domingo, 27 de marzo de 2011

Y llegó el Comandante Botín y mandó "a parar"


El poder del dinero y el poder político juntos. Reunión de pastores....


No hace mucho tiempo, algunos lo recordarán, un grupo de poderosos empresarios, cuya pertenencia al grupo venía dada más por su condición de poderosos que por la de empresarios, presentaron al Rey un informe, en el que además de estudiar la situación económica del país se aportaba una idea profundamente anticonstitucional.

Se aconsejaba “forzar” la dimisión de Zapatero, formar un “gobierno de salvación” y sin solución de continuidad, colocar ese gobierno - de consenso, oiga, no vaya usted a creer otra cosa - en los altares. Parece que el hecho de que lo que se proponía chocara frontalmente con nuestra legislación y que por muy light que pudiera sonar la propuesta, ésta no era otra cosa que un golpe de estado, pareció preocupar muy poco a los que la proponían, menos a los que escucharon la propuesta y muchísimo menos a los medios de comunicación y por tanto a la opinión pública. Algún murmullo se escuchó entre tanto silencio acomodaticio, cortesano y cómplice. Algún murmullito, esa fue la única reacción

Me quejé, critiqué ese afán de solucionar las cosas tomando atajos, que además de peligrosos son ilegales. Y muchos me dirán, no sé cómo se entera usted de estas cosas, pues leyendo la prensa, porque publicarse se publicó, que hasta aquí llega la absoluta inanidad de los proponentes del engendro, de los que lo recogieron y de los que tienen obligación de denunciar públicamente sucesos de esta índole y no lo hicieron.

Ahora, vuelta la burra al trigo, se reúne otro grupo de poderosos y deciden poner orden en el gallinero, a pesar de que, ni el gallinero ni las gallinas son cosa suya y por tanto se están metiendo en camisas de once varas. Parece que hace unos meses era tan urgente, para el bien del país, forzar la dimisión de Zapatero que tomaron a cara descubierta un camino que resultaba inaceptable, sin embargo - miren ustedes lo que son las cosas - que es que las ciencias adelantan que es una barbaridad, ahora parece ser que la solución pasa precisamente por todo lo contrario. La salvación del país pasa por que José Luis Rodríguez Zapatero permanezca, al menos formalmente, al frente de los destinos de España hasta que llegue la fecha de las elecciones.

El Sr. Botín, como otrora lo hizo el mítico comandante de la canción, ha mandado a parar. Y habrá quién sostenga, porque le conviene o porque es un ignorante como la copa de un pino, que la libertad de expresión del más poderoso banquero de las Españas, le permite opinar con la misma libertad que al más humilde de los españoles.

Pero no es cierto, el Sr. Botín tendrá su opinión como todo el mundo, la podrá expresar en el ámbito `privado como quiera y en el público con prudencia. Pero no lo puede hacer capitaneando una banda, bueno un grupo, de poderosos que se reúnen en el Palacio de la Moncloa para expresar, entre otras cosas lo de que Zapatero debe agotar la legislatura.

Y no lo pueden hacer, porque no están legitimados para intervenir en decisiones políticas y para opinar basta con tener una charla con algún periodista alrededor de una buena mesa. Usted y yo nos tomamos un café y charlamos, estos señores se reúnen alrededor de una mesa de un restaurante de lujo y los poderosos de verdad charlan de sus cosas y opinan en los lujosísimos comedores privados de sus empresas.

Así que eso de reunirse en grupo, al amparo de la hospitalidad de Zapatero para poner orden en el gallinero sucesorio socialista, está de más. Pero además es que choca con el intento de descabalgarlo, de la mano de ese gobierno de “salvación”, que proponían hace bien poco tiempo, por lo que resulta fácil deducir, que este súbito enamoramiento se debe más a la protección de sus intereses que a razones políticas tranparente o a la protección del interés general.

Alguno pretenderá que lo que interesa al poder empresarial y financiero es bueno para España y los españoles. Yo sostengo que esa coincidencia no es imposible, pero la experiencia nos dice que no siempre, casi nunca, por no decir nunca, los intereses del capital coinciden con los del ciudadano de a pie.

Llevamos mucho tiempo soportando la obscena colusión entre el dinero de verdad y este gobierno, que ha socializado las pérdidas del sector y con nuestro dinero ha engrasado los mecanismos internos de algunas empresas que gracias a nuestro esfuerzo y sacrificio siguen apaleando millones de euros.

Parece que ahora conviene a Botín y a sus cuates que Zapatero prosiga su agonía hasta su particular apocalipsis electoral, me parece un escándalo que los mismos que le comían la orejita a SM el Rey para que participara en lo de aquel gobierno de “salvación” ahora fuercen la mano en sentido contrario, sin el menor pudor.

Y lo que más me molesta es que yo estoy de acuerdo con el fondo la propuesta. Creo que Zapatero debe apurar su cáliz hasta las heces y debe presentarse nuevamente a las elecciones, para no hurtar al pueblo la posibilidad de darle el castigo electoral que se merece. Pero eso es una cosa y otra muy contraria es aceptar mansamente que los plutócratas nos lleven a todos del ronzal por el camino que les interesa.

¿Qué clase de país es este que, cuando conviene a algunos, llega el Comandante Botín y manda "a parar"?





































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