domingo, 7 de agosto de 2011

No es que ZP no pueda hacer nada, es que no hace nada

Zapatero y Berlusconi, ante la misma situación, actitudes muy distintas

Estamos pasando la semana más negra de la economía española y los progres de salón se dedican a intentar justificar lo que nos sucede, acogiéndose al falaz argumento de que el gobierno no hace nada porque, nada se puede hacer, afirmación que la propia realidad se encarga de desmentir.
Por fin Zapatero se ha ido a Doñana. Parece que la señora de la limpieza de Moncloa se había quejado de que no podía limpiar el despacho del presidente, allí se había refugiado ZP, rumiando en soledad, el reconocimiento de su inconmensurable irresponsabilidad. Así que visto  lo que había que ver, el penoso espectáculo de un hombre que se creyó grande, vencido por su propia incapacidad, a la que hay que sumar el abandono fulminante de los que hasta hace cuatro días, bueno cuatro no, pero quince sí, lo aplaudían y jaleaban. Ante el espectáculo supongo que Sonsoles se lo llevó para Doñana, a ver si allí salía de su escalofriante mutismo.
Vamos cuesta abajo y sin freno, mientras los bobos de turno insisten en que lo que sucede es inevitable y que la responsabilidad no es de nadie y resulta que “Europa” nos tiene que lavar la cara porque no es que nos pidan que pongamos en marcha nuevas medidas que mejoren la situación, lo que sería sin duda aconsejable. No, lo que la UE nos reclama por boca de Olli Rehn su responsable de Asuntos Económicos, es que  completemos las reformas pendientes, a las que hace tiempo se comprometiera Zapatero.
Así que como es costumbre en el “Zapatero team”, vamos muy retrasados y lo estamos haciendo mal, tirando a peor y a pesar de ello todavía se intenta defender desde las trincheras partidistas lo indefendible. Me resulta muy difícil de aceptar que todavía quede gente que no sea capaz de percibir la cobardía, la miseria moral de unos dirigentes que son incapaces de hacer frente a sus responsabilidades, mientras el futuro de España pende de un hilo,  preocupados de su particular circunstancia personal o del porvenir de su organización política.
Así es como ha reaccionado el gobierno socialista en la semana que hoy abandonamos, ante  una semana horrible, negra para la economía española, que sobrepasaba la peligrosa frontera de los 400 puntos de la prima de riesgo, con una caída importante de la bolsa y con los movimientos especulativos haciendo trizas nuestras esperanzas de terminar el año con unas cifras macro económicas aceptables, aunque algunos dirán que yo veo las cosas de manera sesgada.
Bueno yo creo que no es así, pero vamos a verlo. Mientras sobrepasábamos la cota de los 400 puntos de diferencial con el bono alemán y la bolsa caía a plomo, ante el pánico del sector en España, la única reacción del gobierno español -sorprendido de vacaciones- fue organizar un patético gabinete de crisis en el que brillaban más las ausencias, los silencios, las deserciones,  que las presencias.
Sólo tuvimos la oportunidad de escuchar a la ministra de Hacienda que se limitó a negar que la situación fuera gravísima. Bueno si no era gravísima ¿cómo era realmente la situación?, eso no lo dijo la ministra. Nadie le ha  dado una explicación a los españoles, que por lo visto en esto no pintamos nada, al menos desde el punto de vista del gobierno socialista.
¿Qué hizo Zapatero?, pues ya digo que se iba de vacaciones, la crisis de los mercados le cogió por sorpresa aunque lo nieguen, pero afirmó que las suspendía, para a las pocas horas rendir viaje a Doñana, de donde salió a la mañana siguiente rumbo a la Moncloa, asistió al gabinete de crisis y se encerró en su despacho sólo, sin contacto siquiera con sus más cercanos colaboradores. Su actividad internacional se limitó a una charla con el presidente francés y otra con Berlusconi.
Zapatero ha quedado retratado como un hombre derrotado, sobrepasado por las circunstancias, sin capacidad alguna de maniobra, abandonado por Europa, el PSOE y por sus propios ministros que en cuanto la ocasión lo permite se dedican a hacer unas horitas de trabajo extra a favor de la campaña de Rubalcaba.
Y habrá quiénes  tozudos, imperturbables, ciegos a la realidad de las cosas, afirmarán que nada se podía hacer; yo no estoy de acuerdo, sostengo que basta observar lo que ha hecho Italia, nuestra compañera de sufrimientos en estos días, ante la situación. Berlusconi en cuanto comenzaron los ataques especulativos, movilizó de inmediato a su gobierno, al parlamento italiano y presentó de manera urgente un plan de acción que sirviera para acelerar los ajustes comprometidos y acometer nuevas reformas.
El pasado viernes mientras el silente Zapatero emprendía su particular retirada a Doñana, Berlusconi, tras mantener una serie de contactos diplomáticos muy importantes, hablaba con los distintos líderes económicos y coordinaba el calendario de la aplicación de los ajustes italianos con la UE consiguiendo, gracias a su empeño, que se convocara una reunión extraordinaria del G7 para tratar la presente crisis.
Creo que la diferencia es notable, ante un problema gravísimo el gobierno italiano con su presidente al frente se pone en marcha de manera inmediata y se implementan medidas, coordinadas con la UE, destinadas a tranquilizar a los mercados y a la propia Unión. Mientras, nosotros sólo sabemos que se han reunido tres ministros con el Presidente y que la reunión terminó con la declaración de Salgado de que la situación no era gravísima. ¿Dónde estaba el vicepresidente segundo de este gobierno, el ministro de Industria o la de Exteriores? Yo se lo digo, de vacaciones y no han abierto la boca, este asunto no les interesa para nada.
Yo percibo-dicen- las cosas desde un punto de vista partidario, sesgado, a mí me parece que la actitud, la aptitud, el trabajo y los resultados del gobierno italiano son muy distintos a los del nuestro.
Creo que la conducta de Zapatero justifica la petición, que ya se hacía, de que adelante aún más la fecha de las elecciones, no podemos estar hasta el mes de noviembre con un gobierno que anda por la vida de incógnito y que, nada tiene previsto para hacer frente a la situación, más allá de aprobar por decreto una serie de medidas encaminadas a mejorar la imagen del PSOE de cara a las elecciones.
Ya no quedan excusas, ya no existen pretextos, este gobierno se ha rendido. Simple y llanamente no nos lo podemos permitir, necesitamos que las elecciones se hagan lo antes posible.



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