jueves, 24 de marzo de 2011

Hay que despolitizar la gestión sanitaria ¿sólo la gestión sanitaria?


La intervención de D. Pedro Betancor, de la que huyeron los políticos como el gato escaldado lo hace del agua fría.

Tenemos muy mala suerte, hemos construido una sociedad en la que el mensaje que llega a los ciudadanos, el mensaje que aparece en los medios, el mensaje que cala en la sociedad lo manejan un puñado de oportunistas, que poco o nada saben del tema que tratan pero que ocupan una situación de privilegio; me refiero naturalmente a la casta política.

Antaño hubo otras sociedades que crecieron escuchando lo que decían los sabios, las personas con experiencia, los maestros, gente que dedicaba su vida al estudio, la investigación o al pensamiento y trasladaba sus experiencias a la sociedad para que ésta se beneficiara de sus conocimientos. Ahora en pocas ocasiones nos llega a la ciudadanía la opinión de éstos a los que yo llamo sabios o aún mejor, maestros. Es el caso de D. Pedro Betancor especialista en Medicina Interna, Catedrático de la ULPG, un hombre que ha dedicado su vida al estudio, a la investigación y a la enseñanza, que el martes pasado recibía la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo.

En el acto, D. Pedro tuvo una intervención en la que, hablando de la gestión de la sanidad pública, manifestó que como primera medida para mejorar la gestión sanitaria, resultaba obligatorio despolitizar y profesionalizar esa gestión. Abogó por un cambio de modelo y manifestó que resulta vital la implementación de un plan que cohesione los 17 sistemas de salud que existen en España.

Se podrá estar de acuerdo o no con el contenido de la intervención de D. Pedro Betancor, pero creo que es obligatorio que los que en estos momentos manejan nuestro sistema sanitario atiendan a la opinión de un hombre que seguro que, sobre gestión sanitaria, sabe más que todos los políticos canarios juntos. Claro que habló del copago y este es un tema, cuya aplicación se me antoja inevitable, cuya reflexión estando tan cercanas las elecciones pone muy nerviosos a los políticos.

Pero esta no es sólo una reflexión sobre las palabras de D Pedro Betancor, que también. Con estas líneas pretendo describir una situación que nos está llevando a la ruina, nadie escucha a los que realmente saben, los medios reproducen sólo los vacuos y falaces discursos de nuestros políticos que poco o nada conocen de lo que hablan o hacen, lo sabemos porque nos lo dice nuestra desgraciada experiencia. Los políticos desprecian la verdad y la sabiduría cuando su aplicación no les favorece.

Al acto concurrió la diversa fauna que acude a estos actos: Los que no se pueden escapar de asistir por el cargo que ostentan, los colegas más cercanos, los amigos, alumnos y enemigos del premiado y las “autoridades políticas”. Cada una de las especies de esta fauna tenía sus motivos para asistir, los políticos estaban allí porque las elecciones están cerca y una fotografía o unos segundos de televisión valen su peso en oro.

Y dirá alguno de ustedes que eso no es verdad y que el problema reside en que yo se la tengo jurada a los políticos. Me van a permitir que no esté de acuerdo con ustedes, pero voy a explicarles algo que les va a hacer cambiar de opinión. Las dignísimas autoridades políticas llegarían al acto con el retraso que acostumbran y aguantaron hasta la entrega de la medalla, pero cuando D. Pedro Betancor iba a iniciar su intervención, nuestros políticos salieron de estampida, supongo yo que en pos de otra fotografía.

Es decir, fueron a hacer su trabajo y en cuanto rentabilizaron “políticamente" su presencia, tras conseguir la ansiada fotografía, demostraron que nada se les había perdido allí y salieron por patas. Fue tan público y notorio el feo que el propio homenajeado irónicamente manifestó al respecto, que lamentaba la huída de los políticos “porque son los que más se hubieran aprovechado del mensaje”.

Poco a poco va calando una opinión muy peligrosa, gran parte de las soluciones a los problemas que más nos preocupan, parece que pasan obligatoriamente por la privatización o concierto con la actividad privada de esos servicios, otros creen que hay asuntos como la sanidad, educación o los asuntos sociales que funcionarían mucho mejor si se despolitizara su gestión.

Hay quien se pregunta, ¿sí todo eso es cierto para que queremos a los políticos? Esta es una cuestión peligrosa, ataca de raíz a nuestro sistema. La solución no pasa por eliminar a “los políticos”, pasa necesariamente por exigirles los conocimientos mínimos para llevar a cabo su gestión con cierto rigor intelectual, además de la imprescindible honestidad, amor al trabajo y la vocación por el servicio público, que es otra cosa muy distinta.

El sistema es el que nos hemos dado, no es malo, perfectible pero no malo. Quiénes son deleznables y a los que deberíamos cambiar son esos políticos más interesados en una foto que en escuchar a un maestro en un tema tan importante como la gestión sanitaria. Que una cosa es despolitizar y profesionalizar la gestión sanitaria, por ejemplo, y otra muy distinta eliminar la acción de los políticos.

La solución está en nuestras manos, en las próximas elecciones.



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