miércoles, 9 de marzo de 2011

Fomento, AENA y las huelgas


Parece que estaban esperando a que Pimentel desliara la madeja que con los controladores había liado José Blanco, para en cuanto el problema entre AENA y los controladores quedara finiquitado, para que de inmediato se pusieran en marcha UGT, CC.OO. y USO y lanzaran su aviso de huelga.

No sé para qué sirven tantos cientos de millones destinados a embotar el filo reivindicativo sindical, si a la hora de la verdad en cuanto llegan unas vacaciones como las de Navidad, Semana Santa o las del verano, nos amenacen con una huelga, con el decidido propósito de utilizarnos como rehenes en sus negociaciones.

Ahora estos han inventado la huelga de “por si las moscas”, supongo yo que por hacer bueno eso de que todo se pega menos la hermosura. ¡Qué sí! que igual que el gobierno de ZP, bueno en aquellos días era más el de Rubalcaba y Blanco, digo que igual que el gobierno socialista se inventó el “estado de alarma de por si las moscas”, cuando decidieron la prórroga del estado de alarma por si sucedía alguna cosa, estos se inventan una huelga sin base legal alguna.

¿Por qué es una huelga de por si las moscas? yo se lo explico. Las secciones sindicales de UGT, USO y CC.OO. en Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea han convocado 22 días de huelga entre abril y agosto, todos ellos escogidos cuidadosamente por ser días de mucho tráfico en los aeropuertos: Semana Santa, los puentes de mayo y junio en Madrid y Barcelona y los días clave de julio y agosto.

Los sindicatos la convocan contra "la privatización de AENA". El problema está en que esa supuesta privatización, no es tal. Se pretende, en todo caso, poner en manos de la inversión privada el 49% de AENA, por tanto el control seguirá siendo público. Los sindicalistas afirman que la gestión aeroportuaria es un servicio "esencial" que no puede privatizarse por los supuestos daños que esto causaría a la sociedad, lo que también es incierto. Los trabajadores de los aeropuertos no tienen la consideración de servicio esencial y además no pueden afirmar que AENA se privatiza, simplemente porque es falso.

La legislación vigente sobre relaciones laborales señala que una huelga es ilegal cuando "se inicie o se sostenga por motivos políticos o con cualquier otra finalidad ajena al interés profesional de los trabajadores afectados". Los trabajadores estarán o no de acuerdo con la venta del 49% de AENA, pero la propia empresa ha asegurado que los trabajadores mantendrán íntegros los derechos adquiridos y la situación laboral no cambiará.

De hecho el Consejo de Ministros aprobó el pasado 25 de febrero la constitución de la sociedad mercantil estatal Aena Aeropuertos S.A., que sustituye al actual gestor aeroportuario. En la misma nota en la que se anunciaba este cambio, se advertía expresamente que "esta sociedad se subrogará en todos los contratos laborales suscritos por la entidad pública empresarial Aena".

Por tanto nada hay que reivindicar en lo laboral y la huelga es ilegal. Entonces, cuál puede ser el motivo para convocar una huelga que tiene más visos de estar en el ámbito de lo ideológico que en el de la reivindicación laboral, pues me voy a mojar y les voy a decir lo que pienso.

Creo que todo este asunto nace de un “acuerdo entre villanos” que permitirá, por una parte, sacar pecho a las cúpulas sindicalistas en AENA, y por otra nos presentará a D. José Blanco, tan necesitado de noticias positivas, como el gran “hacedor” de acuerdos. Estoy convencido que esto acabará en nada, pues por nada ha comenzado.

Hoy en primera y a toda plana los que vamos a pagar esto, podíamos leer: El paro de Aeropuertos dejará en tierra a dos millones de pasajeros. Una buena noticia con la que desayunar; pero insisto, la huelga es ilegal y por tanto lo que hay que exigir a Fomento es que actúe con la firmeza y diligencia a la que le obliga esta amenaza. Todo lo que sea alargar esta situación y permitir que los sindicatos sigan mareando la perdiz con sus manifestaciones, creando un injustificada inquietud entre la ciudadanía, no hace más que reafirmar mi sospecha.

Esto es un contubernio entre dos partes sin otra finalidad que la de favorecer su particular interés y que para ello no han dudado en sembrar la inquietud entre los ciudadanos. ¿Qué resulta increíble?, pues al tiempo amigos, al tiempo...

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