jueves, 11 de agosto de 2011

Lo estamos pasando muy mal y el Gobierno no hace los deberes


Hoy la noticia económica en España es el hundimiento del Ibex35 que ha sucumbido a la debilidad de la bolsa. El índice selectivo ha sufrido una caída del 24% en cinco semanas; una situación sólo superada por el hundimiento del verano de 1998. De hecho la situación es definida por la prensa así: “La bolsa española claudica ante el segundo peor verano de su historia”.
Parece que el frenazo impuesto a la subida de la prima de riesgo a cuenta de las compras de deuda española por el BCE, que había provocado un ambiente de euforia producido gracias a una intervención externa y que por lo tanto tampoco se puede extender en el tiempo, no acompaña al comportamiento de la bolsa que sufre, como casi todas,  un fenómeno difícil de solucionar, ante el ambiente de pánico y desconfianza creado en este mundo tan volátil de los mercados financieros, aunque hoy parece que se esté produciendo una recuperación.
Bueno la situación es mala y lo lógico sería pensar que el gobierno español estaría haciendo lo posible y lo imposible para paliar las consecuencias de esta crisis de confianza. Llevo tiempo acusando al gobierno de inacción, no faltan los lectores que, empeñados en negar lo evidente, me acusan de sesgado o partidista. Lo cierto es que no tengo que justificar ante nadie lo que pienso y publico, pero vamos a ver qué opinan las autoridades del Banco Central Europeo sobre la  conducta del gobierno de España ante esta crisis.
El Banco Central Europeo manifiesta que no da crédito ante la conducta observada por los responsables del Gobierno de España. Ante la situación sobrevenida, gravísima para cualquiera, los responsables europeos esperaban una acción decidida por parte del equipo económico de Zapatero y observaron, atónitos, como el asunto se solucionaba con un comunicado de cuatro líneas.
Como todos sabemos el Presidente del Gobierno se limitó a permanecer silente, encerrado en su despacho de Moncloa, eso sí perfectamente incomunicado. Zapatero, a la vista está, nada tenía que decir a los mercados, ni a Europa, ni al BCE y mucho menos a los ciudadanos españoles. Que todavía haya gente que defienda esta conducta, dice bien a las claras que los socialistas, están muy lejos de aceptar la realidad, si ésta perjudica a sus expectativas electorales.
De hecho el propio Rubalcaba, en su papel de candidato socialista, se sintió obligado a manifestar que la crisis no se iba de vacaciones y por tanto los que deben combatirlas tampoco, en una clarísima referencia crítica a la conducta observada por Zapatero y el Gobierno de España. Cabría suponer que tras las manifestaciones del candidato socialista sobre la “crisis de ausencia” que han sufrido ZP y sus ministros, manifestaciones no han sido comentadas por socialista alguno, que con las cosas de comer no se juega, esa opinión sería aceptada por la progresía opinante.
Pero no, en este país lo que importa no es lo que se dice sino quién lo dice.  Si lo dice Rubalcaba  los pijo progres guardan un respetuoso silencio, mientras miran distraídamente para otro lado; pero si quién dice exactamente lo mismo es sospechoso del terrible pecado de ser de derechas, se buscan enseguida retorcidas explicaciones para justificar lo que nadie puede justificar y ya de paso se descalifica al que se le ha ocurrido opinar que lo de Zapatero es un escándalo intolerable que en un país civilizado le obligaría a la dimisión inmediata.
El gobierno socialista está haciendo una dejación de sus obligaciones tan ostensible que hasta las autoridades económicas de la Unión, han reaccionado  escandalizadas. Nos encontrábamos en unos momentos en que la economía española podía quebrar, estábamos rozando la tragedia y Zapatero solventa el asunto, encargando a la “bien mandá” Elena Salgado que publicara un comunicado.
Y la ministra de Hacienda se descolgó con un comunicado que da vergüenza ajena y que ha dejado atónitos a los del Banco Central Europeo. Los del operador europeo lo definen  como “Un párrafo y mal explicado” en el que se anuncian las medidas adoptadas por el ejecutivo español. Se las recuerdo: Decía que el gobierno aprobaría este mes medidas para apuntalar el cumplimiento del objetivo de déficit, entre ellas incrementar este mismo año los pagos a cuenta para grandes empresas para recaudar en torno a 2.500 millones de euros y flexibilizar el contrato a tiempo parcial, además de acordar con las comunidades autónomas que la regla de gasto esté lista en septiembre.
La reacción del Gobierno de España fue considerada insuficiente por el supervisor financiero europeo, de hecho consideran que no servía, en absoluto, para recuperar la confianza de los mercados en España. Por otra parte y como no podía ser de otra manera desde el BCE se señala la escasa actividad y presencia de los miembros del Ejecutivo español ante una situación calificada como “gravísima”. Solo la vicepresidenta Salgado ha dado la cara, y, en algún momento, también José Blanco o Jáuregui, aunque las declaraciones de los dos ministros fueron como para pensar que mejor hubiera sido si hubieran permanecido en silencio.
“En España hubo más gestos que acciones”, dicen desde el Banco Central Europeo, y señalan que por el contrario el Gobierno de Berlusconi se puso manos a la obra de inmediato. Los italianos movilizaron todos los resortes a su alcance y anunciaban un plan de choque a las pocas horas para hacer frente a la crisis de deuda.
Así que lamentándolo mucho, porque nos estamos jugando la supervivencia económica de nuestra nación, hay que denunciar que estamos en manos de una pandilla de irresponsables, que no saben lo que hay hacer, por lo que resulta urgente llevar a España a unas elecciones cuanto antes mejor y dejar lo del 20N para otras cuestiones. No podemos permitir que primen los intereses electorales de Rubalcaba por encima de los de España y los españoles.
Lo digo yo, que por lo visto tengo una visión sesgada y partidista, pero lo dice también el BCE que ha hecho unas manifestaciones que coinciden punto por punto con lo que se ha publicado en este Blog, y lo piensa cualquiera que tenga sentido común y un poquito de vergüenza torera, otra cosa es que las terminales amigas del régimen y el aparato socialista sigan vendiendo humo, pero esa es una posición insostenible.
El único servicio que Zapatero puede prestar ya a España, es dimitir. No queda otra.

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