martes, 29 de marzo de 2011

La infame colusión entre el Gobierno y ETA


El Bar El Faisán, paradigma de la colusión a la que hace referencia el título

Hay asuntos en los que, aunque no lo crean, me cuesta mucho trabajo entrar, este es uno de ellos. Me resulta difícil comentar las increíbles maniobras del gobierno socialista en torno al mundo de ETA, ardides tendentes solamente a intentar salvar la cara de un proyecto político moribundo, que se ha encargado de liquidar su principal valedor, es decir el propio José Luis Rodríguez Zapatero.

Zapatero y su equipo se han agarrado a la posibilidad de conseguir la “desaparición” de ETA como a un clavo ardiendo. Es la única esperanza que tienen de remontar en las encuestas, que señalan el final indefectible de un ciclo, el socialista y el de un proyecto, el zapaterismo. Olvidaron aquello tan viejo que reza “quién juega por necesidad, pierde por obligación” y se sentaron a la mesa de negociación con unos tahúres con las manos manchadas de sangre que conocían de la necesidad de cerrar un acuerdo, que les permitiera mejorar su posición ante la opinión pública española, y así nos ha lucido el pelo.

Nos asombramos todos o casi todos  y muchos nos avergonzamos cuando se hablaba de un “proceso de paz” y eso lo decían los representantes de un gobierno elegido democráticamente, que no dudaba en negociar con quiénes todavía tenían las armas en la mano. Y nos hemos sentido avergonzados cuando tras el atentado de la T4, y del asesinato de dos ciudadanos ecuatorianos, éste fuera definido por Zapatero como “un desgraciado accidente” para enterarnos por boca del mismo ZP, que tras anunciar la ruptura de las negociaciones, éstas siguieron en secreto y que lo del accidente no fue un error semántico sino un acuerdo entre el gobierno y los etarras.

Ahora se filtran las actas que levantaron los terroristas sobre el contenido de las reuniones con los enviados del gobierno y francamente el olor a podredumbre es insoportable. Lo que allí se recoge cuesta admitirlo; desde luego no ha faltado el mandado de turno que haya puesto en duda la veracidad de lo que ahora se filtra.

El problema para el “mandado” y sus mandantes es que las actas de ETA han sido siempre base de unos análisis muy profundos por parte de los Fuerzas de Seguridad y los Servicios de Inteligencia de este país, por su veracidad y por otra parte recordar que cada vez que se ha filtrado algún aspecto de esos documentos, se ha demostrado que decían verdad.

Cuesta trabajo creerlo, pero tenemos de un lado las actas que le fueron encontradas a un dirigente de la banda y no conocemos la contrapartida documental de los enviados de ZP. Es de suponer que si unos levantaban acta de lo que se decía, documentos que, en ocasiones, han sido depositados en manos de organizaciones internacionales para su custodia, los representantes de nuestro gobierno harían lo mismo o tomarían notas que se convertirían en un informe.

Para desmentir el acta etarra, no hay cosa más sencilla que mostrar el contenido de la contraparte documental. Las notas, actas, informes que produjeran los negociadores. No creo que sea muy difícil de hacer, si es que existe voluntad política, aunque si el contenido de los documentos redactados por los negociadores del gobierno, coincide o se parece a los de los etarras, puedo entender que no se muestren a la opinión pública.

Resulta muy doloroso saber que, cuando se habla de las cartas de extorsión etarra, los negociadores presumen de la buena voluntad del gobierno afirmando que se está engañando a la opinión pública, manifestando que en las cartas recibidas no consta que se pida dinero. O como por parte de esos negociadores se ofrece la posibilidad de financiar a la banda asesina: “…Si el problema es el dinero siempre se podrá arreglar por medio de un organización internacional” se recoge en los documentos

O en contra de lo que siempre ha sostenido Zapatero, ahora podemos leer que los representantes de nuestro gobierno manifiestan que desde el gobierno socialista se han dado órdenes para que no se efectúen detenciones, aunque advierten de la dificultad de hacerlas cumplir, ya que no puede ponerse una orden así por escrito.

Y lo que me parece absolutamente obsceno y que define muy bien el paradigma ético de los negociadores socialistas, es cómo culpan de las detenciones a jueces, asociaciones de víctimas, policía y prensa, poniendo en el punto de mira de unos terroristas, a una serie de personas e instituciones.

Todo vale para intentar conseguir demostrar la buena fe de Zapatero y los suyos que están dispuestos a lo que haga falta: financiar, proteger y engañar, en beneficio de la banda o lo que se pida y que todavía no sabemos.

Insisto en que se podrá intentar refutar la veracidad de esas actas. Pero si el gobierno sostiene que lo que se dice no es cierto, no tiene más que enseñar los detallados informes que redactarían, no tengo la menor duda, los enviados socialistas, porque no es que uno crea más a la banda terrorista y menos al gobierno: No, no es eso; es que sólo conocemos una parte de la documentación, hágase pública la otra… si se puede.

Ah y mi más sentido pésame a Pérez Rubalcaba. Debe ser muy duro que se haga público que a uno lo nombran ministro de Interior para que proteja a los asesinos etarras de las detenciones de la policía.

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