domingo, 6 de marzo de 2011

El gobierno de ZP entre la duda y las elecciones


No es que en mi opinión este gobierno haya sido nunca ejemplo de previsión y sobre todo de rigor en la gestión, pero está llegando a unos límites que resultan totalmente inaceptables. Todos hemos sufrido la política de los “globos sonda” a través de los que el gobierno socialista comprobaba cómo eran recibidas cada una de sus ocurrencias. Porque lo cierto es que Zapatero ha utilizado como procedimiento la aplicación de las más variopintas ocurrencias que, antes de que pasaran al BOE, eran testadas a través del correspondiente globo sonda.

Recordarán ustedes aquellas zapatillas de deportes de estética retro que utilizó como imagen de una campaña la extremeña ministra de la Vivienda, puede servir de ejemplo y recordatorio del sistema de gestión de este gobierno, que cuanto más se acercan las elecciones municipales, parece más nervioso y desde luego incapaz de articularse con cierto rigor.

Mientras Zapatero, Blanco y Sebastián “predican” la nueva buena del ahorro energético, a través de la disminución de la velocidad en las autopistas, el nuevo “plan renove” de los neumáticos, o la reducción de los billetes de tren de cercanías, mientras nos hablan de sus ocurrencias que tienen que ver en gran manera con el tráfico, el transporte y el ahorro energético, bastó una nevada en la madrugada del pasado sábado en el centro de la Península, para producir un colapso circulatorio y casi provocar una tragedia, mientras los quitanieves de Fomento eran incapaces de llegar hasta los lugares en los que su presencia era reclamada.

Un nuevo fracaso de un gobierno incapaz de servir al ciudadano y resolver sus cuitas. Se nos presenta un plan de ahorro energético que anuncia un ahorro de 2.300 millones de euros, con un pequeño problema, el coste de la implementación de las medidas anunciadas, que supuestamente van a producir un ahorro tan considerable, suponen un gasto de 1.100 millones. Así que el ahorro no es el que se anuncia y además habrá que considerar que las previsiones del coste estarán teñidas del optimismo “antropológico” de este gobierno, que tanto daño nos ha hecho.

El nerviosismo cunde, no se sabe si Zapatero se presentará o no a la reelección, suena como probable una crisis de gobierno tras las elecciones locales con la finalidad de convertir al nuevo consejo de ministros en un eficiente comité de campaña dedicado en cuerpo y alma, tras el desastre de las elecciones locales, a preparar las generales del 2.012.

El PSOE está nervioso y desde luego le sobran razones para estarlo. Blanco, ministro de Fomento y responsable directo del último colapso circulatorio tiene en su poder una encuesta electoral encargada por una organización empresarial de Madrid, a la que el especialista en encuestas de ZP le da una gran fiabilidad, que afirma que el PSOE perderá el 30% de sus votos (12% al PP, 12% a la abstención, 6% a IU) y sufrirá un golpe durísimo en ciudades de más de 50.000 habitantes, sobre todo en Madrid.

La encuesta parece ser la encargó la Confederación Empresarial Independiente de Madrid y aunque haya sido realizada en el ámbito de esta Comunidad, en el PSOE no dudan en extrapolar sus resultados al resto del territorio nacional. Añadan ustedes que los resultados de esta encuesta se asemejan mucho a los datos que manejan en Génova 13 los del PP, que dan al PSOE una pérdida de 3.000.000 de votos, de los que más de la mitad irían a parar a los populares.

Todo esto, más la deuda, la subida del petróleo, la advertencia de la próxima subida del precio del dinero que anunció el Presidente del Banco Central Europeo, las dudas sobre el liderazgo interno en el Partido, y muchísimas cosas más tienen de los nervios al PSOE y a sus dirigentes. La mayoría de los ministros, más preocupados por saber si continuarán después de las municipales y en el peor de los casos cuál va a ser su destino, Zapatero desaparecido y cual Nerón redivivo tocando la lira, o quizás sólo el violón, Blanco, Chacón, Bono y Rubalcaba moviendo sus hilos para la cuestión sucesoria…

Aquí nadie se ocupa de gobernar y así nos luce el pelo, todas las medidas que se anuncian y/o se toman, tienen un carácter de provisionalidad que pone de manifiesto que los ministros de este triste gobierno paritario están ocupados en sus cosas y que los asuntos que tienen que ver con el interés general han pasado decididamente a segunda o tercera prioridad.

Nervios ante la debacle que se aproxima. Andalucía cada vez más lejos, Castilla la Mancha, Cantabria, Asturias en el filo de la navaja; las ciudades de Sevilla y Barcelona como probable paradigma del fracaso municipal socialista. Puedo entender que el PSOE se ocupe en cuerpo y alma en intentar solucionar estos problemas. Lo que resulta inaceptable es que mientras ponen toda la carne en el asador electoral para evitar su derrota, los asuntos del gobierno de la nación se abandonen.

Que una cosa es el partido y sus intereses y otra muy distinta los del Gobierno de España y los españoles.





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