miércoles, 31 de agosto de 2011

El café de Rubalcaba

Rubalcaba ayer, no se yo si antes o después del café

Andan los medios y el personal un tanto revueltos por la indiscreción que protagonizaba ayer el candidato Rubalcaba, cuando saliendo del hemiciclo durante el desarrollo de la sesión, le dijo al extinto Zapatero que se iba a tomar un café porque se dormía. Extraña en ese hombre al que se le supone una inteligencia sobresaliente, dueño de poderes maquiavélicos, amo y señor de la utilización política de los medios de comunicación, se dejara grabar mientras pronunciaba una frase tan tonta e inoportuna.

Comprendo el desconsuelo de Alfredo que le empujó sin duda a salir del hemiciclo. Incluso para un tío bregado como nuestro Rubalcaba, asistir a la sesión suponía una prueba difícilmente superable. La verdad es que el debate fue para nota alta, no todos los días se tiene la oportunidad de escuchar al portavoz del Grupo Socialista abjurando de todos los errores keynesianos de la política económica zapateril, con un entusiasmo digno de mejor causa. Mientras Rubalcaba se consolaba con el café o la tila, Alonso desgranaba un discurso sorprendente, afirmando que la disciplina presupuestaria que recogerá la Constitución, contribuirá a preservar el Estado del Bienestar, las conquistas sociales despejará las "incertidumbres" y generará confianza en la economía española. Si señor ¡con un par!

Alonso dejó bien claro que esta reforma constitucional no supone "para nada" recortes del gasto social y que persigue "preservar de modo inquebrantable el nivel de conquistas sociales" por las que tanto se ha luchado a lo largo de nuestra historia. Además, subrayó profundo y convencido que este principio de estabilidad despeja cualquier tipo de dudas. "Somos un país cumplidor en el pago de nuestras deudas y no debe haber ninguna duda al respecto", remató garboso la faena y se adornó añadiendo que "no hay mejor manera de despejar incertidumbres que elevando a mandato constitucional el principio de estabilidad presupuestaria".

Bueno nada que alegar al contenido del discurso, yo lo suscribiría en su totalidad, aunque tengo que reconocer que llama mi atención un “pequeño” detalle. Hace aproximadamente un año, Mariano Rajoy, líder del Partido Popular propuso esta misma reforma constitucional y el PSOE en bloque se opuso, alegando exactamente lo contrario de lo que ayer defendía  con tanta entrega, ardor y convencimiento el portavoz socialista en la tribuna de oradores. Milagrosamente se le había olvidado lo que afirmaba en junio del 2010 cuando cerrado a la banda de babor alegaba que el PP lo que pretendía era acabar con nuestro pretendido estado del bienestar y que la aplicación de la medida produciría más paro.

El discurso de Alonso, era escuchado por parte de las filas populares en un silencio, dicen los mal pensados, cargadito de cachondeo, aunque a mí me pareció extremadamente elegante, bastaba ver las caras de la bancada socialista para se sintieran recompensados tras largos años de ninguneos y desprecios socialistas en la Cámara.

Pero en este mundo traidor hay días en que uno es recompensado muy por encima de sus méritos, gracias sean dadas a la Providencia por ello. Si lo de Alonso fue como para  disfrutar de un momento único, quedaba lo más importante. Quien siguió la sesión, se encontró con la gratísima sorpresa de poder escuchar a los portavoces nacionalistas llevando a cabo una defensa, cerrada, entregada y aguerrida de la Constitución y de lo constitucional. No voy a decir que fuera la ocasión más grande que han visto los siglos, que tampoco conviene exagerar,  pero constituye, desde luego, una de las experiencias más gratificante y más difíciles de observar que nos haya dado nuestra vida parlamentaria.

Lo de  poder escuchar a Durán i Lleida afirmar que "Es a nuestro juicio esperpéntico que con nocturnidad y alevosía, al margen de grupos parlamentarios que intervenimos en la redacción defensa y aprobación de la Constitución, rompan y hagan añicos el consenso constitucional" resulta regocijadamente sorprendente. Que el portavoz de CiU, uno de los padres de lo del Estatut, una coalición defensora de la inconstitucional aplicación de la inmersión lingüística en la educación en Cataluña, los protagonistas de tantos desafíos a lo constitucional, se ponga a defender con brío y presunto convencimiento lo constitucional supone para cualquier ciudadano de bien,  la oportunidad de observar una ocasión memorable. 

Tener la ocasión de escuchar a Erkoreka el portavoz del PNV afirmar muy serio él "Cuando las mayorías optan por aplicar el rodillo y atropellar a las minorías, pasando la apisonadora por encima de las formas y los procedimientos, algo empieza a fallar en el sistema democrático", ¿formas, procedimientos, rodillo? eso lo decía ayer el del PNV, padre de la aplicación de la prepotencia en el ámbito de su actuación  en el País Vasco. Tampoco desentonaron, ni se quedaron atrás los de ERC que descubrieron, mire usted por donde, su repentino amor y respeto por la Constitución.

Los de IU como siempre, incapaces de dar una sorpresa a nadie, se explayaron y aunque disparataron lo suyo y lo de sus primos, no llamaron demasiado la atención, al fin y a la postre ese es su nivel habitual. Decía muy serio el portavoz de IU "que  no se someta a referéndum la reforma es golpe a la Constitución, una forma moderna del caballo de Pavía, de abrir un periodo de restauración, de involución democrática" y se quedó tan tranquilo.

Bueno en definitiva se aprobó en principio la reforma, necesaria por su contenido y exigida por Europa. Ver a los socialistas aprobar una medida, que no hace otra cosa que subrayar el reconocimiento de su fracaso, te reconcilia con la vida. Escuchar como hacían el ridículo los enemigos más acerbos de la Constitución, defendiendo su pureza y aplicación, como dice el anuncio, no tiene precio…

Aunque hay que decir que, ver a tanto “padre de la patria” dispuesto a cambiar de opinión con más facilidad que de camisa, ver a tanto político confirmando con sus hechos su ferviente adhesión al axioma marxista, sector Groucho: “Estos son mis principios, si no les gustan, tengo otros” bromas aparte, da miedo e incluso repugnancia.

Decía Bismark que “las leyes son como las salchichas, más vale no saber cómo se hacen” pudiera ser que la afirmación del canciller de hierro sea de aplicación a la sesión parlamentaria de ayer. Hay que tener muy poco apego a la ideología, ningún aprecio por la ética y muy poquita vergüenza para mudar de parecer con esta rapidez y contundencia.

Pero las cosas como son. Yo disfruté como un enano.

2 comentarios:

  1. Hola Miguel, para que engañarnos..¡Yo también disfruto como una enana, viendo como sufren por tener que cambiar sus palabras y no tener precisamente eso: palabra!
    Rubalcaba debió de tomarse más de un café y algun iburprofeno que otro para poder soportar el ridículo propio y del partido...
    Saludos desde Madrid

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  2. como sienple no me estraña nada en estos politiquillos de tres al cuarto que soncanvias chaquetas y no saven valoras el es fueso que asemosel pueblo español cada ves que ellos se esquivocan pagamos los platos rotos los mismo por que lla quere forman la contitucion no lasreforman para que los politicos tengan menos poderes y ganen un suedo normalamedidas desus cargos y noeso suerdaso que todos savemos y que selo anbrindados

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