuando no ha sido por una cosa ha sido por otra y se iba quedando atrás.  Hoy aprovechando la resolución que ha tomado hace ya unos días el juez Castro, juez instructor, conviene tener presente esta condición, publico lo que pienso, que nadie se ofenda o enfade, es una opinión simplemente, nada más.

Por si alguno de los lectores no conociera el concepto que va en el título del presente post, me van a permitir que lo explique. Lo que se dio en llamar sentencias sicilianas, son aquellos veredictos emitidos en Sicilia contra mafiosos, en los que el magistrado de turno no quería ganarse la enemiga de la organización criminal, pero tampoco quería bajarse los pantalones en público y para evitar las dos cosas, condenaba al mafioso en cuestión, con una sentencia tan escandalosamente plena de fallos técnicos que garantizaba el buen fin del recurso correspondiente.

Eso es lo que me parece que ha hecho el juez Castro con su resolución de imputación de Dª Cristina de Borbón, un auto impreciso, poco contundente, pleno de opiniones y con muy poca carga probatoria. Me parece un escrito  basado en meras conjeturas, por mucho que moleste lo que digo a tanta gente que ya ha decidido la culpabilidad de Dª Cristina, sin saber de lo que hablan, pues su opinión nace de la brutal y vomitiva campaña que ha sufrido la que fue Infanta de España en redes sociales, medios de comunicación y tertulias políticas.

El magistrado presionado, no por la casta como se ha afirmado hasta la náusea, sino por la opinión pública que pide sangre, no se ha atrevido a dejar de imputar a Cristina de Borbón y lo hace en un escrito en el que comete torpezas incomprensibles en un jurista experimentado y en el que plasma contradicciones que dan motivos sobrados como para que el fallo sea recurrido con éxito.

Es absolutamente incomprensible que el mismo instructor que en el año 2012  se negaba a imputar a la Infanta porque decía que era “escasamente probable que se llevaran a cabo Juntas Ordinarias o Extraordinarias en Aizoon S.L” y abundaba en su argumento, añadiendo que  a su juicio  no era posible que Cristina de Borbón supiera de las intenciones delictivas de su marido o  conociera el análisis financiero de la cuenta de resultados de la compañía, ahora se desdiga y contradiga sus propios autos. Sobre todo, porque hay que tener en cuenta, es importante recordarlo, que desde entonces hasta la fecha no se han aportado nuevas pruebas que incriminen a Cristina de Borbón.

Por otra parte, el instructor ha ignorado como si no existieran, los cientos de declaraciones que se han recogido durante la instrucción y que aportaban contenido fuertemente exculpatorio para Dª Cristina y que  el juez Castro ha desechado olímpicamente, lo que habla muy mal de la presunta objetividad del instructor.

Inexcusable la afirmación que hace el juez Castro que manifiesta en su escrito la existencia de muchos indicios que indican que Dª Cristina colaboró de manera activa en la administración de Aizoon aunque tras esa manifestación, no los enumera, si bien hace una salvedad  y afirma, refiriéndose los indicios probatorios, “como más adelante se verá” y lo que son las cosas, a lo largo de su escrito ni se relacionan los "abundantes indicios" de los que habla Castro,  ni se explican, ni se pueden ver. ¿Un error descomunal? Pues vale un error que sólo puede pretender esconder la falta de indicios o simplemente allanar el camino al recurso “siciliano”.

Por otra parte como jurista distinguido que es, no puede ignorar que en nuestro ordenamiento penal no se permite ningún tipo de presunción de participación por la mera convivencia conyugal como hace él en su escrito de imputación, lo que afirmo con toda la prudencia, porque no soy jurista, pero otros que sí lo son, coinciden en esa afirmación.

Castro ha disfrutado muchísimo de sus momentos de gloria que lo han colocado en las primeras de la prensa, mientras su figura abría los noticiarios de las televisiones. Pero eso que tanto ha  gustado al instructor, ahora ha pesa en su decisión y ha preferido que carguen con el odio de la gente que pretende la lapidación pública de Cristina de Borbón - sin que nadie tenga presente que la culpabilidad o inocencia de una persona sólo la deciden los jueces, no los instructores, tampoco la prensa y mucho menos la opinión pública - digo que Castro ha decidido que el fiscal Horrach y la Audiencia Provincial sean los que hagan el “trabajo sucio” y carguen con el linchamiento público que se va a producir sí o sí y que sufrirán los responsables del recurso.

Así que creo, que muy probablemente el recurso de la fiscalía prosperará y el odio y la campaña brutal que ya está en marcha ante el recurso, caerán sobre Horrach y la Audiencia Provincial y sobre la propia Dª Cristina. Entretanto, el magistrado Castro mantendrá su fama de justiciero y todo el mundo aplaudirá su honradez profesional. Personalmente tengo las dudas que les he expuesto, no se puede hacer un escrito de imputación tan mal hecho, si no se hace aposta.

¿Qué si  creo que Cristina de Borbón es inocente? Pues tengo una opinión como todos, pero si soy justo deberé decir que no tengo ni idea, aunque también hay que decir que los que sostienen que es culpable, están en la misma situación que yo; en realidad nada saben, por mejor decir, nada sabemos. Y si se me pregunta otro asunto que ha incendiado contumazmente las redes sociales, tengo que afirmar que efectivamente Dª Cristina de Borbón y Grecia ha sido tratada de manera distinta en este asunto por ser quien es, pero no para beneficiarla, sino todo lo contrario. 

¿O es que acaso, la mujer de Bárcenas o la de Correa, han pasado por el mismo calvario mediático que ella? ni de lejos. ¿Qué no es lo mismo?, pues que quieren que les diga, a mí me parece que los tres casos se asemejan mucho. Sin embargo los lapidadores profesionales y los aficionados a las guillotinas virtuales no han mostrado demasiado interés en apedrear o decapitar a las esposas de Bárcenas y Correa. Quizás el motivo haya que buscarlo en que no eran hijas de rey, que por ahí van los tiros y de eso es de lo que me quejo.

De todas maneras, unos y otros deberíamos esperar a que la Justicia hable por boca de los jueces a los que toque sentenciar este asunto. Nadie más puede condenar ni absolver, dejemos que trabaje la Justicia y mientras tanto respetemos el mandato constitucional que consagra la presunción de inocencia.

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